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Mostrando entradas de marzo, 2013

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Juegas con ventaja. Vas siempre por delante de mi. Tú me desnudas cada vez que quieres y yo no he llegado a ver más allá de tu polla. Así se lo dije. –¿Y él qué hizo? –Él me miró, se sentó en su silla del despacho tras su enorme mesa sobria y marrón y me señaló con un gesto de su cabeza el camino del pasillo, y me dijo: anda y ve tú sola. Soy todo tuyo. Tienes mis puertas abiertas. Mira mis notas, husmea en mis rincones, pero por nada del mundo pises la alfombra de mi habitación. No estás preparada. Debemos hacerlo juntos. Cuando acabes vuelve y dime qué ves. –¿Y entraste? –Sí. Entré. –Cuenta. –El pasillo de su piso es estrecho, estrecho y corto. Como él, no deja adivinar lo que te vas a encontrar, es un preámbulo descafeinado, una fachada. Es un pasillo cuyo único mobiliario es una estantería con libros, libros que no me decían nada, algo de arte y un poco de música, nada que no supiera por sus gustos confesables. De lo que allí me encontré, solo vi algo que me llamó la atención, u…

¡Viva el Teatro!

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Hoy es el día Mundial del Teatro. No corren buenos tiempos para las artes escénicas y uno de los sectores de la cultura que se está viendo más afectado es el Teatro, ahogado con un tipo impositivo que coincide con una crisis económica que merma lo que los ciudadanos destinaban al ocio. Pero también tenemos lo otro, eso de lo que nadie habla, el adormilamiento que ha supuesto para el teatro el que haya vivido estos años ayudado por las subvenciones y dando a los ciudadanos mayoritariamente productos enlatados y carentes de contenido (solo entretenimiento). La esencia se ha perdido. ¿Dónde quedaron esos actores Comediantes del Renacimiento que tenían que ser mantenidos a raya para no provocar a las masas? ¿Dónde quedaron esos actores que fueron echados de los espacios teatrales en la Roma del siglo XVII por “ofender a la ciudad Santa”? Buena reflexión la que nos hace, en el día del Teatro, el escritor italiano y también actor Darío Fo, y que puedes leer aquí.
El poder de la palabra habla…

Bebo. Acorde final

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Si la vida de un pianista se contara por cada nota que tiene un piano, Bebo Valdés hace mucho tiempo ya que tendría que haber muerto. Un piano de cola tiene 88 notas, 88 teclas, 52 blancas y 36 negras, negras como sus manos, las manos de Bebo. Él vivió 94. Nunca me perdonaré no haberme bebido un sorbo de él cuando acudió a Tenerife no hace mucho, en 2.005. Me lo perdí no recuerdo por qué. Supongo que me pilló algo falto de entusiasmo. Supongo que me diría otro día vendrá, ¿Qué más da? El caso es que no volvió, no vino más, murió el viernes. No lo veré nunca.
Dio su último acorde. Yo me lo imagino en tono mayor, alegre, ese que nos dice que después de una canción seguirá otra. Queda para siempre su sonido. Siento debilidad por Bebo Valdés, más allá que por su música por su vida. Él vivió tres vidas en una. Dice una historia que durante su destierro de su Cuba natal enfermó. El médico que lo vio le dijo que no podría tocar más el piano a lo que él contestó, Únicamente muerto. Abandonó …

El zumbar de las cucarachas

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Fede cenó lágrimas de rabia en su habitación. Sólo. ¡Cómo se puede ser tan insensible!, se decía. Había reunido fuerzas para darle un beso de buenos días a Cris en el patio del recreo. Ella aceptaba los besos en la mejilla de todos los chicos, además parecía que le gustaba, pero él nunca se había atrevido. ¿A qué olerá su mejilla?, se preguntaba. Se acercó, le dijo hola y la besó. Ella respondió con un sonoro soplamocos que tuvo el efecto de un cohete de feria y estalló en risas estridentes alrededor suyo: el mayor ridículo de la historia. ¿Qué haces imbécil?, le dijo. El día fue largo, muy largo. Fede sintió como si la noticia del bofetón hubiera tenido alcance internacional, mucho más que la muerte de Lennon a manos de aquel psicópata el día anterior. Lo podía leer tras élen las miradas y las risas por lo bajo de los compañeros de clase y de las otras clases. El suceso se extendió como una pandemia. Quiso por un momento que se recolocara el mundo y que el puto espermatozoide que fec…

Sole Gimenez bajo el cielo de La Laguna

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Asistir el pasado sábado 9 de marzo al concierto de Sole Giménez en el Teatro Leal en La Laguna, fue como parar el tiempo y viajar a bordo de una cómoda y mullida butaca de tren. Viajar al pasado, donde sus canciones se convirtieron en anzuelos que quisieron morder mis recuerdos. Viajar al otro lado del charco, a través del eco de sus canciones, familiares, casi parte de mi vida. Sole tiene la habilidad de construir y versionar saltándose lo establecido. Tal vez los puristas consideren sacrilegio oir transformada la habanera de Carmen en una especie de divertimento cuasibrasileño, pero Sole no hace sacrilegios, simplemente se divierte con lo que hace, tomando prestado lo que hay, la música que otros escribieron, que lo hicieron no para llevárselas a sus tumbas sino para dejarlas como legado y que otros sigamos haciéndolas crecer en nuestras cabezas, en nuestra imaginación.
Algo hubo de distinto en esta ocasión que escuché a Sole. Ella sola y un piano, tocado de manera magistral por I…

La República del vino - Mo Yan

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Pocas veces me había tropezado con un libro tan extraño, tan surrealista, tan lleno de recovecos. De hecho, quiero hablar de él y no encuentro por dónde empezar. Es mi primera experiencia como lector de literatura oriental. En su contraportada se puede leer: Un viaje hipnótico a una provincia china en la que quizá practiquen canibalismo: La República del vino. Un viaje hipnótico. Ciertamente lo es. Yo definiría La república del vino más que, como una novela, como un relato metaliterario. Me explico. Hay varias historias en una. Por un lado la propia construcción de la novela de Mo Yan en sí, La República del Vino. Relata las peripecias de un inspector -Ding Geu’er-, que se desplaza a La Tierra del vino y los licores para averiguar qué hay de cierto sobre la historia de que las escalas sociales más altas del lugar se dan festines gastronómicos a base de carne de niño. En este viaje le acompaña una camionera que lo lleva hasta el lugar, de la cual se enamora de un modo más carnal que esp…