lunes, 29 de julio de 2013

El carcelero de las palabras



Ramiro pospone sus conversaciones: mañana se lo digo. Pero Ramiro no tiene mañana porque siempre vive en ayer. Con su silencio y sus quiebros en la conversación, llena su existencia de cuentas pendientes, de dudas por resolver, y las archiva en su memoria de rencores y propuestas de amor encarceladas. Ramiro no habla claro, más bien no habla, y de sus silencios se extienden gruesas cuerdas que lo amarran al pasado, al presente, y su vida se acaba ahí, en el límite de la nada, porque no hay futuro que exista si no hay coraje para inventarlo. Su vocación de carcelero de palabras llena su vida de actos provisionales, casuales y también causales. Una vida al ritmo de los hechos justificados en el malentendido, mientras sus interlocutores se escudan satisfechos en sus bienentendidos. Ramiro no dice lo que quiere decir, tamiza las palabras para quedar bien con todos o mal con nadie, con nadie salvo con él, el único al que nunca debió engañar. Así sus frases cada día son más mudas, hechas para ser escuchadas por los sordos. Ramiro, en definitiva, vive al rebufo de su suerte, apoltronado en el mudo vacío de su existencia, diciéndose cada día esto es lo que me ha tocado vivir.

viernes, 26 de julio de 2013

Y como colofón: Branford Marsalis

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Branford Marsalis
(Imagen extraída de google images)
Ya sabía que era bueno, pero no podía imaginar que lo fuera tanto, que su directo fuera tan sobradamente lleno de calidad. Elegante, enérgico, empastado,... Sin protagonismos, él era la estrella, pero brilló más por su generosidad con el grupo que por su virtuosismo que también lo tiene. Branford Marsalis salía a escena, se ponía al frente del grupo para deleitarnos con su saxo tenor o la melodía de su soprano, un sonido potente, único, ejecutado con aparente facilidad. Luego daba dos pasos hacia atrás y se sentaba a escuchar en penumbras cómo se vaciaba Joey Calderazzo arpegiando al piano (qué magistral improvisación sobre el clásico "cheek to cheek" aguantando un último compás sin dejarlo acabar: de genio). Tampoco me puedo olvidar de ese batería, Justin Faulkner: de lo mejor que he visto en un escenario, espectacular, y por supuesto el bajista, Eric Revis, elegante, sobrio, solvente, buen improvisador: un corazón latiendo para dar vida a la banda. Y Marsalis salía y se retiraba, aparecía y luego se daba un paseo por el fondo del escenario. Con las manos en los bolsillos, en meditación, asintiendo, hablando con la banda, mirando al cielo, disfrutando, para luego decirnos "cómo les iba diciendo..." y cogía el saxofón y vaya si "nos seguía diciendo": nos dijo muchas cosas, todavía guardo el eco de sus notas.
Otro año, gracias a la voluntad de los patrocinadores, salió una edición más del festival de Jazz&Más Heineken que este año cumplía su XXI edición y que esperamos poder seguir disfrutando en próximas ediciones, con esta calidad, con este lujo de artistas.
Les dejo con uno de los temas que interpretó el pasado martes día 23 en el Auditorio de Tenerife, llamado Teo. Vean qué manera de improvisar, qué diálogo con el batería hacia el final,... Muy parecido a lo que pudimos ver el martes pasado los que tuvimos la suerte de estar allí.


Les invito a escuchar el último trabajo "Four MFs Playin' Tunes" en la sección "te sugiero que escuches..." de este blog: Soberbio.

miércoles, 24 de julio de 2013

Lecturas de verano del 2013 - 1

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Cuentos de la Alhambra



... Nunca conocí a ningún español, sea cual fuere su clase o condición, que tolere el ser superado en cortesía por Otro; y para el español corriente el regalo de un cigarro puro es irresistible. A pesar de todo, hay que procurar no ofrecerle nunca nada con aire de superioridad o condescendencia: él es demasiado caballero para aceptar obsequios a costa de su dignidad.



Extraído de "Cuentos de la Alhambra" 
de  Washington Irving

lunes, 22 de julio de 2013

Sin miedo a soñar.


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Llevaba tiempo sin soñar. Un día me dijeron que todas las noches soñamos, pero que los sueños no se recuerdan porque hay una especie de mente censuradora que le dice a nuestro inconsciente que no, que no está bien que sueñes eso, que tienes que olvidarte cuanto antes, ¡ya mismo! 
Llevaba tiempo sin soñar. Por más que intentaba recordar mis sueños no podía, no era capaz, esa mente censuradora siempre estaba al acecho para imponer su censura. Sin sueños que recordar mi vida se volvió anodina, llena de inseguridades y silencios. Anoche todo cambió sin planearlo después de haber hablado contigo hasta que nuestros ojos se cerraron. Nos dijimos tantas cosas, sin interferencias ni premuras, sin relojes en la pared, sin luces o penumbras que marcaran el final de la noche o el principio del día. Tenía hambre de hablar, ansias de ser escuchado, de escucharte, ganas de palpar la esencia de nuestra presencia, del por qué compartimos este espacio.
Anoche todo cambió y recuerdo mi sueño, un sueño en el que me sentía libre para hablar. 
A partir de ahora, sé que cerraré los ojos y callará la censura. No tengo miedo a soñar.

viernes, 19 de julio de 2013

Snarky Puppy, la madurez del joven

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Snarky Puppy en directo
Anoche fui con mi amigo Manolo al Teatro Leal en La Laguna a escuchar a uno de los mejores grupos de jazz que he visto sobre un escenario. Se trata de un grupo distinto. Trasciende el jazz más puro y se va a lo sinfónico, a una mezcla de estilos, a una cuidada estética instrumental. Al salir del teatro caminando por la calle la Carrera, los dos no decíamos otra cosa que ¡qué buenos estos tíos!
Los Snarky Puppy son una formación que viene desde Denton, Texas. Surgieron en 2004 como un proyecto experimental que tuvo sus raíces en estudiantes de la Universidad de Noth Texas. Son siete sus miembros liderados por el bajista, guitarrista, compositor y arreglista Michael League. Él es el pulmón y el cerebro de la banda, en el centro del escenario, tocando el bajo como un instrumento más bien melódico, casi una guitarra, llevando en muchos momentos de la actuación el tema principal y moviendo al resto de miembros de la orquesta con su cuerpo y sus gestos, dando la sensación en algunos momentos de que era un marionetista poniendo a tocar a sus marionetas.
Snarky Puppy nos ofreció temas donde la nota predominante era la extraordinaria sencillez del tema principal, pero dotado de una estructura rítmica e instrumental de gran complejidad técnica, llenando la sala con un ritmo potente que provenía de la fuerza y coordinación de sus dos secciones rítmicas y de una base a modo de sólido colchón de su organista y trompetista (primera vez que veo esas dos personas en una en un escenario). Sobre esta estructura irrumpían los metales (saxo tenor y trompeta) y la guitarra para cerrar el círculo con unas improvisaciones sin mucha notoriedad ni protagonismo: Snarky Puppy no toca temas para lucimientos personales sino para que brille el conjunto.
A pesar de la juventud de sus miembros, su música es muy madura. Les recomiendo que los sigan en su website, y que escuchen alguno de sus discos. Yo ya he colgado uno aquí en el blog en la sección de "te sugiero que escuches..."; se trata de su último trabajo "groundUP", del cual pudimos escuchar muchos temas anoche. Aquí estará disponible para ser escuchado durante algún tiempo: no me canso de oírlo.

Aquí les dejo también una grabación de uno de los temas que más me gustaron anoche: Quarter Master, también incluido en su álbum GroundUP: Ritmo frenético.




lunes, 15 de julio de 2013

Huellas en el camino

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Imagen extraída de google images
Cuanto más camino, más ligeras siento las piernas, menos cargado siento los hombros, menos me sangran las llagas.
Cuanto más enriquecedor es el paisaje, cuanto más cuestiono mis premisas y doy sentido a mis pasos, menos pesado es el petate de mis dudas.
Mis piernas pisan con firmeza y mis pulmones se ensanchan, ya puedo respirar aire nuevo. El camino es cuesta arriba y el viento da de cara, pero mi voluntad de andar hace mella en la calzada que ya luce orgulloso la marca de las huellas de mis botas.
No soy peregrino de vías trazadas. Soy ingeniero de mi propia existencia.


domingo, 14 de julio de 2013

After Earth

cartel anunciador de la película
El pasado sábado fui al cine con mis hijos. Mi hijo mayor me decía que quería ver After Earth por dos motivos: por Will Smith que es un actor que le gusta y por el trailer, ya que parecía ser una película entretenida, por lo de la acción y todo eso. Luego estaba algo en lo que él no cayó pero yo sí, su director Shyamalan, al que siempre intento dar segundas oportunidades después de que me dejara impresionado hace ya algunos años con su revolucionario Sexto Sentido. Creo que no le daré más oportunidades. After Earth dista mucho de ser una película que cautive ni por el resultado en la dirección ni por el papel interpretado por sus actores. Claro que, después indagando, he descubierto que Will Smith aparte de ser actor fue quien inspiró a Shyamalan con la idea para escribir el guión y eso se nota mucho: parece como si la película estuviera hecha a medida de un padre que quiere enseñar a su hijo lo que significa hacerse mayor. Will Smith cede todo el protagonismo a su hijo Jaden (también hijo en la vida real) que es quien acapara todas las escenas de acción ya que Will Smith se pasa casi toda la película incapacitado para moverse, postrado en una silla, y Jaden está aun muy verde para asumir tanta responsabilidad.

La sinopsis es la siguiente: La Tierra, a raíz de la acción del hombre, sufre una serie de cataclismos que obligan a la humanidad a abandonarla. Se crea un asentamiento humano en un nuevo hogar llamado Nova Prime. El general de los Rangers, Cypher Raige (Will Smith) regresa a su casa después de una larga misión. Allí lo espera su esposa y su hijo Kitai (Jaden Smith), que ha crecido aspirando a convertirse en un Ranger como su padre, pero que ha fracasado en su intento. Cypher, al llegar a casa, se da cuenta de que se ha perdido toda la infancia de su hijo y, para intentar recuperar el tiempo perdido, decide llevárselo en su última misión antes de jubilarse, un viaje aparentemente tranquilo en el que los dos, padre e hijo, podrán charlar largo y tendido. Pero el destino les juega una mala pasada y sufren una tormenta de asteroides; la nave se avería y se estrella contra la Tierra, que se ha convertido en un lugar peligroso para el ser humano. Cypher queda muy malherido en el aterrizaje y debe ser su hijo Kitai quien ha de recorrer ese mundo hostil en busca de una baliza de rescate que ha caído en un lugar alejado a unos cuantos kilómetros de donde se encuentran: es la única esperanza que les queda para sobrevivir. Kitai asume el riesgo como una prueba personal y también como una manera de demostrar a su padre que puede hacerlo tan bien como él lo haría. Debe encontrar la baliza sabiendo que hay un ser alienígena, especialmente diseñado para destruir a los humanos, que es ciego y que es capaz de detectar a éstos a través de las feromonas que segregan en estados de pánico, es decir que digamos que esos alienígenas son capaces de oler el miedo.




La historia no es nueva, es un tópico más de la historia del hijo queriendo demostrar al padre de que ya es mayor o de que la Tierra acaba destrozada por culpa de nuestra mala gestión de los recursos. Lo que sí me resultó interesante fue el lenguaje metafórico del paso de la adolescencia a la madurez y de lo que significa el miedo. Cypher le dice a su hijo Kitai una frase cargada de simbolismo: el peligro es muy real, pero el miedo es una opción. Kitai intentará madurar en torno a esta idea, algo que logrará superar al final de la película. Mientras tanto tendrá recaídas y reclamará la ayuda de papá, que no podrá acudir. El monstruo alienígena, ciego pero capaz de oler el miedo, es una metáfora de esos miedos del ser humano, el miedo irracional a lo que no ha pasado ni sabemos si va a ocurrir. Sólo existe el presente, el miedo es fruto de nuestra imaginación, de lo que creemos que va a suceder en el futuro, somos ciegos a ese miedo, germina en nuestra imaginación, pero somos capaces de olerlo. Ésta y muchas otras metáforas hacen que la película, más que un film de acción, yo la vea como un film psicológico.
Si buscan una película de acción, no vayáis, hay muy pocas dosis, los actores están mal y los planos elegidos y lo que ocurre es muy previsible. Si buscáis una película para destapar una conversación interesante con vuestros hijos adolescentes acerca del camino para hacerse adultos, podéis ir, pero sabiendo que vais a ver una película sin florituras.

Ficha técnica:
Película: After Earth
Año: 2013
Duración: 100 minutos
Director: M. Night Shyamalan
Guión: M. Night Shyamalan
Actores: Will Smith, Jaden Smith, Sophie Okonedo, Zoe Kravitz
Web oficial: http://www.afterearth.com/site/