C uento cada día 19, 12 veces al año durante 24, y cada vez me he preguntado si es un sueño del que no quiero despertar o es el día en que no quiero morir. Cuento, cuento y quiero seguir contando y que cuentes conmigo. Contando hacia atrás recuerdo que hace 288 veces nací, ¿te acuerdas?, y siendo niño subí contigo en una atracción pensando que de un juego se trataba. Las primeras curvas me asustaron y las enormes pendientes tomadas a gran velocidad hacían que se me pusiera un nudo justo aquí, en la boca del estómago, de puro vértigo. Conforme crecía, volvía cada vez a subirme en la misma atracción, queriendo conocer a tu lado todos sus secretos, y con el ansia de encontrar emociones que hicieran de mi vida una aventura excitante. Y así fue como en cada una de las 287 veces que repetí, me fui enredando en una trama caprichosa de seda, tejida de risas y caricias, de fortaleza y comprensión, de amistad, de amor y de sosiego. Me enredó el veneno de un...