jueves, 29 de noviembre de 2012

Voces de noche.


Voces sordas de día, 
vocean de noche.
Susurran los vientos,
y empujan impunes
y atizan mi pecho.

Desatan el alma,
la vuelven jirones.
Se alzan al cielo.
Se escapan de mi,
avivan el fuego.

Me digo que no,
que no, que no quiero.
Que sí, que sí puedo,
que no, que no debo.
Lucho.
¡Que sí!, ¡que sí vuelo!

El día me llega.
Vago vencido,
no escucho sus voces, y
enmudo el silencio.
Me espera la noche.
Vuelvo a mi lecho.

sábado, 24 de noviembre de 2012

La Puerta de Albequa - Víctor Marrero.

Título: La Puerta de Albequa.
Autor: Víctor Marrero Fernández.
PVP: en Amazon, versión e-book.
          2,06€ IVA incluido.

Es difícil ser escritor. Ya no digamos publicar, que en el caso de no tener algún padrino, se vuelve ciertamente complicado. Cuando no se tienen padrinos, lo mejor es tener coraje para no perderse en la madeja de la autocompasión. Víctor siempre ha creído en su primer gran proyecto desde que hace unos años naciera en su cabeza ese mundo que es Lucítera, el lugar donde transcurre la historia de su libro La puerta de Albequa. Víctor ha recurrido a las nuevas tecnologías para que su obra sea leída, y con ese fin ha creado un perfil de facebook y abrió el blog La Puerta de Albequa, donde se pueden leer gratuitamente los primeros diez capítulos. La novela solo está en versión online, y puede adquirirse de manera muy sencilla a través del portal Amazon, para ser leído en un lector de ebooks, en tablets, en teléfonos móviles, en ordenadores,... Las posibilidades son amplias.
Sobre La puerta de Albequa, tengo que decir que su lectura me ha gustado. Víctor Marrero tiene una ventaja en su modo de escribir que le va muy bien a este libro y a todos los autores que pretendan recrear mundos fantásticos: escribe con mucha intención y precisión. Eso hace que se nos presente de manera muy clara el pueblo costero de Lucítera, el faro de la isla de Lumia o el ímpetu del Forzzo, ese viento casi huracán que se presenta a los habitantes de Lucítera de tanto en cuanto y sin avisar.
La puerta de Albequa conecta dos mundos que van en paralelo. Una puerta cuyo secreto solo puede ser desvelado a quien esté preparado. Pero La Puerta de Albequa también es la puerta que conecta a dos generaciones, la de Sonia, la madre escritora y la de Baldo, el hijo adolescente que acaba de recibir calabazas en el instituto. Ambos viven, en distintos años, la misma inquietud, en el mismo lugar, sintiendo el mismo revoloteo en el estómago de los chicos en busca de la primera gran aventura de sus vidas. Es una lectura que se me parece mucho a las de antes, esas que disfrutamos los que pudimos leer, por ejemplo, algún libro de  “Los cinco”, aquella famosa saga de la escritora inglesa Enid Blyton. Tiene dos partes muy bien diferenciadas: la primera muy centrada en retratar paisajes y personajes, poniendo en situación al lector, y la segunda (a partir más o menos del capítulo 15) donde lo principal es la aventura de Baldo y de Ana, su amiga de Lucítera, para descubrir el secreto de La Puerta de Albequa. Desde ahí hasta el final, es un correr y no parar.
Diría que se trata de un libro para jóvenes en la Puerta de la Adolescencia, pero también para adultos que quieran rememorar viejas pasiones de lectura juvenil que quedaron dormidas. De vez en cuando es bueno volver allí, a nuestras Lucíteras. Es una llama que siempre prende, y os aseguro que rejuvenece. Yo me di el capricho y acudí a Amazon a por él casi por lo que me costó el café y el dulce de esta mañana. Lo he comentado con algún amigo: he leído libros publicados en papel que al lado de éste dejan mucho que desear. Pero ese es otro de los grandes misterios del mundo de la literatura, y no me sorprende lo más mínimo. ¿Sabían ustedes que Cien años de Soledad fue desechada por Carlos Barral, el dueño de la célebre editorial Seix Barral, allá por mediados de los sesenta por tratarse de una novela que no iba a tener éxito y que no servía? Creo que el bueno del Sr. Barral estará tirándose aún, allá donde se encuentre, de esas largas barbas que lucía.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Lágrimas mágicas - Ana Joyanes.


Libro: Lágrimas mágicas.
Autor: Ana Joyanes Romo
Ediciones Idea
ISBN: 978-84-8382-373-6
172 páginas
13,47 € (Agapea)
Lágrimas Mágicas de Ana Joyanes, estaba en mi librería durmiendo. Cada vez que iba a por un libro que leer, discretamente asomaba su delgada figura roja y sus letras amarillas, intentando reclamar mi atención. El próximo serás tú, le decía, y siempre había uno que se colaba y lo dejaba ahí, esperando. Hace un par de semanas lo cogí y lo abrí. De su interior cayó, como una lágrima, un ticket de compra, señal de que no lo había abierto desde entonces, y que me señalaba con intención, como diciéndome ¡debería darte vergüenza! Inmediatamente pensé: un ticket de compra, una lágrima mágica. Ese hecho simple y revelador ya me dijo que estaba ante un libro especial, con vida propia. Antes de empezar a hablar de ti, “lágrimas”, te pido disculpas por haber sido tan remolón contigo, pero sabes que la literatura fantástica no es que me atraiga demasiado. Desde que allá por los años ochenta leí “La historia interminable” no he leído más nada de literatura fantástica. Digamos que ese alma joven, tan necesaria para leer fantasías, se quedó hibernando. Pero puedo decir que, después de leerte, te aseguro que ha despertado con mucha hambre y ya no puede parar. Ahora mismo estoy acabando otro del que os hablaré en breve (“La puerta de Albequa” de Víctor Marrero) y otro más (“El libro del cementerio” de Neil Gaiman), y estas navidades me meteré con el ambicioso proyecto de leer el volumen uno de “Juego de Tronos” de George R.R. Martin, a la espera de que los Reyes me regalen el volumen dos (ya está en la lista). 
Te debo una disculpa “lágrimas”, perdona. Ahora me doy cuenta de que me he perdido un libro sorprendente. No es un libro para niños, aunque sí que lo es. Tampoco es para adultos, aunque sí que lo es también. Elfos, duendes, hadas, trolls, un gato montés y parlante, y un valiente dragón, se dan cita para contarnos que viven en paralelo con los humanos, que se libran batallas en su mundo igual que en el nuestro, y que amistad, honor y compromiso son las claves para triunfar. Pemp, un joven duende, rescata a una niña llamada Paula y la lleva hasta el bosque con la  ayuda de unas hadas y Wacco, un enorme gato montés. Una vez allí, convence a sus habitantes para que juntos la protejan y la aleccionen hasta convertirla en la joven Stella, una valiente guerrera. A un tiempo, María, la madre de la niña, sigue un rastro, el de unas piedras preciosas recogidas en el bosque que al acercarlas a su corazón despiertan en ella un sentimiento difícil de descifrar. Ambas historias avanzan en paralelo hasta cruzarse en un final lleno de sentido que no pienso desvelar. Todo esto nos lo cuenta la escritora en un estilo tan sencillo como auténtico. Dice Ana Joyanes, su autora, que es un libro enfocado a lectores con espíritu joven, independientemente de su edad, y lleva mucha razón. A mi, que ya peino canas, me ha cautivado y enganchado desde las primeras páginas. Yo leí hace ya unos meses Sangre y Fuego, de la misma autora, un registro distinto pero que tiene muchos paralelismos con éste por el lenguaje directo, no exento de elaboración sino cargado de sentido, que conecta con el lector para engancharlo a la trama y no dejarlo escapar fácilmente. Así resumo el estilo Joyanes. Pendiente estoy del próximo, que me ha dicho una duende de ojos vivos y sonrisa afable que anda cerca, muy cerca, dentro de un mes. También un libro fantástico. Quizás le robe el sitio a Juego de Tronos, y sea éste el que duerma un año en la biblioteca reclamando mi atención. Quién sabe, quizás la venganza de "lágrimas" esté servida. Les seguiré contando. 

sábado, 10 de noviembre de 2012

El viajero del siglo - Andrés Neuman.

Libro: El viajero del Siglo.
Autor: Andrés Neuman
Editorial Alfaguara

544 páginas
ISBN: 978-84-204-2235-0
pvp: 9,99 € en Agapea.
También disponible en versión kindle
en Amazon a 5,69 €

“Hacía rato que Wandernburgo se dibujaba a lo lejos, al sur del camino. Pero, pensó Hans, como suele pasar al final de una jornada agotadora, aquella pequeña ciudad se desplazaba con ellos. Encima de la cabina el cielo pesaba. Con cada latigazo del cochero el frío se envalentonaba y oprimía el contorno de las cosas.” 
Esta breve pasaje narra la llegada de Hans, el protagonista de El Viajero del siglo de Andrés Neuman, a la ciudad de Wandernburgo, una ciudad imaginaria situada a mitad de camino entre Prusia y Sajonia. No es casual la elección. Wandernburgo se ha quedado justo ahí, a mitad de camino, y por eso envuelve a sus personajes y los atrapa hasta tal punto que Hans, que llega para pasar una noche, a lo sumo dos, se queda todo un año.
Andrés Neuman hace un planteamiento inteligente del viaje como huida. Tardamos en saber a qué se dedica ese viajero nómada crónico que es Hans, ya que tarda en abrirse, tanto a los habitantes de Wandernburgo como al lector (lógico tratándose de un extranjero que no quiere echar raíces). Hans es un traductor que llega a Wandernburgo para dormir un par de noches y allí conoce a un organillero que cada día baja desde su cueva a la plaza a tocar en compañía de su perro, y que sin ser erudito, es el más sabio del lugar porque sabe leer el lenguaje del contorno de las cosas. Pronto Hans se siente cautivado por la personalidad del viejo y va a menudo a su cueva para buscar en las bases del ser humano el sentido de la existencia. Hans se ve atrapado por una ciudad cuyas calles cambian cada día de lugar y de dirección, lo que da una ambientación claustrofóbica al conjunto. Conoce a personajes de lo más variopintos, con los que se reunirá en la mansión Gottlieb cada viernes en una tertulia de sabios que Sophie Gottlieb organiza, con el beneplácito de su padre. Allí se dan cita el profesor Mietter, el matrimonio Levin, la viuda Pietzine, Álvaro de Urquijo (negociante español que pronto hace migas con Hans) y a veces aparece también, algún que otro viernes, el prometido de Sophie, Rudi Wilderhaus. Allí desgranan la política, la economía, la literatura o las guerras sociales, en un tono de dialécticas llenas de ironía, que me recordaron a aquellas que ya leí hace algún tiempo de Setembrini, ese gran personaje de La Montaña Mágica de Thomas Mann. Por supuesto no tarda mucho en aparecer el conflicto: Sophie y Hans se enamoran, ¡vaya escándalo! La prometida y el extranjero, la burguesa y el don nadie de dudosa procedencia. Por eso se tienen que esconder y vivir su romance envuelto en capas de supuesto (¡y vaya si real!) interés literario (hasta aquí puedo leer...). 
La trama se sitúa en una época imprecisa que podría situarse por contexto en el Romanticismo alemán: la Alemania Postnapoleónica. Andrés Neuman escribe en ese tono de los escritores de finales del diecinueve pero abordando los temas como historias de nuestro siglo, y eso es lo que más me llamó la atención de la lectura. Visto lo visto, me siento como quien vive en Wandernburgo, y me doy cuenta de que el paso del tiempo no ha cambiado las cosas: yo también estoy atrapado. Neuman sitúa en esa época su libro para hablarnos del nacimiento y el fervor de los nacionalismos (¿les suena?), de la desconfianza por el extranjero como paralelismo a la xenofobia actual o de la mujer que se quiere revelar al orden preestablecido, encarnada en la rebelde y a la vez atrapada Sophie. Es decir, todo lo que en tantos siglos hemos sido incapaces de solucionar.
Así el Señor Gottlieb bebe para anestesiarse del dolor del pasado que no acepta y de la incertidumbre que siente por su futuro y el de su hija, Sophie se enamora intelectual y físicamente de Hans, pero es incapaz de mirar  por ella y lo que le pide el cuerpo, sino por su padre que no acepta la relación y prefiere a Rudi por ser un buen partido. Mietter es un reprimido escondido tras su coraza sabia y dialéctica, los Levin son el “matrimonio de manual”: ella sumisa y admiradora y él recreándose ante ella con sus intervenciones, la viuda Petzine, aferrándose a la religión para explicar el porqué de su existencia, Álvaro de Urquijo, apátrida en todas las patrias y Rudi, que compensa con dinero y presencia su falta de luces. ¿A que es fascinante esta legión de personajes? Todos ellos muy bien caracterizados, sin duda. Para los lectores sociólogos, sin duda aquí hay material de sobra para entretenerse.
Pocos peros tengo que poner a esta obra. Quizás algunos pasajes que sobran, pero hasta solo por disfrutar de la habilidad en la escritura de Andrés Neuman, merece la pena leerlos.
No será el último que lea de él, por supuesto. Ya me han chivado que no es su mejor libro. Así que si este me ha gustado tanto, ¿qué no pasará con los otros que lea? Ya les contaré cuando lo haga.