jueves, 30 de mayo de 2013

Y hoy es día de Canarias

Y hoy es día de Canarias: La fiesta de la Hipocresía. Porque aquí, en este archipiélago no hay la solidaridad de los regionalismos bien estructurados. Somos egoístas por definición: aquí cada uno barre para su isla y, a veces, barremos hasta para nuestro propio barrio. Los políticos hoy se vestirán con galas, esos voceros de la unidad y del pueblo único y rico, pleno de cultura y hambriento de gloria. ¡Necios! Sacarán la bandera tricolor, este único día del año. Luego a dormir doblada, bien doblada bajo las siete llaves, una por cada isla, otro año, otro más.
La patria Canaria no existe, y los canarios (en eso estoy de acuerdo con Miguel de Unamuno que nos caló al vuelo) somos isloteños de carácter aislotado, dos juegos lingüísitcos que definen a un personaje pendiente de lo suyo y deseando mal al otro para que su pequeña calle brille un par de fotones más que la del vecino. Hemos caído en la trampa de esos politicarras y periodisticastros que siempre han defendido su pequeña parcela de poder, la cual han construido alimentando la división, sin importarle para nada hacer crecer nuestro sentimiento regional. Me parece oírles decir: ¡Divide, y comerán migajas! 
Sin embargo he de decir algo. Esta crisis que nos ahoga sobre todo aquí, donde sólo hay mar hacia donde correr, algo está cambiando. Lo digo porque de un tiempo a esta parte no oigo tanta monserga de "a ellos les dieron tanto y a mi cuanto", o "yo quiero esto porque a ellos le dieron aquello", o "¡cállate canarión!, ¡cállate tú chicharrero!". Ya no se oye tanto ignorante deseando mal al equipo deportivo rival. Quizás en la escasez crezca la solidaridad contra lo que se pueda pensar, y nos demos la vuelta y nos reviremos contra quienes nunca han pensado en nosotros unidos sino divididos, peleados. Quizás en la crisis esté esa tijera que también recorte la venda que hemos llevado en los ojos. Ya lo sé. Sé que soy un poco cándido en mis deseos, pero ¿por qué no soñar y creer? Siempre los hubo, soñadores también, como el gran Agustín Millares.

Canción de la calle.

La calle que tú me das
-calle ausente todavía-,
no será tuya ni mía.
Calle de todos será.
Por el momento no es más
que una canción encendida,
una estrella fugitiva
que soñamos alcanzar.
Por de pronto se nos va
de los ojos, como el día;
volando, como la vida,
sobre la tierra y el mar.
La calle que tú me das,
no será tuya ni mía.
Habrá de ser compartida.
Calle de todos será.




domingo, 26 de mayo de 2013

El libro de los viajes equivocados - Clara Obligado

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Título: El libro de los viajes equivocados
Autora: Clara Obligado
Editorial: Páginas de espuma
ISBN: 978-84-8393-052-6
140 páginas
PVP: 15€ en Agapea. 
El libro de los viajes equivocados llegó a mis manos de manera atípica, en forma de regalo. No lo busqué, él me encontró una mañana de diario. Algo tiene que ver el cómo llegó como lo que después se desmaraña dentro. ¿No habéis pensado alguna vez que algunos libros tienen alma, o llegan a nuestras vidas para hablarnos, para decirnos algo trascendental? Esto me pasa algunas veces y, el caso de El libro de los viajes equivocados de Clara Obligado, es uno de ellos.
El libro, que fue galardonado el pasado año 2012 con el premio Setenil como mejor libro de relatos, en la  consta de once relatos, once viajes. Relatos y viajes que se pueden leer sin un orden, pero que la autora nos invita a leer en orden, del uno al once, para entender lo que nos quiere transmitir. Creo que Clara Obligado ha inventado con su libro un nuevo género literario. Yo lo llamaría el metarrelato o la también la relatovela, porque Clara nos va dejando pistas, hechos, escenarios, personajes, objetos inanimados en sus relatos, que luego van apareciendo en otros, con otros significados, significados renovados o hilos que los unen, para querernos hablar o decir algo. Yo le hice caso y los leí en orden, del uno al once como Clara nos recomienda, y creo que acerté. Ahora lo releo a veces, ya para recrearme en su escritura críptica, llena de simbolismo, donde ninguna palabra cae por casualidad porque ella domina el espacio del papel para hacerlas encajar como cuentas en un collar.
El viaje desde el punto de vista del que viaja, donde se plantean destinos de llegada casi siempre poco elegidos y si ligados al retorcido capricho del azar. También viajes desde el punto de vista del observador estático, como "el guardagujas" de la estación de trenes de Angoulême del relato "El silencio" que está ubicado, creo yo que con intención, en el número seis de la serie, justo en medio del once, con cinco relatos recorridos y otros cinco por recorrer, y llegamos a esa estación y nos paramos a ver los destinos pasar. Trenes cargados de judíos venidos del Este, de Polonia, hacia un destino que el guardagujas no conoce aunque intuye, y luego sus preguntas a Madeleine, su esposa, de la cual recibe palabras silenciosas, esquivos por respuesta (Calla tonto, ya me contarás. Qué me dirás, que yo no sepa...), silencios que brotan de muy atrás, de voces callladas ancladas en su infancia.
Viajes en tren o en taxi, también en barco. Viajes que conducen donde se hubiera querido ir empujados por una intuición, por una fantasía tal vez, pero a donde nunca se llegó. Viajes elípticos, viajes concéntricos. Viajes al fin. Viajes equivocados.


   

jueves, 23 de mayo de 2013

Letras solidarias

minitextos, comprometidos, somos solidarios, ediciones idea, elena moralesAnoche se presentó en el TEA, en Santa Cruz de Tenerife, la trilogía de libros de microrrelatos "Somos solidarios". Esta iniciativa surgió ya hace algunos meses por parte de Ediciones Idea y su alma máter,  la escritora y editora Elena Morales, que hizo una propuesta abierta a todos aquellos escritores que quisiéramos enviar textos que serían agrupados en cualquiera de las siguientes tres categorías:

- Minitextos comprometidos. En el que fue aceptado mi texto "Boleros por no llorar".
- Minitextos de amor y lujuria: En el que fue aceptado mi texto "Sábanas vencidas".
- Minitextos para sonreír: En el que fue aceptado mi texto "El entierro del tío Fidel".






Después de una cuidada selección finalmente fueron elegidos textos de un total de 87 autores entre los cuales tengo el gusto, al igual que muchos amigos, de formar parte. Para mí es todo un orgullo ver mi nombre rodeado de tan buenos escritores de Canarias y sobre todo poder contribuir a una buena causa, ya que los escritores donamos el importe correspondientes a nuestros derechos de autor a tres organizaciones: Cruz Roja Española, Amnistía Internacional y Ayuda en Acción.

Por tanto, doble satisfacción, la de ser leído y la de mi aportación a una buena causa.
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Si estás interesado en adquirir alguno o los tres ejemplares, puedes hacerlo en varios puntos de venta (haz click aquí para informarte), incluso están disponibles para ser bajados en formato digital.

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domingo, 19 de mayo de 2013

Stoker

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Anoche tocó cine, que ya era hora.
Elegí Stoker, lo confieso, por tres motivos: 

- El tema: suspense, thriller. Me apetecía.

- La oportunidad: ver si Nicole Kidman, de una vez por todas, dejaba de hacer de Nicole Kidman otra vez.

- La curiosidad: había oído hablar de ella pero aún no la había visto. ¿Quién es esa tal Wasikowska?

¿Quieren saber qué pasó con esos tres motivos? Pues en resumen, me encontré con una película de suspense que, como historia, deja mucho que desear. Nicole, sigue haciendo el papel de Nicole (¿cuándo me sorprenderá?) y Wasikowska es un portento de actriz. Ella y la dirección de la película por parte del director coreano Park Chan-wook, sin duda, lo mejor. El actor Mathew Goode fue otro de los que se salvó: muy buen papel.
No les puedo contar mucho de la película, porque tiene un guión tan fácil de contar, que desvelaría mucho, lo suficiente para cargármela. Empieza la película donde mismo va a acabar, en una escena de lo más sugerente, para enganchar desde el principio. Con India (Mia Wasikowska) haciendo un monólogo críptico sobre lo que va a suceder durante la película. A continuación suceden los acontecimientos. El padre de India, interpretado por Dermot Mulroney muere en un accidente el mismo día que India cumplía dieciocho años. Ella y su madre, interpretada por Nicole Kidman, quedan solas y, el día del entierro, aparece el tío Charlie (Mathew Goode), un hermano de su padre, del cual éste no les había hablado nunca. Decide pasar una temporada con la familia rota para recuperar el tiempo perdido: ¿Qué clase de familia es la que nunca vuelve a casa?, se dice en uno de los pasajes de la película. Y sintiéndolo mucho, hasta aquí puedo leer...

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Mia Wasikowska y en director Park Chan-wook en acción

El guión (Wentworth Miller) es muy pobre, pero vale la pena pagar la entrada y ver cómo el director Park Chan-wook le saca punta, y vaya si le saca punta: yo diría que ha entrado en Hollywood por la puerta grande. La estética de la película es impecable. Director, fotografía, dirección artística y música se confabulan para hacer crecer el filme y presentarnos un conjunto muy redondo. Cada imagen deja un detalle que enlaza con otro que nos lleva a otra escena, que a su vez enlaza con otro, y así en una sucesión de cadenas rítmicas, simbólicas, que en muchos pases me recordó a Hitchcock, del cual seguramente el director de "Old Boy" ha cogido recortes. Una llave que abre la puerta que esconde la pieza que falta del puzzle, una colección de zapatos de caza de todas las tallas, que India calza a pesar de que se le hagan bolsas en los pies, el cinto de su padre, tan gastado, tan simbólicamente letal,... No. Que no sigo, que al final voy a terminar contando demasiado.
Punto y aparte merece el papel de la australiana Mia Wasikowska. Se ha echado la película a sus espaldas, con ese papel de niña cuasiautista que crece galopando sobre la trama y cubriéndose de capas conforme avanzamos en la película, para salir del cascarón, para despertar y enseñarnos esa mujer que lleva dentro: Un papelazo de buena actriz. A partir de ahora la voy a seguir muy de cerca. Desde luego le dio mil vueltas a mamá Kidman, que cada día me decepciona más, tan previsible. Nicole, termina haciendo siempre de Nicole, una actriz plana: la ves en "Los Otros", la ves aquí y siempre es Nicole. Nunca te acuerdas del nombre de sus personajes, da igual, es Nicole. Sin embargo Mia Wasikowska, anoche fue India, y siempre lo será. Esa es la diferencia para mi entre las grandes y las del montón, como esa Rita Hayworth que fue Gilda, o esa Katherine Hepburn que fue Rose en La Reina de África.

Ficha técnica:

Título: Stoker
Año: 2013
Director: Park Chan-wook
Guión: Wentworth Miller
Reparto: Mia Wasikowska, Matthew Goode, Nicole Kidman, Dermot Mulroney
Género: Thriller psicológico.
web oficial: http://www.foxsearchlight.com/stoker/

Trailer:



viernes, 17 de mayo de 2013

Fútbol literario


¿Quién dijo que el fútbol no es literario? Claro que es literario. 
Si tuviera que elegir al equipo literario por definición, sin duda elegiría al Atlético de Madrid, al “pupas”, a “los colchoneros”, siempre a la sombra del grande y señorial de los señoritos del Real Madrid. Y mientras han visto celebrar en Cibeles tantos títulos ellos, los del atleti, a verter sus lágrimas al Manzanares. Muchas veces, después de guerrear cual gladiadores en el césped, han llegado a disputar finales, claro que sí, pero más son las veces que han tenido que volverse a casa cabizbajos, diciéndose si ya lo sabía yo que iba a pasar. Pero al día siguiente: otra vez rojiblancos, colchoneros, del atleti ¡como siempre! Una vida trágica, la de un personaje literario lleno de pasión, brío, alma, pura vida poética, que vive entre la euforia y la desazón. 
Claro que el fútbol es literario. Pero hoy creo que tengo un no se qué que me dice que la historia esta noche acabará bien, algo me lo dice. Hoy lo siento así. Es como cuando estás leyendo ese libro y lo ves venir. Pero claro, a veces el final del libro te sorprende por inesperado o no deseado. Hoy soy del atleti, me gusta ese modo de vivir apasionado, poco señorial, donde una derrota se vive con resignación y se remoja en el bar con un par de cubatas, porque somos así de pupas y, ¿qué querías que pasara? Pero no, que no. Hoy ganaremos porque he decidido que el guión está escrito, es perfecto, en el Bernabéu, la propia casa del eterno rival ahí, donde más les va a doler. ¿Se puede escribir un mejor final para esta historia? Creo que no.



miércoles, 15 de mayo de 2013

Fluir

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Obra: El inconsciente
Autora: Beatriz Concha
Sí. No. Quizás. Tal vez. ¡Ojalá! Así. No más. Que sí. Que va. Tus ojos brillan y no hay luz. ¿Lloras? Callas. Se cierran. Se abren. Se revuelven. Viajan por mi cara, los míos por la tuya. Bajan, suben, se detienen. ¿Por qué? Por ti. ¿Por mi? ¿Qué hay detrás? Detrás no, delante. Me quedo. ¿Delante? No, frente a ti. Te toco. Eres real. Tus manos, mis dedos, tus ojos, caricias líquidas. Floto, flotas, conmigo, sin mí. No soy. ¿Soy? Eres. ¿Verdad?, pasión, ¿sueño?, un espejo en mi pared, la otra mitad. Me completas. Sí. Tiento, tocas, beso, besas, ¡me besas! Eres verdad. ¡Por Dios! ¿Por quién? Por ti, por mí. ¿Y luego? Crezco, me desinflo, me escurro, caigo. Te sujeto: ¡Qué manos, qué firmes! Me elevas, vuelo, me falta aire, aspiro, me inspiras, respiro, me ahogo y me calmo. No siento, me muero, me salvas, ¿me quieres? Me abrazas, me duermo, te amo.

domingo, 12 de mayo de 2013

El secreto de la infidelidad - Ethel Krauze

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Libro: El secreto de la infidelidad
Autora: Ethel Krauze
Editorial: Alfaguara
ISBN: 9789681905057
PVP: en versión Kindle: 2,84€
(no encontrado en versión papel)
Decidí leer "El secreto de la infidelidad" de Ethel Krauze como un ejercicio de investigación. Pretendía indagar  no en la historia en sí de una infidelidad, sino en el proceso que conduce al deterioro de las relaciones humanas. Esto está íntimamente relacionado con un proyecto literario que tengo en mente y que espero que algún día vea la luz. Lo cierto es que "El secreto de la infidelidad" no son relatos sobre cuernos como cabría suponer, porque en las historias de cuernos ya no hay secretos: la infidelidad queda puesta de manifiesto, expuesta, para regocijo de unos y estupor de otros. "El secreto de la infidelidad" recoge situaciones donde los protagonistas son los procesos de deterioro de la vida de las parejas, tan comunes en nuestros días, ¿o lo era también en el pasado? Sí, creo que también lo era en el pasado, lo que ha cambiado es el re-planteamiento crítico de los protagonistas ante el deterioro de la vida en pareja, sobre todo por parte de ellas.
En "El secreto de la infidelidad"Ethel Krauze reparte sus catorce relatos en tres capítulos o partes. En la primera de ellas, predomina como tema común el tedio que acompaña como música fúnebre, el deterioro paso a paso de las relaciones de la pareja, casi siempre desde el punto de vista de ellas, que ven cómo lo que antes fue una relación armoniosa llena de detalles, caricias y atenciones, poco a poco se va transformando en desgana, reproches y necesidad de no contarse nada. Lo que ocurre es que no hay una apuesta decidida hacia la construcción de la relación o de los propios protagonistas, sino hacia la pérdida de identidad propia y la proyección de la responsabilidad en el otro (casi siempre ellos).
En la segunda parte, los relatos son dirigidos hacia otro terreno: el de la llegada a los límites de la pérdida de la relación, que a veces supone un "recogimiento de velas" y otras un salto al vacío. Muchas veces se salva la situación recurriendo a argumentos cargados de simplezas, porque así se evita profundizar y desatar una tormenta que pudiera llegar a ser fatal: otra vez la historia de "el miedo a perder" y no "la decisión de ganar". Son maquillajes que pintan de tonos pastel realidades más profundas que se quedan enquistadas.
En la tercera parte, Ethel nos deja cinco relatos más cortos que los anteriores, con una dominante común: textos en tono más poético donde sólo existe sentimiento, anhelos de que la presencia del amante fiel, estático, se perpetúe en el tiempo: "...De pronto desperté y vi el cristal que me rodeaba. Por fin estaba sumergida en la burbuja de la felicidad permanente. Era dorada, como había imaginado, y sus dulces aguas me mecían. Luego de un rato me sentí sola.", o este otro:  "...Y juntos entraron de nuevo en El Mundo de las Cosas Increíbles que se hacen Realidad".
Hay cosas que me han gustado y otras que no. Su apuesta era arriesgada. La estructura me ha parecido original, y también cómo aborda ciertas historias. Ethel Krauze escribe con una prosa plagada de imágenes, algunas veces muy cercanas a la poesía. Conoce muy bien el lado femenino. En su trayectoria literaria ha tenido mucho éxito dando voz a las mujeres (Dulce cuchillo o Todos los hombres, que a pesar de su nombre, habla de cómo han influido todos los hombres en la vida de una misma mujer). Por otra parte lo que no me ha gustado es que se presenta a la mujer casi siempre como víctima, sin que haya tenido nada que ver con cómo se han producido los acontecimientos. El deterioro de la vida en pareja, muchas veces llega porque proyectamos en el otro nuestras propias ganas de que ésta se acabe. Por tanto, ¿por qué la culpa siempre tiene que ser de uno?, ¿por qué no hay responsabilidades compartidas? En este libro, el hombre no levanta la voz, no tiene derecho a reclamar nada porque siempre parece que estuviera sentenciado por decreto. Esto, que es un tópico cuando se habla de infidelidad, resta posibilidades a una obra que podría haber sido distinta, original, haber aportado más.
En el este vídeo podéis escuchar a Ethel Krauze hablando sobre su último libro, "Todos los hombres".



De su lectura me quedo con la reflexión global, esa que he encontrado buceando en un hecho tan censurado como habitual y hasta cotidiano y que fue lo que me llevó al libro. ¿Quién no ha sido infiel alguna vez, o ha imaginado serlo por un momento? Creo que casi nadie y el que no lo ha experimentado lo desea porque en el proceso de la búsqueda quimérica de la felicidad, la curiosidad por lo prohibido impulsa al ser humano a explorarse, probarse, y este hecho hace que pensemos en clave de infidelidad. Para la autora, según una entrevista que pude leer, en la infidelidad todo se reduce a decidir dónde elegimos poner nuestro foco de atención, porque así elegimos nuestro destino. En eso lleva razón. Si nos centráramos más en lo que se comparte y no en lo que cada persona tiene que ofrecer al otro "por contrato"; si trabajáramos más el lado bueno del egoísmo bien entendido y no el compromiso de papel, ese que parece prevalecer por encima del crecimiento personal (de ambos, de manera armónica), la infidelidad terminaría diluyéndose para quedar adormilada y llenando la relación de la pareja de sosiego, confianza, ganas de vivirla: amor de verdad, en definitiva. No hay peor infidelidad que la de ser infiel a uno mismo.





domingo, 5 de mayo de 2013

Jazz en la calle en La Laguna

El jueves pasado quedamos unos amigos para escuchar jazz. En la calle, en La Laguna, frente a la iglesia de la Concepción, en esa pequeña esquina llamada Plaza Dr. Olivera. La apuesta de celebrar el festival de jazz y sacarlo a la calle es de lo más sugerente, pero escoger primeros días de mayo y la ciudad de La Laguna como escenario creo que no es lo más apropiado. O lo acercamos más al verano, o lo llevamos a interiores, que en La Laguna tenemos más de un local apropiado. Fue una lástima. Me senté en una mesa cercana, de las muchas terrazas que allí podemos encontrar, con mi jarra de cerveza, como pretendiendo que con aquel gesto aquello se transformara en un local, pero no funcionó. Había viento, había frío, la gente no paraba de pasar y pararse en aquella encrucijada de calles, para hablar y para echarse unas risas carcajosas sin importarle que los que allí estábamos queríamos oír música, normal, es calle, no sala de conciertos, ni siquiera bar donde la gente comparta las mismas ganas de escuchar música en vivo. Los perros ladraban, los niños correteaban y el viento soplaba un aire frío que se llevaba lejos la voz y el punteo improvisado de la guitarra. Se me escaparon las notas, la brisa se las llevó más allá de los confines de Aguere. Una pena, porque yo fui a escuchar una voz digna de las divas del jazz, y la tenemos aquí en Canarias, con fraseos muy bien logrados. A veces me recuerda con su seda en la voz a Ella Fitzgerald, a veces también a Etta James con sus pasajes más desgarrados. Se llama Esther Alfonso Da Costa y no necesita percusión, ya ese efecto lo logra con el bajo y a veces con sus scats Fitzgeralianos, que despertó entusiasmados aplausos por parte de quienes la escuchamos. Tiene una sólida formación musical, no en vano es violinista en la Orquesta Sinfónica de Tenerife.
Me perdí algunas notas, pero me quedo con el sabor de la cerveza fresca, la agradable compañía que tuve esa noche, su voz magistral y lo que pude atrapar con mi cámara. A pesar de todo me llevé mucho. Prometo volver a escuchar a Esther Alfonso Trío, ya me he hecho fan. Seguro que habrá más ocasiones en las cuales no deje escapar sus notas. A pesar de los vientos.




Y para finalizar un tema interpretado por ella, "Why don't you do right?" que hicieran popular Peggy Lee y Ella Fitzgerald entre otras.


miércoles, 1 de mayo de 2013

El abuelo que saltó por la ventana y se largó - Jonas Jonasson

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Título: El abuelo que saltó por la ventana
y se largó.
Autor: Jonas Jonasson
Editorial: Salamandra
ISBN: 8498384168
416 páginas
PVP: 19,00 € (también disponible en
versión Kindle en Amazon por 11,39 €)

"Las cosas son como son y así seguirán siendo".

Esta frase la aprendió muy pronto Allan Karlsson, el personaje principal de la novela de Jonas Jonasson "El abuelo que saltó por la ventana y se largó". Quizás por esa razón vivió más de cien años y tuvo más de siete vidas: todo es cuestión de actitud.
Les cuento un poco el argumento para que se sitúen: Es el verano de 2005 y Allan Karlsson se encuentra en una residencia de ancianos. Está a punto de celebrar sus cien años de vida pero, por razones que no conoceremos hasta el final, decide saltar por la ventana y largarse en zapatillas. Allan llega con esas pintas hasta una estación de autobuses y se encuentra con un "joven esmirriado de pelo rubio, largo y grasiento, barba hirsuta y una cazadora vaquera en cuya espalda ponía <<Never Again>>" que lleva una maleta. Le pide al anciano que se la cuide mientras va al baño, literalmente a cagar. Allan le advirtió que se diera prisa porque tenía que coger un autobús, cosa que el joven esmirriado no oye (ya saben, hay que estar atentos a lo que se dice). Cuando el autobús va a salir, Allan decide, al ver que el joven no aparecía y sin saber muy bien por qué, coger la maleta y subir al autobús, ¿a dónde?, pues hasta donde el chófer le pueda llevar por cuarenta y ocho coronas: la verdad es que al viejo Allan le daba lo mismo a dónde ir. La sorpresa fue mayúscula cuando descubrió, unas horas más tarde, el contenido de la maleta: unos cuantos millones de coronas suecas de dudosa procedencia. A partir de aquí empieza una disparatada aventura (una más de las que ha vivido el viejo durante toda su larga vida) donde Allan se va rodeando de una pandilla de lo más surrealista que lo acompaña hasta el final del libro. En paralelo se nos cuenta otra historia, la historia de la vida de Allan, que nace en 1905 y que puede contarnos de primera mano todos los acontecimientos mundiales más relevantes del pasado siglo. Y vaya si nos los cuenta de primera mano. Lean el libro y verán.
Reconozco que vi la novela muchas veces en el escaparate de la librería que frecuento, y que nunca me decidí a comprarla. Fue reto de lectura del mes de abril del club de los 1001 lectores que recomiendo que sigáis, y por esta razón la compré y me propuse leerla, acabando in-extremis de hacerlo la noche del día 30 de abril. No me gustaba el nombre (demasiado largo), no me gustaba la portada (una foto muy sugerente pero que tenía algo que me hacía arrugar la nariz, quizás sería el color rosa del batín), no me llaman la atención los suecos, aunque no he leído nada de un autor sueco (puro prejuicio). El caso es que la leí a pesar de todo y les puedo decir que me sorprendió gratamente.
Es un libro sencillo de leer, muy ameno. El autor usa una voz narrativa que tiene muy bien "agarrada", que es original y que mantiene el tono a lo largo de todo el libro. Dice Jonas que admira a Gabriel García Márquez, y en cierto modo algo de surrealismo de "Cien años de soledad" sí que ha tomado prestado, salvando, claro está, las diferencias. Lo que le interesa contarnos no son los personajes sino lo que les pasa. Por eso tenemos a personajes poco configurados pero que nos presenta con las coordenadas necesarias para que nos lleven por la historia, sin más pretensión.
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Jonas Jonasson
(foto: Sara Arnald)
Jonas Jonasson se vale de su novela para dar una versión muy particular y grotesca de muchos de los acontecimientos que han ocurrido en el siglo XX y de sus protagonistas. Para ello se vale de Allan, al que pone en escenas en las que coincide con Franco, Churchill o Mao Tsetun, entre otros. El tono irónico  que emplea Jonas Jonasson en la narración, le vale para hacer críticas veladas a las creencias políticas, religiosas o incluso a una de las grandes vergüenzas suecas: la aplicación de la eugenesia forzosa en la primera mitad del siglo XX en su país. Detrás de tan aparente disparate de historia dotado de sencillez narrativa, y después de dejarlo reposar un poco en mi cabeza, me he encontrado con un mensaje velado: el secreto de la eterna juventud o de cómo vivir cien años. Eso nos lo enseña Allan, a mi modo de ver:

- Ser fiel a tus principios por mucho que los demás no los compartan.

- Aprender a decirte que sí a ti mismo y no que sí a lo que los demás quieran que seas.

- Vivir con lo justo que necesites para vivir.

- No enfadarte ni alimentar tu ira, no vale la pena hacerlo.

- Rodéate de gente con tus mismos principios. Ellos siempre te acompañarán y no esperarán de ti más de lo que tú esperas de ellos.

Así llegó Allan a vivir más de cien años, y hasta a casarse con esa edad, pero para saber cómo llega hasta ahí, tendrán que hacer lo que yo: leer el libro. ¿No les pica la curiosidad?

Aquí puedes ver una entrevista con el autor Jonas Jonasson.