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El día que Galiardo se hizo Don.

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Hoy me he enterado de su muerte. Falleció ayer, viernes 22, Don Juan Luis Galiardo. Para mí pasó de maleducado a Don en solo cinco minutos. Dicen que la buena reputación se pierde en cinco minutos y tarda en recuperarse años. Yo siempre lo había pensado así hasta el año pasado, y esto va ligado a cómo saber utilizar el momento justo para manejar las emociones. Conocí a Galiardo en la sala VIP de un aeropuerto, lugar que por otra parte no suelo frecuentar porque no es mi entorno natural de viajes, y cada vez menos, aferrado como estoy, como casi todos a la vida Low Cost . Sería, creo recordar, hará unos ocho o nueve años más menos. Nos conocimos en los servicios, uno al lado del otro, compartiendo pared para descargar la vejiga. Aquel hombrón, casi armario, descargó agua y aire por igual acompañados ambos sonidos, el flático y el orínico con un rugido gutural de alivio. Sin pedir permiso ni perdón, se dirigió al lavamanos se lavó y entró por donde mismo había salido. Yo me quedé ...

Reinventarse

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Reinventarse a si mismo es de valientes. Romper con un estilo que funciona para probar y arriesgarse a que no salga bien un nuevo proyecto es de valorar. Norah Jones acaba de sacar al mercado su último trabajo 'Little Broken Hearts', un disco muy alejado de aquel primer trabajo 'Come away with me' (2002) que fue el disco más vendido de la pasada década y que la elevó siendo muy joven, con tan solo 22 años, al altar de los nuevos reyes del pop (un caso con muchos paralelismos al que se ha producido diez años después con ese fenómeno llamado Adele). 'Little Broken Hearts' contiene doce temas en tono melancólico que nos van contando la historia de de un desamor, el de la ruptura sentimental que la cantante sufrió en 2011 (esto puede percibirse desde el mismo momento que leemos los títulos de las canciones 'Good Morning', 'Say goodbye', 'Take it back', 'Little Broken Hearts' o 'After the fall' entre otros). Nace producto de...

El color del miedo

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E ntraron en el mar. Era la primera vez que Luis sentía aquel líquido frío y salado rodeando su cuerpo. Las olas le tambalearon y pronto perdió sus referencias. Empezó a sentir miedo por no saber dónde se encontraba; se había desorientado. Se aferró con fuerza a las manos de Sonia. Ella era sus ojos. Luis se había perdido muchas experiencias en la vida a causa de su ceguera, pero después de conocerla, con ella  había descubierto más en unas semanas que en el resto de sus veinticinco años de oscura existencia.             –Tengo miedo. No me sueltes por favor –Luis temblaba algo por el frío y mucho por el miedo.             –No temas que no te voy a soltar –Sonia le intentaba tranquilizar–. ¿No te gusta?             –No, esto no me gusta. No es como cuando subimos a la Noria o cuando me enseñaste el t...

Abrazando cuervos.

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L as miro temeroso. Llegan oscuras como blancas sonrisas engañosas. Arañan hasta estigmar viejos surcos sembrados. En la estancia el dulce amarga, ya no huele a té afrutado. La herida se abre y cicatrizar no puede, y sangra: no hay agujas, ni guantes, ni manos, ni hilos,  ni ganas. Los cuervos esperan, acechan siempre que huelen sangre. Entran en las carnes abiertas, picotean escombros de entrañas: esas que aman como saben libres, cansadas de tejer sueños con lanzas. Barras de hierro cierran la herida: herrumbre gastada. Revolotean furiosos en negra maraña .  El aire falta. Graznan roncos estertores, rompen sus recias plumas con dolores consentidos. Abrazo mis carnes y me hago ovillo: se cierra la jaula, jadean dentro. Enmudece el silencio. supura la herida, se olvida el recuerdo.

Manos que lloran tintas.

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Tus manos hoy lloran tintas verdes, azules, rojas y malva. Manos que nacieron ciegas, se rebelan y miran, y ahora  pintan, y tocan, y rozan y cantan. Manos que buscaron musas abrazando amores, tocando almas. Manos de estigmas, antiguos. un día rompieron  sus cadenas vanas, quisieron ser libres y ya no ser manos.  Volando crecieron, ahora son alas. Él  lejos no quiso verlas, sintió miedo de no alcanzarlas. Ató cuerdas,  forjó jaulas. Hoy vi tus manos llorando tintas, verdes, azules, rojas y malva.  

Con un par de narices: una interesante iniciativa.

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El blog La Esfera Cultural empieza fuerte este 2012, retando a todo aquel atrevido escritor que quiera participar, a enviar un texto con el tema "Un par de narices" como motivo. Las bases las podéis consultar haciendo click en el link a pie de foto. Les animo a participar. Yo ya me he puesto a olfatear a ver qué huelo por ahí. http://programalaesfera.blogspot.com/2012/03/convocatoria-de-relatos-cortos-con-un.html

Cuando nuestros ruidos no nos dejan escuchar.

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Hace cinco años que ocurrió. Fue a la entrada de una de las estaciones del metro de Washington. En 2007 un joven músico callejero de apenas treinta y nueve años sacó de su funda un violín y comenzó a tocar. Eran pocos minutos antes de las ocho de la mañana. Empezó interpretando la chacona de la Partita número 2 en Re menor de Johan Sebastian Bach . El primero que reparó en su música fue a los tres minutos de que empezara a tocar. Fue la mirada de un ejecutivo, tan breve como fugaz, que presurosa siguió su camino no fuera a perder su metro de la mañana. Algunos niños curiosos se detenían al oír la melodía, al tiempo que eran arrancados de su entretenido momento por los brazos de sus sordas madres. Así, durante una hora. El violinista terminó de tocar. Tomó la recaudación de esa hora y se llevó a casa los 32$ que las 27 personas caritativas dejaron en la funda de su violín. No se llevó ningún aplauso de las mil personas que pasaron alrededor de él. Dos días antes, Joshua Bell, que así s...