¿Qué se siente?
H ace tiempo que veo el fútbol sin pasión desmedida, sin rasgarme las vestiduras. Ahora con los años, puedo decir que soy hincha de verdad, de los que celebran los triunfos y aceptan las derrotas aplaudiendo a mi equipo. Ganar o perder como cosas de un juego, que es lo que es al fin y al cabo por mucho que quieran los clubes hacernos ver que es una profesión. Claro que lo es, pero para mí, como espectador maduro, no pasa de ser sólo un juego. Ser hincha es difícil. Te obliga a aceptar las burlas cuando pierdes y ver poco reconocidos los logros por parte de los rivales. Es más fácil ser fanático y dejarse llevar por el entorno y por lo que te pide el estómago. Cuando eres hincha, todo te lo tienes que gestionar desde dentro, no esperando ser aplaudido ni sentir la necesidad de sacar a relucir tus logros como el buque insignia de tu esencia, porque la identidad está en los propios valores, valores que brillan más que el oro de cualquier medalla. Por eso soy hincha de Nadal , del Atlé...