domingo, 1 de febrero de 2015

Anoche me bajé en Estación Lisboa

Tranvía amarillo
(Foto: Miguel A. Brito)
Anoche nos bajamos cuatro amigos en Estación Lisboa. Entramos al Teatro Leal y vimos que estaba
lleno. Nos tocó subir hasta arriba del todo, allí donde sólo llegan las palomas, pero hasta allí llegaron los acordes de la guitarra portuguesa y también de la española y sobre todo la voz de Olga Cerpa que nos cantó de lo lindo, de lo de allá y lo de acá.

Un concierto mágico. Será culpa de la saudade, pero la realidad es que ayer a mí me hiciste llorar un poco Olga, y mucho tuvo que ver tu voz y lo que nos dijiste. Será que estoy sensible más de la cuenta porque estuve allí, en Lisboa, hace poco dos veces y en poco tiempo y esas calles me hablaron y me atraparon hasta el punto de tener que volver, de volver y comprar esa guitarra que vi en un escaparate,  de volver y cruzar el Tajo hasta la otra orilla, de volver y subir caminando a Alfama una vez más. De volver, otra vez.

Olga Cerpa y Mestisay se reúnen para presentarnos su último trabajo "Estación Lisboa", un disco que no es de fados ni tampoco de boleros. Quizás no se atrevieron porque como decía Olga anoche "yo no soy cantante de fados". Ese es el valor de este disco, el de respetar a la música y hacerle un homenaje. Olga y su grupo recogieron la música que les ha acompañado a lo largo de estos años. Todos esos Boleros, rancheras, folías y fados fueron metidos en una maleta y llevados hasta el corazón mismo Lisboa y allí se envolvieron de esa ciudad encantada, maduraron, se buscaron y encontraron ese hilo común que tienen, esa esencia, esa saudade universal, y de ese hilo Olga y Mestisay tiraron para hacer "Estanción Lisboa" y cantarnos anoche.

Olga, no estoy de acuerdo contigo, eres cantante de fados, de fados y de lo que te echen, porque el cantante, cuando canta desde dentro y con agradecimiento a sus maestros, puede cantar lo que le venga en gana, y será aplaudido y reconocido como tú y tu grupo anoche.