Entradas

Mostrando entradas de 2012

Señales

Imagen
Lucía se despertó sobresaltada. Fermín, ¿qué es ese ruido? Son los gatos aullando, están en celo, le contesté. Tomó mis manos entre las suyas y las posó en su vientre, como para evitar que se escapara la vida que albergaba dentro. Dan miedo, parecen los llantos de cien niños, no me gustan esos quejidos, me dijo. Duerme tranquila Lucía. Solo son gatos.
*** Lucía rompió aguas un siete de febrero por la tarde y pronto se hicieron apremiantes los dolores. Nos cogió por sorpresa porque faltaban algunas semanas para que saliera de cuentas, así que casi no me dio tiempo de prepararlo todo: mantas, paños limpios y el agua caliente, siguiendo las instrucciones que me había dado la partera por la tarde. No puedo evitar leer lo que hay escrito en los estigmas del rostro de las personas, sobre todo cuando estoy intranquilo. Busco en los surcos de la cara el rumbo de los hechos, pero cuando me fijé en la cara de Juana la partera, vi que sus arrugas eran un mapa indescifrable lleno de señales contrad…

Sukkwan island - David Vann

Imagen
Simplemente no había entendido nada a tiempo.
Con esta frase acaba Sukkwan Island, del escritor David Vann, pero para llegar hasta aquí, para llegar a comprender porqué Jim no entendió nada a tiempo, tendremos que trasladarnos con él y su hijo de trece años Roy a la isla de Sukkwan, una isla imaginaria y deshabitada de la costa de Alaska. 
Sukkwan Island es una novela que me ha marcado. Intentando encontrar un por qué me he puesto a investigar. David Vann trae del pasado una experiencia personal tremendamente cruda como es la muerte de su padre cuando él tenía trece años, y la viste de capas (como diría Vargas Llosa, como un streeptease al revés) para construirnos un relato desgarrador que profundiza en las mismas raíces de la culpa y el miedo.
El autor, ganador con esta novela del premio Médicis Francés a la mejor novela extranjera en 2010, crea un mundo que se engulle a los dos personajes, a Jim, el padre que llega a una encrucijada tras una vida donde las infidelidades y su vida inmad…

Santuario

Imagen
Mi madre no tenía santuario, ni tan siquiera una tumba a la que pudiéramos ir mi hermana gemela Carmen y yo a quejarnos o a rogar. De mi madre no guardo ni las fotos. Las quemé en un ataque de rabia el día que me enteré de su muerte. Cuando se marchó nos dijo que lo hacía porque ya había remado bastante con nosotras, que estaba cansada, que quería vivir, que se ahogaba, y se fugó con aquel tarambana lleno de tatuajes, y no escuchó cuando le decíamos que era quince años más joven que ella y que no la quería más que por su dinero. No nos hizo caso y se lanzó a una vida bohemia y desordenada, como una chiquilla dispuesta a beberse la vida en dos tragos, y empeñó todo lo que tenía en darse gustos grotescos. No nos quedó de ella más que el susurro de su muerte que nos llegó un día desde el Caribe y allí decidimos que se quedara para siempre. Hoy hace un mes su recuerdo me asaltó por casualidad. Paseaba por la calle y me crucé con una señora mayor vestida de un modo extravagante. Me llegó su…

La última isla

Imagen
Anoche tocó cine. Cine sin palomitas. Nos fuimos la familia en peso a ver una película que se estrenaba anoche aquí en Tenerife en El Tea llamada "La última isla" de la directora Dácil Pérez de Guzmán, en lo que supone su debut como directora única de una película, aunque ya tiene una amplia trayectoria formando parte de los equipos de dirección de algunas muy conocidas como Airbag o el Milagro de P.Tinto entre otras.
La última isla es una película fresca, que sugiero que quien quiera acercarse a verla lleve a sus hijos, sobre todo si estos no superan los doce o trece años. Muy bien por la protagonista, una niña de diez años llamada Alicia, interpretada por Carmen Sánchez, que le valió en su primer papel protagonista el premio a la mejor actriz en el Feel Good Film Festival de Los Ángeles este mismo año. Es una película de muy bajo presupuesto, cuyo principal atractivo es el entorno en el que fue rodada (casi íntegramente en la Isla de El Hierro, una isla que se presta a la …

El libro del cementerio - Neil Gaiman

Imagen
Este libro cayó en mis manos hace ya algunas semanas. Me lo prestó una amiga que dice que lo encontró en uno de esos sitios a los que yo llamo "la fosa común de la literatura", uno de esos lugares, normalmente en forma de enorme cesta, que se encuentra en algunos rincón de los macrosupermercados. Tiene su gracia que este ejemplar se llame "El libro del cementerio" y haya sido rescatado de una fosa común, pero es que a mi amiga este libro no le olió precisamente a muerto sino a buena literatura aunque, según me comentaba, lo eligió no sabe muy bien por qué. Quizás fuera su sugerente portada o quizás se manifestó su alma (que la tiene), pero el caso es que primero pasó por sus manos, luego por las de otra querida amiga y finalmente vino a calar a las mías, y de las mías pasará a otras y otras más, porque vale la pena leerlo y, en vez de devolverlo a la fosa común, ponerlo en el altar de su biblioteca.
Neil Gaiman (británico de nacimiento) según cuenta es un enamorado …

Voces de noche.

Imagen
Voces sordas de día, 
vocean de noche.
Susurran los vientos,
y empujan impunes
y atizan mi pecho.

Desatan el alma,
la vuelven jirones.
Se alzan al cielo.
Se escapan de mi,
avivan el fuego.

Me digo que no,
que no, que no quiero.
Que sí, que sí puedo,
que no, que no debo.
Lucho.
¡Que sí!, ¡que sí vuelo!

El día me llega.
Vago vencido,
no escucho sus voces, y
enmudo el silencio.
Me espera la noche.
Vuelvo a mi lecho.

La Puerta de Albequa - Víctor Marrero.

Imagen
Es difícil ser escritor. Ya no digamos publicar, que en el caso de no tener algún padrino, se vuelve ciertamente complicado. Cuando no se tienen padrinos, lo mejor es tener coraje para no perderse en la madeja de la autocompasión. Víctor siempre ha creído en su primer gran proyecto desde que hace unos años naciera en su cabeza ese mundo que es Lucítera, el lugar donde transcurre la historia de su libro La puerta de Albequa. Víctor ha recurrido a las nuevas tecnologías para que su obra sea leída, y con ese fin ha creado un perfil de facebook y abrió el blog La Puerta de Albequa, donde se pueden leer gratuitamente los primeros diez capítulos. La novela solo está en versión online, y puede adquirirse de manera muy sencilla a través del portal Amazon, para ser leído en un lector de ebooks, en tablets, en teléfonos móviles, en ordenadores,... Las posibilidades son amplias.
Sobre La puerta de Albequa, tengo que decir que su lectura me ha gustado. Víctor Marrero tiene una ventaja en su modo d…

Lágrimas mágicas - Ana Joyanes.

Imagen
Lágrimas Mágicas de Ana Joyanes, estaba en mi librería durmiendo. Cada vez que iba a por un libro que leer, discretamente asomaba su delgada figura roja y sus letras amarillas, intentando reclamar mi atención. El próximo serás tú, le decía, y siempre había uno que se colaba y lo dejaba ahí, esperando. Hace un par de semanas lo cogí y lo abrí. De su interior cayó, como una lágrima, un ticket de compra, señal de que no lo había abierto desde entonces, y que me señalaba con intención, como diciéndome ¡debería darte vergüenza! Inmediatamente pensé: un ticket de compra, una lágrima mágica. Ese hecho simple y revelador ya me dijo que estaba ante un libro especial, con vida propia. Antes de empezar a hablar de ti, “lágrimas”, te pido disculpas por haber sido tan remolón contigo, pero sabes que la literatura fantástica no es que me atraiga demasiado. Desde que allá por los años ochenta leí “La historia interminable” no he leído más nada de literatura fantástica. Digamos que ese alma joven, ta…

El viajero del siglo - Andrés Neuman.

Imagen
“Hacía rato que Wandernburgo se dibujaba a lo lejos, al sur del camino. Pero, pensó Hans, como suele pasar al final de una jornada agotadora, aquella pequeña ciudad se desplazaba con ellos. Encima de la cabina el cielo pesaba. Con cada latigazo del cochero el frío se envalentonaba y oprimía el contorno de las cosas.” 
Esta breve pasaje narra la llegada de Hans, el protagonista de El Viajero del siglo de Andrés Neuman, a la ciudad de Wandernburgo, una ciudad imaginaria situada a mitad de camino entre Prusia y Sajonia. No es casual la elección. Wandernburgo se ha quedado justo ahí, a mitad de camino, y por eso envuelve a sus personajes y los atrapa hasta tal punto que Hans, que llega para pasar una noche, a lo sumo dos, se queda todo un año.
Andrés Neuman hace un planteamiento inteligente del viaje como huida. Tardamos en saber a qué se dedica ese viajero nómada crónico que es Hans, ya que tarda en abrirse, tanto a los habitantes de Wandernburgo como al lector (lógico tratándose de un ext…

Encuentros de cabina.

Imagen
Matías tomó asiento en ventanilla. La casualidad quiso que Manolita, una desconocida septuagenaria como él, cayera en su misma fila pero en pasillo. Así lo pidió, por si le entraban las urgencias. Se fijó en ella antes, en la terminal, mezclada entre los otros treinta viajantes del grupo. Se miraron como deslizando los ojos desde la cara a los pies y luego a un punto al azar, con la intención de demostrar que el cruce de miradas era tan casual como carente de intención. Entre ellos se sentó una joven de labios perfilados y pechos turgentes lucidos en un escote generoso hasta el insulto, muralla insalvable, que impedía ver y ya no digamos intimar a los dos ancianos durante el viaje. La chica se incomodó con las miradas de Matías que se reclinaba sobre su hombro intentando saltar los obstáculos, y no tardó en quejarse a la tripulación y pedir cambio de asiento por culpa del viejo verde. La ubicaron en primera, al lado de un ejecutivo de percha y pelo brillante que dejó inmediatamente su…

Suite francesa - Irène Némirovsky

Imagen
Alguna vez me ha dado por pensar que la mejor novela de guerra sería aquella que escribiera un novelista a pie de trinchera, empuñando una pluma en vez de un fusil, y sintiendo las balas pasando a un palmo de su cabeza. Claro, que ahí correríamos el riesgo de leer una secuencia de acciones frenéticas, sin llegar a vislumbrar el color de las escenas; o peor aún, asistir a un relato desgarrador más cercano a la autoayuda que a una obra literaria. Siempre he creído que el buen novelista debe ser perfecto conocedor de aquello de lo que escribe, pero con la suficiente distancia como para no tomar partido o sentirse parte activa de la historia. Leer Suite francesa de Irène Némirovsky ha roto varios prejuicios que tenía acerca de que un novelista no puede escribir sobre un tema desde el que está viviendo, sobre todo si de una guerra hablamos con toda la carga emocional que ello conlleva. Me entristece que Irène fuera víctima de esa guerra, porque su temprana muerte nos ha privado de conocer …

El entierro de tío Fidel

Imagen
Me pone nervioso decir cosas trascendentales. Me pasa mucho con las chicas. Cuando quiero decir que están guapas, termino enredándolo todo, y ellas acaban entendiendo que las llamo rechonchas o zancudas o cuellilargas. Me pasa siempre. Por eso ya casi no hablo, solo escucho y muevo la cabeza.  De todas las veces que me ha pasado, lo del funeral de tío Fidel fue lo peor. Yo tendría quince años y era la primera vez que asistía a un entierro. Me resultaba violento dar el pésame a mi tía porque, cuando la gente lo hacía, ella lloraba y gritaba. Me parecía que le hacían daño y yo la quería mucho. Decidí esperar a que se sintiera mejor, pero el tiempo pasaba y ella peor se ponía, ¡venga a llorar! Llegó el momento de poner la caja en el nicho y ya no quedaba otra. Me puse a la cola. Mientras me acercaba iba practicando y me repetía lo de mi sentido pésame. ¡Lo hice veinte veces por lo menos! Cuando llegué donde ella estaba, la abracé y le dije felicidades. Me quedé helado. Ella lloraba y me b…

IRA DEI: La ira de Dios - Mariano Gambín

Imagen
Soy Lagunero. Bueno, soy hijo de un padre común a muchos Canarios, la emigración, pero también soy Lagunero de adopción. A esta ciudad vine con quince años y nunca me he marchado aunque en etapas de mi vida no haya vivido aquí. Debe de tratarse de una especie de magnetismo invisible e imperecedero el que ejerce esta ciudad sobre mis pies, que me impide separarme de sus adoquines, a pesar del célebre viruje que pasea por sus calles en invierno. 
Ver que “IRA DEI: La ira de Dios” de Mariano Gambin estuviera ambientada en mi ciudad, hizo que fuera irresistible leerla aunque tan solo fuera por la curiosidad de ver sus calles y sus casas coloniales de techumbres enverodadas formando parte de un decorado de novela, máxime tratándose de un thriller. 
Mariano Gambín es licenciado en Derecho y Doctor en Historia por la Universidad de La Laguna, y ha tenido numerosos reconocimientos por la publicación de sus artículos de investigación. Fue premiado, entre otros, por sus trabajos sobre las estrech…

Sábanas vencidas.

Imagen
Sus alcobas se tiñeron de malva en la noche, aún cuando solo había maderas gastadas bajo las tejas del techo. Elena en su cama y Carmelo en la suya. Habían encontrado en el baile un resquicio para burlar las miradas: las de la madre de ella apoltronada en la bancada de la plaza, también las del padre por encima del vaso de vino, y las del hermano, con esa mirada del que mata sin hablar. Carmelo imaginaba cómo sería tocar su piel por debajo del vestido, y no podía evitar un arranque de deseo incontenible escapando de sus pantalones, hasta notarlo ella martilleándole el ombligo. Estaban, ahora sí, bailando según lo acordado hacía dos semanas en susurros, juntando sus manos que antes habían acariciado sus partes, aquellas que no se podían nombrar, sacando a bailar sus aromas ocultos. De regreso a casa se llevaron olores mezclados en sudor, el de toda una noche de manos juntas. En sus camas solitarias durmieron acompañados, lamiendo, oliendo, gimiendo, tocando lo propio pensando en lo suy…

Grita.

Imagen
Si te cuentan que no existí. Si te cuentan que tu roce nunca erizó mi pelo y mi boca nunca te besó. Si te cuentan que mis ojos nunca se empaparon al sentir tus caricias amorosas.
Si te cuentan que no fui libre. Si te cuentan que nunca volé, y espanté mariposas y olí la frescura del rocío en la mañana. Si te cuentan que nunca abracé las frases que saltaron latiendo de tu garganta angustiada.
Si te cuentan que no pude quererte. Si te dicen que la vida se acorta cuando se quiere vivir. Si te cuentan que mi risa nunca la escuchaste porque nadie la oyó.

Nuevo libro: Historias de Portería.

Imagen
Durante los pasados meses, el blog de La Esfera Cultural puso en marcha un nuevo reto para sus seguidores: la elaboración de un libro de relatos cortos cuyo tema común eran las historias que sucedían en torno a una portería. De ese reto nace una nueva publicación (y ya son unas cuantas). El libro titulado Historias de Portería ya es una realidad. Podéis leer los relatos en el blog de La Esfera Cultural, pero si deseáis llevaros el libro a la cama, o al sofá, o al monte o la playa, es muy fácil, solo tenéis que clickar aquí y hacer el pedido y pronto podréis tenerlo en vuestras manos. En sus páginas podréis leer un relato mío llamado "El último". Pues lo dicho: a disfrutar. Y enhorabuena a los autores. Al final se han reunido un buen puñado de relatos de buena calidad, nada más ni nada menos que 65 relatos. Mira que da que hablar este portal...


César de los vientos.

Imagen
César es fuego. Prendieron sus llamas en sus viajes y ya nunca se apagaron. Sigue ardiendo. No salió de Lanzarote para no volver y vivir de su arte. Viajó y vivió, y volvió para que Lanzarote viviera y no languideciera planchada en muros de hormigón. Fue cruzado contra los infieles de la Naturaleza, y nos enseñó que no es fea esta tierra negra llena de zahorra, que no hay que sentir vergüenza de lo que tenemos sino orgullo; y de ese orgullo verde y blanco pintó su Isla. Me viene a la memoria alguna entrevista en la que nunca perdía la sonrisa, y me recuerda aquel dicho de que si la vida te da limones hazte una limonada. A César le dio por nacer en isla de vientos e hizo veletas y nos enseñó que el viento tiene color y no se mueve por capricho. Cuando visito Lanzarote allí se lo permito todo, hasta que me vuele la gorra, porque no es que sea cabrón el puto viento, sino que se ha vuelto juguetón. Hace hoy veinte años que César se volvió a su cueva, aquella de la que salió como un lagart…

Boleros por no llorar

Imagen
Williberto llegó de Cuba con su danzón, su trompeta abollada y sus bembas risueñas y su negro retinto. Para él ser pobre no era para llorar y buscaba en las estrecheces una pista donde sacar a bailar su risa. Llegó a las calles de Santa Cruz, buscando prosperar. Acá la cosa está buena, hermano. Es como estar en casa, pero con más que comé. Esto le decía Rubén, el primo mayor, cardiólogo en Camagüey y médico de urgencias en Santa Cruz. Williberto se vino con lo puesto para poner azúcar a las calles, y se juntó con Carmelo el Culebra que hacía vibrar el bongó como nadie, y su repertorio lo hicieron de rumbas y danzones. No encontró lo que soñaba. Primo, la vaina cambió sin darme cuenta, le dijo Rubén. Hacía bailongos, acompañaba con palmas los solos de Culebra, arpegiaba la trompeta hasta espantar las palomas,... nada hacía tintinear los euros ni dibujar sonrisas. Pa’la guapa señora este danzón, y la señora cambiaba de acera. Ya Williberto no toca rumbas, solo toca boleros, acompañando…