lunes, 2 de noviembre de 2015

Marte ("The Martian")

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Cartel anunciador de la película
(Imagen extraída de Google images)

El sábado fui a ver la enésima versión de un viaje a Marte, pero en esta ocasión no me encontré con mutantes y civilizaciones perdidas. Existe un deseo oculto en el ser humano de permanente búsqueda de sus orígenes, de su identidad, de responder a la eterna pregunta del dónde venimos. Eso nos ha llevado a volar más allá de las fronteras de nuestra vía láctea aunque sea a golpe de telescopio. Pero en esa mirada siempre hemos buscado el hecho concreto, el momento del big bang, la cadena de aminoácidos pegada a un trozo de piedra en un planeta rojo. Esto ha llenado muchas páginas de literatura y muchas han sido las películas inspiradas en esta quimera del hombre.

En Marte, la última película de Ridley Scott, existe también algo de esa búsqueda, pero desde otro punto de vista, una búsqueda menos palpable. El personaje principal, el astronauta Mark Watney (interpretado por Matt Damon), sufre una transformación a lo largo del filme que pondrá a prueba su buena actitud inicial ("no voy a morir aquí", decía casi al principio). Para ello tira de buen humor por muy malas que se pongan las cosas y también de un poco de automativación diciéndose muchas veces ser el primero y único: el único habitante en el planeta, el primer, mejor y único botánico en Marte,… y sí, también se le pasa por la cabeza ser el primer hombre en morir en Marte. Elegí bien el día, pues, porque fui la víspera del día de los difuntos (estuve ayer pensando mucho en eso, en la fragilidad de la vida, en la lucha por sobrevivir, en que estamos tan cerca de la muerte como de la vida misma y que mucho depende de nuestra actitud para alargar la nuestra, si es que queremos…).

La sinopsis es muy concreta, sin embargo da para entretenernos durante las algo más de dos horas de película: En una misión tripulada a Marte, un grupo de seis astronautas tienen que abortar rápidamente la misión por culpa de una tormenta. En esa evacuación pierden a Mark Watney que es dado por muerto y abandonado en el planeta rojo. Sin embargo Mark sobrevive y se encuentra sólo en el planeta donde tendrá que tirar de inventiva para estirar los pocos suministros de los que dispone y poder ponerse en contacto con la Tierra para decirles que aún vive, por si pudieran ir a rescatarlo.

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El director Ridley Scott durante el rodaje de la película
(Imagen extraída de Google Images)
Ridley Scott tiró de una adaptación que realizó Drew Goddard de la novela de Andy Weir "El marciano". Esta es la primera novela de Andy Weir que la autopublicó en 2011 y que empezó como ebook en Amazon.

Sin ser una de las mejores películas dirigidas por Ridley Scott, sí que aporta muchas cosas interesantes. Drew Goddard y Ridley Scott pueden apuntarse en su haber el haber logrado contarnos una historia en gran parte creíble. Así lo manifestaba en una entrevista el astronauta Pedro Duque (puedes leerla aquí), que corroboraba que los diálogos así como ciertas situaciones que se observaban en el espacio eran muy fieles a la realidad. Claro que habrá algo de lo que diremos "halaaaaaa!!!!", pero bueno, ¿en qué película no pasa?, si no, que se lo digan a los seguidores de James Bond (que por cierto, ya falta poco para que lo tengamos otra vez por aquí). Sobre todo destacaría la frescura de los diálogos, en este caso monólogos porque Damon hablará mucho consigo mismo, son muy coloquiales y teñidos de humor y la banda sonora no tiene desperdicio: Ridley y su equipo deciden tirar de hemeroteca. Les va a encantar, si tienen gustos como los míos.

Y para finalizar también marcó bien los tiempos, dosificando bien las partes emocionantes reservando para la parte final la escena que te tiene pegado al asiento.

Para la parte del debe, he de decir que siempre tienes la sensación de que sabes lo que va a pasar y pasa, no te aguardan sorpresas, pero retomando el comienzo de este post, de eso se trata, de gobernar nuestros destinos: podemos tomar dos caminos ante la vida, esperar a que el tiempo haga su trabajo o ponernos a trabajar para prolongar nuestra existencia, la real (en forma de años) y la menos palpable (en forma de prolongación de nuestro recuerdo). 

"Nunca sabemos ponderar el verdadero estado de nuestra situación hasta que vemos cómo puede empeorar, ni sabemos valorar aquello que tenemos hasta que lo perdemos" Daniel Defoe (cita de su libro Robinson Crusoe).



Ficha de la película:

Título: Marte (The Martian)
Año: 2015
Director: Ridley Scott
Guión: Drew Goddard (Adaptación de la novela "The Martian" de Andy Weir).
Intérpretes: Matt Damon, Jessica Chastain, Chiwetel Ejiofor, Jeff Daniels, Kate Mara, Michael Peña,…


lunes, 12 de octubre de 2015

Regresión

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Imagen extraída de Google Images

Anoche tocó cine, y fuimos a por Regresión, la última película dirigida por Alejandro Amenábar. Confieso que es un director que me encandiló hace ya mucho tiempo, desde que vi aquel "Tesis" hace ya casi 20 años. Después de "Tesis" he visto "Abre los ojos", "Los otros", "Mar adentro" y anoche "Regresión", en total cinco de sus seis largometrajes (me he dejado atrás sólo "Ágora").

Tengo la sensación que he asistido a su film más controvertido. No hay más que echar un vistazo a las opiniones de críticos para darnos cuenta que es una película que defrauda y que maravilla casi a partes iguales. Por eso entiendo esa sensación con la que salí ayer del cine. Antes que nada, para ir a ver "Regresión", recomiendo que se vaya sin prejuicios. Si vas a ver la película de Amenábar que todos tenemos en la cabeza, seguramente salgas decepcionado. Habrá que ir con la mente abierta, como quien va a ver una película sin saber el nombre del director. Sólo así se podrá valorar la película por lo que es y no por lo que debería ser.

La trama se sitúa en Minnesota a principio de los noventa, justo en esos años donde proliferó (los que tenemos unos años lo recordamos) esa ola de miedo acerca de la práctica de ritos satánicos (¿alguno recuerda eso de la sangre de una virgen o lo de que robaban hostias en las iglesias?). Ethan Hawke encarna al detective Bruce Kenner que investiga el caso de una joven, Ángela (Emma Watson) que acusa a su padre de haber cometido un crimen que no puede decir. Nadie recuerda qué pasó ni cuál fue el crimen, pero el padre de Angela confiesa haberlo cometido. Para ayudar a reconstruir el caso, la policía recurre a un afamado psicólogo especialista en la técnica de la regresión para ayudar a revivir los recuerdos reprimidos de los personajes. Y hasta aquí puedo leer…

Emma Watson sigue atentamente las indicaciones de Amenábar
(Imagen extraída de Google Images)
Yo destacaría algo de la película, y aquí me referiré directamente a lo que muchos llamamos el "estilo Amenábar". "Regresión" no es una película de "estilo Amenábar". No encontraréis muchas sorpresas, ni giros inesperados. Digamos en este sentido que la película no engaña al espectador. Quizás alguna trampa si le tiende, pero sutil y poco refinada, lo justo para tenerlo conectado a la película y dotarla de tensión. Esto es lo que quizás menos ha gustado a los amantes del "estilo Amenábar" que tiene su máxima expresión en "Los otros", pero mira por donde es lo que a mí más me ha gustado, que una vez más nos ha sorprendido Amenábar. Yo me lo quiero imaginar diciéndole a sus admiradores, "¡ah!, ¿que has venido a buscarme?, pues no me vas a encontrar, en esta película no". No va a pasar por su mejor película (hablando de precedentes como "Tesis" o "Mar adentro", estaríamos hablando de palabras mayores), pero sí que merece la pena verla. Los actores están sencillamente correctos. Emma Watson logra cautivar al espectador (que es lo que pretendía con su papel), el personaje del detective Bruce Kenner es un personaje que sufre una transformación interesante a lo largo de la película que igual pudiera parecer poco creíble, aunque en el contexto de una región como Minnesota (que no estamos hablando de Washington), sí que se podría dar. El Dr. Raines, el psicólogo encarnado por David Thewlis, pone ese toque irónico en la película y es pieza clave en la trama. Aunque a mí personalmente la interpretación que más me ha gustado es la del atormentado padre de Angela, encarnado por el actor David Dencik: Sus minutos son pocos, pero muy muy aprovechados. Ya me diréis si opináis lo mismo.

Lo mejor, la reflexión final que queda. Si vas a ver "Regresión" en compañía, seguramente en la cena posterior salgan temas de conversación como la histeria colectiva, la manipulación de los medios de comunicación, la presunción de inocencia, los prejuicios infundados, la conveniencia o no de llevar a cabo ciertas prácticas psicológicas o psicoanalíticas, el amor de padre, la religión y su inmenso halo de influencia y por supuesto, si Amenábar ya no es el que era o es otro. ¿Te parecen pocas cosas para ciento seis minutos de película? Y sí, volveré al cine a seguir buscando a Amenábar.  





Ficha técnica de la película:
Título: Regresión
Año: 2015
Duración: 106 minutos
Director y guionista: Alejandro Amenábar
Música: Roque Baños
Reparto: Ethan Hawke, Emma Watson, David Thewlis, Aaron Ashmore, Devon Bostick, David Dencik,…
Producción: Coproducción hispano canadiense.
Género: Thriller



domingo, 20 de septiembre de 2015

Chinita - Antonia Molinero

Libro: Chinita
Autora: Antonia Molinero
Editorial: En Voz Alta ediciones
ISBN: 978-84-606-7733-8
PVP: 16,91 € (Librería El Corte Inglés)
Para hacerse mujer habiendo sido niña, no hay más que esperar a que la fisiología y el tiempo hagan su trabajo. Para saberse niña habiendo sido mujer, hace falta crecer y madurar. Este, creo, es el principal valor de Antonia Molinero (Madrid, 1964), que ha echado mano de recursos para hacerlo y, tras leer Chinita, creo que lo ha conseguido.

Antonia ha creado un personaje redondo, definido. Desde hace mucho tiempo, casi desde que la conozco (y ya van unos cuantos años), la oí hablar de este personaje aunque al principio no tuviera nombre, primero como trazos indefinidos, que poco a poco fueron tomando forma, más tarde como realidad a punto de concretarse. Fue un embarazo largo. Antonia la llevó muy dentro aunque nunca se lo noté durante unos cuantos años, por eso ha nacido así, tan definida y palpable. Chinita no es una niña ni tampoco una adulta. Por eso vale tanto para un roto como para un descosido. 

No se trata de una novela. De hecho es un libro para leer a pequeñas dosis. Se trata más bien de un tratado del sentido común ideal para niños, jóvenes y viejos. Cada página es una historia cargada de filosofía, filosofía de pequeña adulta de nueve años, con una voz propia y actual. Está escrita a modo de diario y es por eso que lectura y escritura tienen que ir de la mano. Así me lo leí: cada noche, antes de ir a la cama, mejor dicho, dentro de la cama, como quien coge papel y lápiz y escribe lo que pensó de lo que le pasó en el día. De esta manera fui menguando de tamaño y creciendo en sabiduría y se me achinaron los ojos hasta cerrárseme en ensueños.

Y algo de valor añadido: Chinita es un libro, no es un ente virtual. Disfruté tanto de su lectura como de la aportación de fotógrafos e ilustradores como Juan Pedro Ayala, Juana Fortuny, Miguel Ángel Roldán, Roy Fernandez Galán o Tarek Ode, entre otros.

Antonia Molinero, escritora y directora
de la Escuela Canaria de Creación Literaria
(Foto extraída de Google Images)
La obra está estructurada en tres partes, cuatro más bien si contamos la primera, la de la presentación, la que nos pone en situación. Luego viene a contarnos el mundo visto a través de sus ojos de niña oriental en un mundo occidental, con esas costumbres tan lejos de las suyas de origen. Era necesario hacerlo así. Para explicar muchas de las incongruencias y sinsentidos de nuestra niñez, es necesaria la visión llena de crítica de alguien apátrida en busca de su sitio, como ella. Y esa edad que ella tiene es clave, esa edad en que se empieza a pisar la preadolescencia, en que empezamos a dejar atrás el niño crédulo para convertirnos en pequeños cuestionadores. Nosotros nos lo creíamos todo, lo aceptábamos todo, porque sí, por pura psicología infusa, por obligación existencial. Ella no. Por eso me arrancó más de una sonrisa de "ahí la has dado". Y me lo pasé bien aprendiendo de mí a través de ella.

Chinita se trata de un homenaje a nuestra infancia, a nuestra familia, a los abuelos, sobre todo los abuelos, esos que tanto nos marcaron porque estaban más cerca de nosotros que nuestros padres de los que tuvimos que tomar distancia para evitar lo que siempre quisieron: que no creciéramos. 




jueves, 10 de septiembre de 2015

Todas las personas que mueren de amor - Víctor Álamo de la Rosa

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Título: Todas las personas que
mueren de amor.
Autor: Víctor Álamo de la Rosa.
Editorial: Salto de Página S.L.
ISBN: 8416148228
pvp: 15,11 € en Agapea
“Y fin” y no podía acabar de mejor manera. He leído varias novelas de Víctor Álamo de la Rosa. No he podido leerlas todas pero seguramente lo haré. Es uno de mis escritores preferidos y les voy a decir por qué con solo tres palabras, porque es escritor, y me explico: es apasionado hasta el punto de morir por escribir, es apasionado hasta el punto de resucitar para escribir.

“Todas las personas que mueren de amor” se trata de un ejercicio ingenioso donde nada parece lo que es. No sabemos si los muertos murieron o viven. Todo el escenario está recreado usando un estilo milimétrico que juega con las percepciones del lector a modo de una pecera al revés, donde el que vive dentro (el hospital) interpreta lo que pasa fuera, lo que ve y lo que no ve pero se imagina. Una voz lleva la voz cantante, aunque no sólo hablará uno de los personajes, (que cada uno tendrá su turno de palabra), y así habrá más voces que acudirán a hablar del difunto vivo, como sucede en la vida misma donde cada uno opina sobre lo que somos y sobre los demás: siempre somos juzgados. El nivel técnico de la escritura de Víctor es muy alto, esto ya deja de sorprenderme, pero me llamó poderosamente la atención los cambios de voces y registros sin que me haya chirriado lo más mínimo. Esto es posible porque Víctor maneja muy bien el lenguaje: lleva al lector de la mano y no lo suelta hasta ese punto y final (¿o será un punto y seguido?).

¿Qué nos ha querido contar Víctor? En “Todas las  personas…” Víctor muere para seguir siendo escritor. Casi podríamos decir que se trata de un suicidio literario. Hay mucho de Víctor Álamo escritor en sus líneas. Creo no equivocarme (el tiempo lo dirá), pero en un futuro, cuando estudien la obra de Víctor, considerarán esta novela como una obra de transición en su trayectoria literaria, porque no me cabe la menor duda de que vienen más novelas, al menos dos novelas más por lo que se desprende de la lectura del libro.  Este no es un cambio de registro, esta no es la primera novela de un nuevo Víctor después de que dejara su universo literario de “la isla menor”. La primera novela aún está por llegar. En las 168 páginas de “Todas las personas que mueren de amor” se encierran una serie de guiños crípticos hacia su obra y lo que significa “morir por escribir” y “resucitar para escribir”.  No voy a compartir aquí esos guiños literarios porque el encanto de la lectura está en buscarlos para poder saborear la historia, pero el mensaje que me queda después de leer esta última obra de Víctor es una gran verdad: el escritor debe tener la osadía de cuestionarse, de mirarse al espejo, de decirse que tiene que morir, de matarse para seguir escribiendo. Hay muchos ejemplos de escritores que no lo hicieron y que siguen escribiendo a pesar de llevar años muertos remuertos de verdad, y sus libros apestan porque ya nacieron fallecidos. Eso no le ocurrirá a Víctor, por encima de que te fascine o no te guste su obra.


Víctor ha muerto y resucitado. Yo apenas he nacido. Me queda mucha vida por andar. Me tengo que dar prisa. Quiero morir en el intento.

domingo, 30 de agosto de 2015

Salmo44 - Danilo Kis

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Título: Salmo 44
Autor: Danilo Kis (tr. Luis Fernanda
Garrido y Tihomir Pistelek)
Editorial Acantilado
Colección Narrativa del Acantilado, 246
128 págs.
Precio: 14,25 € en Agapea

He quedado prendado de esta novela que confieso que empecé a leer sin ganas. Es la primera que escribió el serbio Danilo Kis (Subotica, Serbia, 1935-89) el año 1962. No conozco los salmos de la Biblia, por eso lo primero que hice al terminar de leer Salmo44 fue buscarlo para intentar establecer la conexión entre este pasaje bíblico del antiguo testamento y la novela de Danilo Kis y recomiendo que lo hagan porque es la pieza que falta para terminar de entender del todo el sentido de la obra: se trata de cerrar el círculo, es como si la lectura final del salmo fuera el colofón de la obra, el punto y final (puedes leer el Salmo 44 aquí).

Salmo44 es una novela corta en extensión (apenas 125 páginas), y en la que cuesta entrar, os advierto. Pero también os digo: una vez entréis ya no podréis salir. Es como si fuéramos recluidos en ese campo de concentración de Auschwitz donde transcurre la casi totalidad de la obra. Zana, Polia y Marija, junto a su hijo pequeño Jan, planean escapar Auschwitz horas antes de la entrada de las tropas aliadas. Para Polia ya es tarde, está gravemente enferma y difícilmente podrá sobrevivir. Faltan un par de horas para que se pongan en marcha. Deben hacerlo esa misma noche, porque ya se escuchan cerca los cañones de los aliados, y ellas saben que huir es su única salvación ya que los planes de los alemanes son matarlos a todos antes de que los aliados lleguen al campo de concentración. Quedarse es morir. Huir probablemente signifique lo mismo, pero al menos hay una oportunidad.

Danilo Kis, autor de Salmo 44
(Imagen extraída de Google images)
El narrador, muy pegado a Marija, nos alterna el momento actual, esas dos horas de espera, con el pasado, en el cual se entremezclan recuerdos con reflexiones. Ese narrador es lo que me ha dejado más impactado después de leer Salmo44. Me lleva de la mano y me susurra los pensamientos, me hace latir al ritmo del corazón de Marija. Me llevaba y me traía y yo seguía allí, en aquel barracón, a la espera de huir con ellas también.


Muchas son las obras que se han escrito sobre Auschwitz, pero esta aporta algo nuevo. Ya no se trata de describir escenas dramáticas, que también, quizás las más dramáticas que he leído, sino poner sobre la mesa dos temas trascendentales: las dudas que se crean en esas circunstancias sobre la existencia de Dios (de ahí el salmo), y la esperanza como motor de la supervivencia, personificada en el hijo de Marija, Jan (realidad), y en las ganas de encontrar al padre del niño, Jakob, aunque Marija no sepa a ciencia cierta si vive o no (ilusión).

martes, 18 de agosto de 2015

El caso de la Pensión Padrón - Ana Joyanes y Francisco Concepción

Título: El caso de la Pensión Padrón
Autores: Ana Joyanes y Francisco
Concepción.
275 páginas
Editorial: La Esfera Cultural
ISBN: 978-84-606-6440-6
PVP: 17,80€
pueden adquirirlo aquí
(disponible también en versión
kindle en Amazon a 6,99 €)
Ser escritor es difícil. Según ha comentado Francisco Concepción en alguna ocasión, es “un oficio muy solitario”.  Yo tengo mi opinión al respecto: es mucho más difícil escribir acompañado que sólo (en contra de lo que pudiera parecer), sobre todo si se trata de hilvanar una novela (es distinto en el caso, por ejemplo, de un libro de relatos). Empastar escenarios, personajes, trama,… juntar las percepciones de dos cabezas para que parezca una sola que no sea además (para liarlo aún más) ninguna de las dos es muy pero que muy difícil. Por eso, vaya por delante mi reconocimiento y felicitación por el ejercicio de trabajo en equipo que han realizado Ana Joyanes y Francisco Concepción a la hora de escribir “El caso de la Pensión Padrón”, una obra diferente.

Se trata de una novela que relata desde la ficción un hecho real ocurrido en Santa Cruz de Tenerife. En el año 2008 se produjo un asesinato en una pensión de la capital tinerfeña, la Pensión Padrón. El cadáver fue ocultado entre dos colchones sobre los cuales durmieron varias personas hasta que fue descubierto dos años después en el año 2010 (aquí, artículo de prensa). Un hecho además que no tuvo la merecida repercusión en los medios de comunicación, quizás porque las personas implicadas fueron lo que de manera habitual son definidos como desechos de la sociedad. Pero esos desechos de la sociedad tienen voz y vidas y cosas que contar, lo que ocurre es que normalmente no se les escucha o no interesa hablar de ellos. Una de las cosas que más me ha gustado precisamente de esta novela es que Ana y Francisco dan voz a estas personas y las dignifican. Nos hacen ver que detrás de un puñado de huesos entre dos colchones hay toda una historia que merece ser escuchada más allá del frío resultado de una autopsia.

El libro está escrito en varias fechas y ubicaciones, que van aportando su grano de arena para ir construyendo la sólida estructura de la historia y que se van alternando. Por un lado el año 2008, en el cual se relata cómo van cruzándose las vidas de varios personajes entre los que se encontraba el asesinado, Agustín Garcés para ir coincidiendo todos como inquilinos de la Pensión Padrón. Por otra parte, el año 2010. En esa etapa toman protagonismo un periodista, Samuel Nava, a quien el editor del periódico en el que trabaja le encarga cubrir el caso, y también Elisa Martos que deja Madrid para instalarse en Tenerife con el fin de iniciar una nueva vida, y cuya perspicacia sirve de ayuda a Samuel Nava para construir la historia.
Ana Joyanes y Francisco Concepción
autores de El Caso de la Pensión Padrón
(Fotografía: Miguel A. Brito)

El caso de la Pensión Padrón está escrita en un tono dinámico y la ambientación y el relato en sí de las escenas toman forma a través de un lenguaje muy explícito. Era necesario, porque en una historia como esta no caben las florituras y hay que explicar las cosas como son, de ahí el término “literatura explícita” que aparece en la contrapartida de la novela. Ese lenguaje explícito compite en determinados pasajes con el lenguaje periodístico, que constituye una mezcla interesante que involucra al lector: El efecto que se consigue es meterlo de lleno en la historia.

Aunque lo más destacable son los personajes, a los que terminamos dando forma definida conforme avanzamos en la novela. Era muy fácil caer en el error de definir a los buenos buenos y a los malos muy malos. Los autores sin embargo no han caído en ese error, y nos presentan a personajes con varias caras, y lo que es más importante: con el derecho a contarnos su historia para ser escuchados, independientemente de su papel más o menos decisivo en el desenlace de la historia. Todos de alguna manera son perdedores o víctimas, cada uno a su nivel, desde la prostituta desdentada y yonqui de la Toña hasta el periodista Samuel Nava. De ahí que podamos palpar tanto la historia y sentir tan de cerca los personajes.


En el acto de presentación del libro, en el cual actué como moderador y que pueden visionar aquí, podrán escuchar, aparte de la opinión de los autores, la intervención del abogado defensor del único imputado por el crimen de la Pensión Padrón. 

martes, 28 de julio de 2015

Rogelio Botanz, MUMES 2015

Rogelio Botanz recibió el pasado día 23 de julio el premio MUMES 2015, un galardón que premia el mestizaje. Escuchar a Rogelio en directo, créanme, es más que escuchar música. La sala de CajaCanarias, se llenó de sonidos pegados a la tierra, porque la tierra nos canta, sólo hay que tener ganas de escucharla. Rogelio traza una cadena musical y cancionil que tira de sonidos enraizados en nuestra niñez. Nos canta en canario, en amazig o vasco si te tercia, y nada desentona o suena extraño: esto sí que es mestizaje.

Imposible evitar que los ojos tiemblen al oír un tambor de El Pinar o unas chácaras gomeras. Imposible pedirle a Rogelio que se esté quieto y que no salte de Canarias a Marruecos y de Marruecos a Sudáfrica a cantar a Mandela. Imposible. Rogelio es desinquieto y o lo sigues, o lo sigues. Si no allá tú porque tú te lo pierdes ("son soberanos, ustedes deciden", le gusta decirnos), pero ese baile, si no lo bailas, te lo pierdes, ese Tajaraste no lo bailas si no dejas que tus pies se liberen y acompañen a tu corazón.

El pasado jueves fue más especial que de costumbre. Yo bajé a escucharlo. La cámara no me acompañó lo que quise, tenía las pilas en las últimas o no quería trabajar y se puso perezosa, a lo mejor sólo quería escuchar a Rogelio y nada de tomar fotos. Algo salió sin embargo, poco, pero algo salió. Ese Rogelio dándolo todo, esos Rogelios recordando, esos ecos de Marruecos, las palmas al aire, los teclados al dedo, algo salió. Viendo lo que salió, me siguen retumbando las tensas telas de los tambores, me llegan sus ecos.

En la sección de "te sugiero que escuches…" estará durante un tiempo la música de Rogelio y sus puntos suspensivos. Esos puntos suspensivos representan un continuará, y continuará, y nunca dejará de acompañarnos: su música.













sábado, 11 de julio de 2015

El olor de los ausentes - Inma Vinuesa

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Libro: El olor se los ausentes.
Autora: Inma Vinuesa
Editorial: Escritura entre las nubes
ISBN-13: 9788416385157
Páginas: 174
PVP: 11,40 (en Agapea on line)
“Alma Chinea Ortiz fallece en el domicilio. Hemorragia de parto. Signos evidentes de embriaguez. Cordón intacto. Niña viva. Latido activo”

Latido activo, niña viva. Se llama Rosa y huele a rosas. Ese cordón intacto simboliza el hecho de que los ausentes nunca dejan de existir del todo. Nunca.

“El olor de los ausentes” es la primera novela en solitario de Inma Vinuesa (Cádiz, 1967). Ya con anterioridad había participado en obras colectivas como “Oscurece en Edimburgo”, una novela a escote escrita por 7 autores, “La Laguna Esbrújula” formando parte del colectivo de escritores “La pluma Esbrújula”, y también las “Historias fonendoscópicas”, una publicación del Colegio Oficial de Médicos de Tenerife. Esto es muy distinto, es una apuesta personal, única. “El olor de los ausentes” es su primer paso como escritora, un paso firme, seguro, al frente, decidido. Leyendo “El olor de los ausentes” sé que pronto vendrá otro paso y  otro más y otro porque Inma Vinuesa es escritora, se huele: Su pluma ya es imparable.

Os contaré un poco la historia, pero poco, porque precisamente uno de los encantos de la novela está en acompañar a Rosa, la protagonista, en ese viaje de búsqueda, tirando de ese cordón umbilical intacto. Rosa nace en el primer capítulo, bañada de sangre y alcohol, temblorosa. Rosa nace y Alma muere, su madre muere. Continuo mortal-vital, herencia de vida, condena de muerte. Eso marca la vida de Rosa y será el eje de la trama. En muchas de las reseñas que he encontrado del libro, incluso en la sinopsis de la propia novela (que recomiendo no lean porque revela claves),  encuentro frecuentes referencias a que se trata de una novela de amor. En cierto modo es así, pero no del todo. El amor es el motor que mueve la búsqueda, que es en realidad de lo que trata el libro. Una búsqueda que dé sentido a la existencia de Rosa, que de coherencia a sus sentimientos.
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Inma Vinuesa
Autora de El olor de los ausentes

Inma Vinuesa escribe con un estilo que envuelve. Ese es quizás su rasgo característico. Atrapa. Su primer capítulo nos eleva las pulsaciones y a partir de ahí empieza el ritmo literario, que se acelera y ralentiza para no dejar escapar al lector. Libros intensos (ustedes lo saben como buenos lectores que son) nos provocan huidas periódicas porque necesitamos respirar y libros estáticos también, pero en forma de aletargamientos del lector. “El olor de los ausentes” sin embargo juega muy bien con los tiempos. Muchos de los que lo han leído coinciden en afirmar que no han podido parar hasta terminarlo. Ese es el secreto: el ritmo. Inma Vinuesa lo ha trabajado muy bien echando mano de artificios de buena escritora: intensidad y pausa, capítulos breves llenos de esencia, sensibilidad, erotismo, mucha coherencia narrativa y todos estos ingredientes en sus dosis justas, como los buenos perfumes.


Finalmente toca hablar de su osadía como escritora sin complejos. Inma prueba cosas nuevas, distintas, como esos dos finales escritos o los demás sin escribir, los que el lector sea capaz de imaginar: que elija el lector que para eso está ahí desde el principio. Leyendo uno u otro final, o los dos y el mío, llegamos todos, ellos, yo, a la misma conclusión final; que las ausencias son presencia en sí, que está justo ahí delante, donde no la ves, tan cercana que la puedes oler aunque no la puedas tocar, y todo es así porque necesitamos que no existan las ausencias para tenerlas que buscar. En eso consiste el amor ¿no creen?, en buscar con la inquietud de encontrarnos con él, porque somos humanos y tenemos miedo a lo desconocido. No, si al final van a tener razón los críticos: ¿será una novela de amor?

sábado, 13 de junio de 2015

Relojes muertos - Eva María Medina

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Libro: Relojes muertos
Autora: Eva María Medina
Editorial Playa de Ákaba (1ª edición
Enero 2015)
ISBN: 978-84-16216-25-3
PVP: 14,25 € en Agapea

Norma de un buen Club de Lectura es elegir entre sus lecturas a los nuevos escritores. Leer y comentar sobre obras consagradas de la literatura, está bien como proceso de aprendizaje, pero leer y comentar sobre obras recién estrenadas, sobre autores jóvenes que están empezando a darse a conocer, es otra cosa, es contribuir a dar forma a la obra, a configurar la imagen del autor.  Por eso me gusta tanto el club de los 1001 Lectores, que ha elegido como lectura del mes de mayo la novela “Relojes muertos” de Eva María Medina (Madrid, 1971). 

No tenía ninguna referencia, ni tan siquiera me molesté en leer de qué iba. Sin embargo voté por esta obra porque me pareció sugerente. Eva María Medina ha sido muy valiente. Según he podido saber a posteriori escuchando alguna entrevista (pulsar aquí), Eva llevaba mucho tiempo con este personaje dando vueltas en su cabeza. Provenía de un relato breve que hizo hace unos años y que notó que se le quedó corto, que necesitaba desarrollar en mayor profundidad. Meterse con Relojes muertos, su primera novela, en la mente de un enfermo psiquiátrico y además de un sexo contrario al suyo es de valientes porque no todos los lectores probablemente lleguen a valorar el ejercicio y quizás sean muchos los que no lo entiendan. Eva sin embargo lo hizo y es de halagar.

“Relojes muertos” es un viaje en espiral a través de los ojos de Gonzalo. Un viaje que empieza el día que abandona el psiquiátrico donde había sido ingresado, un lugar donde hay otros enfermos como él, Gregorio, Inma, Ángela,… personajes sin pasado y casi sin futuro, sólo habitantes de un tiempo presente, estático. A partir de ahí empieza a pintarse ese escenario de horas muertas, una atmósfera claustrofóbica que se vuelve mayor aún a partir del momento en que Gonzalo decide no tomar su medicación. En ese momento, realidad y “no realidad” (que no ficción) se entremezclan de un modo caótico y el protagonista empieza a vivir en un mundo al que intenta volver pero del que también necesita huir.


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Eva María Medina
autora de Relojes muertos
(imagen extraída de Google Images)
Hablar de “relojes muertos” es hablar de su protagonista. El resto de personajes son planetas orbitando alrededor de él, no están definidos, los vemos cambiar porque los vemos a través de los ojos inestables de Gonzalo, mezcla de pasado y presente. Así busca y llega a encontrar en Ángela rasgos de Sara (a pesar de que no se parecen en nada), una chica que tuvo una relación con Gonzalo antes de ser ingresado y que desapareció misteriosamente. Gonzalo  busca a Sara en los rasgos de Ángela, pero también en obituarios de periódicos o lugares comunes que transitó con ella. No la encuentra, no entiende por qué necesita buscarla, no entiende por qué no la encuentra, reacciona con violencia revelándose contra ese mundo al que ha vuelto que es un puzzle al que le faltan piezas. Su posición en estas circunstancias es de escrutador de lo que le rodea, siempre en guardia, interpretando la realidad para lograr que todo encaje. Cansado, muy cansado vivir así, casi imposible. 

“El tiempo parece amplificarse, cobrar fuerza. Cada minuto me duele, retumbándome en las sienes”

Cada minuto, el mismo minuto, unas manecillas paradas, un tiempo muerto. Quizás eso es lo que necesita Gonzalo, tiempo muerto y luego seguir, pero la vida no es así, por suerte.    

lunes, 1 de junio de 2015

Homer y Langley - E.L. Doctorow

Libro: Homer y Langley
Autor: E.L. Doctorow
Editorial: Miscelánea
208 páginas
ISBN: 8493722871
Pvp: 17,10 € en Agapea
"Soy Homer, el hermano ciego". Esta frase bastó para engancharme. "¡Qué ingenioso!", pensé. Escribir desde la perspectiva de un ciego en primera persona fue algo que me atrajo. Poco o nada me preocupé de averiguar sobre la vida real de los dos personajes principales en la vida real, los hermanos Collyer, porque temía que empezara a establecer búsquedas de inexactitudes en la narración de los hechos o que tuviera ya el foco de lector puesto en el desenlace y me perdiera el camino. Lo mejor que hice y lo recomiendo: no lo hagas tampoco. Mejor leer sin pensar en nada y disfrutar como yo he disfrutado.

"Homer y Langley" es la obra número 19 en la trayectoria literaria de Edgar Lawrence Doctorow, un escritor norteamericano en cuyos libros aparece mucho de crítica social con novelas, en algunos casos, muy próximas al ensayo sociológico. Homer y Langley responde a ese prototipo de estilo Doctorow pero constituye un gran ejercicio literario.

Es una novela escrita sin muchos adornos, fluida, con un narrador en primera persona, los ojos ciegos de Homer, que cuentan a su musa, un personaje que aparece casi al final llamado Jacqueline, todo lo que ha vivido junto a su hermano Langley, el mayor, que cuida de su hermano ciego con la dedicación de un padre. Dos personajes muy excéntricos, aunque vistos desde sus propias perspectivas, las que tiene el uno del otro, son de lo más normales. Por eso se respetan, quieren y aceptan. Destaco lo curioso que resulta el poder terminar viendo el mundo de estos hermanos de una manera tan clara y que no me chirriara tanto que lo haya sido capaz de ver desde los ojos de alguien que no ve. No encuentro donde está el truco, pero Doctorow lo ha logrado y no encuentro, por más que lo busco, dónde estuvo el engaño. Y está ciego, ciego de verdad:

"Hay momentos en que no puedo soportar esta conciencia incansable. Sólo sabe de sí misma. Las imágenes de los objetos no son los objetos en sí. Despierto, mi vigilia y mis sueños forman un continuo. Siento que mis máquinas de escribir, mi mesa, mi silla tienen esa seguridad de un mundo sólido, donde los objetos ocupan espacio, donde no existe el vacío infinito del pensamiento insustancial…"

Hay dos lecturas que nos podemos encontrar en Homer y Langley. La de la historia en sí y la de la historia que subyace, la crítica hacia la sociedad del consumo, al placer que encontramos por tenerlo todo y casi terminar sin darnos cuenta no teniendo espacio para respirar y creernos que el mundo que construimos es el que nos rodea y que de puertas para afuera sólo hay agresores de nuestras vidas, depredadores de nuestras pertenencias. La casa de los Collyer termina desprendiéndose de sus habitantes y llenándose de posesiones. Y visto en cierta manera así es la vida: las personas son más insustanciales:

"Y así desaparecen las personas de la vida de uno y lo único que recuerdas de ellas es su humanidad, una pobre entidad espasmódica, sin territorio propio, igual que la tuya."

El tratamiento que hace Doctorow a la historia es de altura literaria de principio a final, con un desenlace que me ha dejado una palabra incapaz de salir de mi boca. Me la terminé tragando. Acabé mudo: Mudo por culpa de un libro escrito por un ciego.

sábado, 16 de mayo de 2015

Esther Ovejero canta en gerundio: Gerunds


Portada del disco de Ricca (Esther Ovejero) Gerunds
Nos contaba Esther Ovejero la otra noche en el Auditorio de Tenerife que en una ocasión le dijo el gerente del El Búho Club en La Laguna, que por su apellido a ella lo que mejor se le daban eran las baladas. Un chiste fácil y que poco tiene que ver con la realidad. A Esther, o a Ricca, su Álter Ego, se le da de todo. Pero hay dos palabras que definen su estilo cante lo que cante: fuerza y pasión.

Ricca es el nuevo proyecto musical de Esther Ovejero y o mucho me equivoco o será el definitivo porque huele a éxito. Su primer disco "Gerunds" está lleno de temas que, como su propia palabra indica, gerundios, son para ser escuchados en directo, como si estuviera ocurriendo en este momento.

"Gerunds" se compone de 10 joyas, que empiezan sonando en gerundio con "Running" como carta de presentación, un tema donde los vientos asumen el protagonismo, algo que se repite en muchos de los temas de su trabajo. Y no será por casualidad, seguro que no, que el quinto tema que nos encontramos justo a la mitad del disco, se llame "Driving", también en gerundio, mira por donde, para que no se nos olvide el tiempo verbal, con un machacón golpe de acordes de piano como pasos en el asfalto, para que no olvidemos que la vida se compone de eso, de lo que pasa mientras andas, de trozos de gerundios. Y entre medio a Ricca le ocurren cosas como nos pasan a todos, ella echa una mirada al cielo y canta "Skies", o se dice que es mejor un pronto que tarde en "Better soon", o se levanta una mañana, una "Morning" en inglés, para decirse mirándose al espejo que no, que no es una chica fácil, que salvará su dignidad a pesar de que no sea garantía de nada y nos describe, como pocas, lo que es un amor verdadero cantando su "True love", un tema que engancha desde el principio: imposible no enamorarse de ese amor verdadero.

Abunda la calidad musical que rodea a su voz grande, no en vano el disco cuenta con la colaboración de lo mejorcito que tenemos por aquí en Canarias, del grande de Kike Perdomo, del talento excepcional del arreglista y pianista Julio Tejera, o del guitarrista Pablo Cebrián entre otros. Coros envolventes, protagonistas, música viva, que late.

Y si hay algo en verdad que no os podéis perder es verla en directo. El pasado domingo abrió con su Driving, armando el tema por piezas, primero con el bajo, luego con golpes de percusión, para dar paso a guitarra (¡que bien lo hizo Niki Webber!), vientos y luego los coros con ese "what matters for another day" que nos empapaba, antes de que entrara Ricca con su enorme presencia para terminar de iluminar el escenario. Escucharla en directo es acabar atrapado por su personalidad, por sus tensos músculos, por su mirada retadora. Yo sigo allí, en la segunda fila del auditorio, y no he podido escapar aún. No sé si lo lograré algún día. Quizás sí pero no quiero. Quiero seguir escuchando. En gerundio.


Tema Skies del disco "Gerunds" de Ricca



Ricca - Fotografía: Miguel A. Brito

Coros - Fotografía: Miguel A. Brito

Niki Webber - Fotografía: Miguel A. Brito




martes, 21 de abril de 2015

¿Qué fue?

Ganas de escuchar tu silencio,
¿Qué fue?
(Foto: Miguel A. Brito)
de mirarme en tus ojos 
esquivos
de descifrar tu código roto.

Ansias de encontrar el minuto
que encierre en esta urna
las cenizas del reencuentro.

Esquinas para esperarte.

Arrestos para apostarme.

Razones para buscarte.

Quisiera inventarte otra vez:
frases que no tiemblen al nacer,
abrazos que no quieran abrasarme.

Rasgar tus manos,
hacerte sangrar, herir tu orgullo
hasta que tu dolor aúlle
y grite

¡sufro!

miércoles, 1 de abril de 2015

La nieta del Señor Linh - Philippe Claudel

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Libro: La nieta del señor Linh
Autor: Philippe Claudel
Ediciones Salamandra
ISBN: 978-84-9838-515-1
4ª Edición, febrero 2015
pvp: 6 € en Agapea

¿Quién dijo que hay que ser rebuscado en recursos lingüísticos para escribir una gran novela? Hay quien para describirnos una imagen busca palabras complicadas para presumir de culto, o recarga de adjetivos la escritura y de símiles los escenarios. Pues les voy a decir algo: no hace falta, no. Voy a hacer una prueba. Voy a abrir el libro por donde primero cuadre y voy a leer la página y os pondré algo. Ya está, página 88 (bonito número). A ver Aquí está:

“El anciano se siente raro. Detrás de la puerta de la habitación hay un espejo grande. Se mira y ve una marioneta con un largo vestido azul. La marioneta parece perdida dentro del vestido, cuyas mangas le ocultan las manos. Su cara es infinitamente triste.”

Yo me imagino a Philippe terminando de escribir este párrafo y diciendo et voilà! “La marioneta”, esa es la palabra, esa es la clave. Si leen el libro verán por qué lo digo. La marioneta. Sólo una palabra y cuánto significado. Pues bien, el libro está lleno de aciertos. Con muy pocos recursos, Philippe nos cuenta en poco más de cien páginas una gran historia. Juega con los contrastes: el viejo señor Linh, flacucho, encogido y arrugado, siempre con esa niña en brazos, que se hace amigo de Bark, grandullón, robusto y parlanchín que no para de fumar. Se hacen amigos y no se entienden entre ellos. ¿No es grande? Por cierto, la niña. Lean el libro hasta el final y busquen luego la primera imagen, esa primera vez en el libro en que aparece la niña, cuando el viejo Linh la coge en brazos, vuelvan a leer la escena, en el capítulo 1. No cuento nada más.

Philippe Claudel
Autor de la nieta del señor Linh
(imagen extraída de google images)
Destacaría de La nieta del Señor Linh su escritura sin adornos, sus imágenes certeras, cómo se vale de eso para crear una atmósfera irrespirable a través de una estructura de capítulos cortos y frases de pocas palabras. Esta escritura angustia por momentos al lector, en otros lo relaja para luego hacernos reír y más tarde provocar que se nos encoja el corazón. Y todo esto, como decía al principio, en algo más de 100 páginas. 


Más que una novela, esta fábula que nos trae Philippe Claudel, nos habla del desarraigo, de cómo se siente alguien en un país extraño, sin entender el idioma cargando en sus brazos el dolor del pasado. Pero también de la esperanza, de cómo por muy grande que sea el lugar, por mucha gente que haya en el camino, siempre puede que encuentres a alguien tan solitario como tú, y que de sentimiento a sentimiento, casi no hace falta que haya palabras. Que una expresión o una intensión transmite más que una hora de cháchara, y que el vínculo que se crea entonces es infinito: Amistad pura, generosa. De eso habla la nieta del señor Linh. Lo demás lo tendrás que buscar tú. Lee y busca. Encontrarás.

lunes, 9 de marzo de 2015

El balcón en invierno - Luis Landero

Título: El balcón en invierno
Autor: Luis Landero
Tusquets ediciones
Septiembre 2014
ISBN: 978-84-8383-929-4
248 páginas

PVP: 16,35 €  leyenda
Antes de empezar a escribir sobre “El balcón en invierno” de Luis Landero quería hacerles una pregunta: ¿novela o ensayo? Lo hago porque a mí me ha quedado la duda.

Para empezar mientras se lo van pensando (porque quiero que me contesten) os cuento la sinopsis: un escritor se enfrenta a su última novela, intuye que le quedan pocas por escribir, siente el vértigo del final. Es un escritor vivido, que hace un ejercicio enorme para escribir un libro que huele a fracaso desde los primeros párrafos. No le convence lo que lee. Quiere escribir sobre la calle, sobre un jubilado, pero se encuentra en su despacho, sólo, tirando de ficción, “…junto al balcón, junto a la acacia, y al fondo la estampa inalterable del inmueble vecino…”, un paisaje inalterable. Se levanta y se asoma a ese balcón de siempre y conecta con un pasado de hace mucho, algo real, recuerdos de su adolescencia, de cuando tenía diecisiete y su madre treinta más y su padre que había muerto ya con cincuenta en mayo de ese mismo año. Se remonta así a un mes de septiembre de 1964. Recuerda este escritor vivido lo que un día vivió, y cuenta y recuenta lo que le pasó, y de cómo llega a escritor viniendo de una niñez en Alburquerque, en Extremadura, en una casa donde sólo había un libro (El calvario de una obrera olos mártires del amor, de León Montenegro), y de cómo llega a Madrid, al barrio de la Prosperidad, y se busca la vida como puede y la encuentra: encuentra lo que busca que es hacerse escritor. Ya se lo decían todos: ¡qué mentiroso es este niño!, su madre la primera, y yo digo ¿se puede ser más mentiroso que un escritor cuando escribe?

Pero creo, queridos lectores, que en esta novela, Luis Landero miente poco precisamente, traiciona por una vez su juramento de mentir y decide contarnos lo que siente en ese momento, decirnos la verdad. Tira de recuerdos y oficio y nos ofrece una sucesión de anécdotas e historias que parecen un potpurrí inconexo, pero que van configurando con intención la historia y la lección de su vida que aprende a través de lo que bebe de las personas, que no personajes, (¿o también personajes?). Aprende del padre al que defrauda, y nunca se lo perdona, porque se queda con las ganas de poderle enseñar que era perfectamente capaz de hacerse un hombre de provecho, y lo hizo. Quizás fue la muerte de su progenitor lo que sirvió de motor para su vida, no lo dudo. Aprendió de su primo Paco (el mejor personaje sin duda) que era poco de mucho y mucho de nada, y que soñaba más que vivía, como los que escribimos, que vivimos inventando vidas. Aprendió mucho, mucho de todos los que conoció nuestro amigo Landero. Este balcón de invierno no se queda sólo en ventana abierta a los recuerdos, también lo es a la historia reciente de España, al abandono de los campos, a la conquista de la ciudad, a la búsqueda del porvenir, y también un canto a la nostalgia, a eso que tanto solemos decir de cualquier tiempo pasado fue mejor: es lo que nos queda, por eso volvemos allá cada cierto tiempo, a buscarnos.

Luis Landero, autor de El balcón en invierno
(imagen extraída de google images)
Sobre su manera de escribir poco les voy a decir. Es conocida su escritura poética, magistral, es el terreno que domina, sin embargo en esta ocasión hay un pero que achacar al juego metaliterario de Landero: cae a veces en la trampa y a veces entra y sale el autor que a su vez es personaje. Y algo más: se recrea demasiado en la descripción, creo que es porque sufre a la vez que escribe, y quiere explicarse demasiado cayendo en repeticiones y adjetivos que poco aportan. Un par de ejemplos: “…tras las amplias y luminosas vitrinas acristaladas…” (¿cómo son las vitrinas, si no son acristaladas?), otra “..gente acostumbrada a otear los horizontes y las grandes distancias…” (si se hubiera decidido por una de las dos no hubiéramos echado de menos la otra). Estos recursos enlentecen y desesperan al lector (a mí por lo menos me ha pasado), pero se lo vamos a perdonar: es difícil escribir sobre uno mismo,  a todos nos ha pasado, es como si nos comiéramos por los pies y eso duele mucho: visitar los cementerios, invocar a nuestros fantasmas.



Y vuelvo y les pregunto que no me he olvidado: ¿novela o ensayo? Yo me inclino por lo segundo. No hay más que leer su sentencia, “un grano de alegría, un mar de olvido” porque en nuestra vida "no hay nada más que contar".

domingo, 1 de febrero de 2015

Anoche me bajé en Estación Lisboa

Tranvía amarillo
(Foto: Miguel A. Brito)
Anoche nos bajamos cuatro amigos en Estación Lisboa. Entramos al Teatro Leal y vimos que estaba
lleno. Nos tocó subir hasta arriba del todo, allí donde sólo llegan las palomas, pero hasta allí llegaron los acordes de la guitarra portuguesa y también de la española y sobre todo la voz de Olga Cerpa que nos cantó de lo lindo, de lo de allá y lo de acá.

Un concierto mágico. Será culpa de la saudade, pero la realidad es que ayer a mí me hiciste llorar un poco Olga, y mucho tuvo que ver tu voz y lo que nos dijiste. Será que estoy sensible más de la cuenta porque estuve allí, en Lisboa, hace poco dos veces y en poco tiempo y esas calles me hablaron y me atraparon hasta el punto de tener que volver, de volver y comprar esa guitarra que vi en un escaparate,  de volver y cruzar el Tajo hasta la otra orilla, de volver y subir caminando a Alfama una vez más. De volver, otra vez.

Olga Cerpa y Mestisay se reúnen para presentarnos su último trabajo "Estación Lisboa", un disco que no es de fados ni tampoco de boleros. Quizás no se atrevieron porque como decía Olga anoche "yo no soy cantante de fados". Ese es el valor de este disco, el de respetar a la música y hacerle un homenaje. Olga y su grupo recogieron la música que les ha acompañado a lo largo de estos años. Todos esos Boleros, rancheras, folías y fados fueron metidos en una maleta y llevados hasta el corazón mismo Lisboa y allí se envolvieron de esa ciudad encantada, maduraron, se buscaron y encontraron ese hilo común que tienen, esa esencia, esa saudade universal, y de ese hilo Olga y Mestisay tiraron para hacer "Estanción Lisboa" y cantarnos anoche.

Olga, no estoy de acuerdo contigo, eres cantante de fados, de fados y de lo que te echen, porque el cantante, cuando canta desde dentro y con agradecimiento a sus maestros, puede cantar lo que le venga en gana, y será aplaudido y reconocido como tú y tu grupo anoche.