Línea de fuego - Arturo Pérez Reverte

 

Portada de Línea de Fuego

No había leído a Pérez Reverte. Cuestión de prejuicios porque, a pesar de sus numerosos éxitos de crítica, siempre me pareció que llegó a su profesión de escritor por caminos muy diferentes al "escritor puro”. Una opinión equivocada dicho sea de paso, ya que se puede llegar a ser escritor por diversos caminos, pero esto último lo he aprendido con el tiempo.

Es por tanto mi primera lectura de Arturo Pérez Reverte, y de su novela “Línea de fuego” me quedo con algunas cosas positivas y otras no tanto. Recuerdo una conversación reciente con un grupo de amigos en la que uno de ellos me comentaba que no sabía si leerla o no, ya que tenía unas ideas preconcebidas de por dónde irían los tiros con esta novela, algo que también le impedía leer Patria, de Fernando Aramburu. Yo le comentaba que sí la leería, que le daría una oportunidad. Acerté, porque he podido comprobar cómo Reverte no escribió sobre las motivaciones de la guerra, sobre el bando ganador o perdedor, lo legítimo o lo ilegítimo, sobre la ideología, sobre la guerra en la retaguardia. Con línea de fuego, nos lleva a la trinchera, donde los ideales desaparecen y se abre paso el ser humano, con sus miserias, sus miedos, su rencor, un ejercicio parecido al que Aramburu hizo con su gran novela Patria, lógicamente salvando la distancia literaria que separa ambas obras. Esta perspectiva telescópica tiene mucho de original, ya que sobre lo demás, sobre las consecuencias o motivaciones de la guerra sí que hay mucha literatura. Su experiencia como reportero y testigo directo en guerras civiles le dan esa voz acreditada para contárnoslo. También el pertenecer a una generación que ha tenido contacto estrecho con quienes vivieron esa guerra, su padre, su abuelo, su tío, conocidos, de uno y otro bando, que seguramente le habrán contado de primera mano qué significó la guerra civil para ellos. Huye por tanto de buenos y malos, de rojos o azules y se queda con la esencia de los españoles y entusiastas extranjeros que vinieron a luchar a España.

Elige un escenario ficticio (un pueblo que no existe llamado Castellets del Segre), lo cual choca con lo bien documentado y reales de cada artilugio bélico: he aprendido mucho de armas y estrategia bélica leyendo línea de fuego. Sí que es real el momento temporal: la batalla del Ebro, uno de los episodios más importantes y decisivos de la guerra civil, que aunque duró tres meses, él centra la historia temporalmente en apenas diez días.

Cuesta encontrar protagonistas porque los protagonistas son todos los personajes a la vez, de uno y otro bando. El lector podrá elegir entre los personajes a su favorito, y cada personaje goza de su minuto de gloria, y podrá seguirlo a lo largo de esos diez días con la angustia de saber si será salvado o no por el escritor. La incorporación de las mujeres en la primera línea de guerra de un modo artificial (porque según se sabe no lo estuvieron), entra como creíble por lo menos para mí como lector, un homenaje a uno de los bandos que más perdió en la guerra por todo el retraso que supuso para ellas la victoria del bando rebelde en relación a sus libertades. Encontramos además representantes de todas las etnias que participaron en la guerra: requetés, moros o legionarios por el bando franquista y brigadistas, biberones y comunistas por el bando republicano, y cada grupo tiene su propia voz perfectamente reconocible.  Es debido a esa complejidad por lo que la lectura de línea de fuego recomiendo que se haga a grandes dosis; no es un libro para leer un par de páginas y cerrar, hay que darle cierto espacio, hay que viajar allí y meterse en la trinchera, oír las conversaciones, sentir la adrenalina durante el cuerpo a cuerpo en la batalla y eso no es tan fácil de hacer sin dedicarle un poco de tiempo de lectura. Para ello, el autor nos ayuda con una estructura en forma de 3 partes, cada una con sus capítulos correspondientes y cada capítulo dividido en partes cuando se cambia de escenario o bando. Además incorpora un mapa para situar al lector y un epílogo para no dejar cabos sueltos en cuanto a la suerte que corren los protagonistas. Estructura impecable.

Arturo Pérez Reverte, autor de Línea de fuego. Imagen extraída de Google Images

Elige Reverte el tiempo presente y un narrador omnisciente que viaja entre bandos y elige personaje al cual seguir de cerca para contarnos la historia de esos diez días, y tiene su lógica: nos quiere llevar al frente y eso no lo hubiera logrado eligiendo un narrador testigo o un tiempo pasado. Quizás lo que menos me ha gustado es el que esté desbalanceado en ocasiones la narración hacia la pura acción, lo que hace que la obra sea innecesariamente extensa en algunos pasajes. También encontramos algunos estereotipos en ciertos personajes (el que llaman “El Ruso” o Bascuñana) , aunque otros están muy bien logrados (Patricia, también conocida como “Pato Monzón” o el cabo moro “Selimán”).

Sin ser la gran novela que esperaba, entretiene y nos enseña a mirar la guerra civil con otros ojos diferentes, dejando aparcado por un momento las motivaciones y los sesgos de quienes fueron los buenos y los malos, porque en la guerra, en la trinchera, las fronteras entre lo bueno y lo malo se difumina y sólo existe instinto de supervivencia. Estoy seguro de que, tal como pensaba Chavez Nogales, hubiera habido un dictador en España, independientemente del bando que hubiera ganado la guerra. Tan solo por esa reflexión, sugiero que se lea línea de fuego, para darle una segunda lectura a este episodio de nuestra historia, para no dejarnos llevar por las lecturas simples y necias de la nueva clase política, de uno y otro signo, que viaja al pasado sólo para sacar la parte ideológica, la república y la dictadura, cuando en realidad hubo errores y tragedias en todos los bandos, porque las guerras son así. Al fin y al cabo era un asunto de españoles contra españoles.

Libro: Línea de Fuego

Autor: Arturo Pérez Reverte. Web del autor: https://www.perezreverte.com/

Editorial: Penguin Random Jause Grupo Editorial - Alfaguara - ISBN: 978-84-204-5466-5

Páginas: 682

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Ángulo de la bruma - Fátima Martín

Cara de pan - Sara Mesa