miércoles, 13 de agosto de 2014

Todos tenemos "Antecedentes Carnales"

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Disco: Antecedentes Carnales.
Sito Morales
pvp: 9,99 € en iTunes

La vida nos va marcando, tatuando nuestro cuerpo, modelando lo que somos, dando forma a la silueta de nuestras huellas. Todos tenemos antecedentes carnales de los cuales no podemos librarnos y que son mucho más duraderos que los antecedentes penales. Esto es lo que nos cuenta Sito Morales en su último trabajo llamado así precisamente, "Antecedentes Carnales".

Llegó a mí hace unos días y lo he escuchado unas cuantas veces. Un buen trabajo sin duda, quizás el mejor de su carrera musical. A lo mejor es que nace de lo más íntimo de este músico canario que se ha hecho en los escenarios. Nos dice que ha pasado "un tiempo medio chungo", y en este trabajo puede verse algo de pararse, pensar y seguir, volver a intentarlo. 

Se aprecia desde la misma estructura del disco, con dos partes bien diferenciadas compuestas por cinco canciones cada una separadas por un tema, "Acaso", que marca el punto de inflexión del disco. 

En la primera parte hay cinco temas que hablan de la caída en varios terrenos de la vida. Empieza con el tema "Viejo ciprés" como metáfora del hombre vencido, olvidado, con ese símil que tanto me ha gustado de un viejo ciprés inclinado, lleno de nidos de pájaros abandonados como medallas en el viejo uniforme de un soldado. Pasamos luego a uno de los mejores temas del álbum: "Armónicas de oro". Dice la historia que el encargado de la producción del disco, Julio Tejera, pidió a Carlos Goñi que hiciera una colaboración poniendo sonido con su armónica a este tema de Sito. Carlos, al escuchar la canción, dijo que pondría por supuesto armónica, pero también arreglos de guitarra y hasta su voz, porque era de lo mejor que había escuchado en mucho tiempo. No me extraña. Es una pieza deliciosa, bien construida, con mucho sonido "revolver",  un canto al por qué estoy aquí, un canto al no buscar culpables, a perdonar al enemigo. Por mucho que te veas perdido siempre hay que mirarse las manos y pensar que todos tenemos una armónica de oro por tocar.
De izqda a derecha Carlos Goñi, Sito Morales y
Julio Tejera.
(imagen extraída de google images)

Luego siguen otros dos temas, "Sólo" y "Campanas de la catedral", que tienen en común el abandono y el cómo acabamos con nuestras vidas sin darnos cuenta, llegando incluso a no reconocer quienes somos.

El punto de inflexión del disco lo marca "Acaso". De fondo un piano sólo, melancólico, magistral aportación del lagunero Julio Tejera y por encima, la voz desgarrada de Sito en un monólogo desde abajo, desde el hoyo, desde donde no queda más solución que "erguirse y seguir", donde quedan pocos amigos, los verdaderos, porque ahí abajo "ya no vale mentir". Soberbio.

A partir de aquí el disco toma otro rumbo, el de la esperanza. Al tema "Rebeldes" que nos invita a cantar la canción de los rebeldes que nunca se rinden y no la de los vencidos que no tiene estribillo, sigue la canción más animada y rockera del disco, "Mensaje", con esa imagen tan gráfica de lo que somos, un mensaje que alguien escribió algún día y metió en una botella que va por el mar, a veces medio vacía y a veces medio llena, esperando a que alguien la encuentre y nos lea y nos comprenda.

Y para acabar otros tres temas. "Déjame intentarlo" nos habla de cómo en una relación no hay que esperar a que algo cambie sino cambiarlo nosotros, aunque ello suponga la ruptura, y mejor hacerlo cuanto antes en vez de dejar que nos convirtamos en extraños. Los temas con los que finaliza el disco son "Río seco" y "Gitana brillante", el primero hablando de la crisis y de cómo hay que seguir apoyando al pescador a que vaya al río aunque ahora esté seco y el segundo donde el cantante pide a la gitana brillante de negros cabellos que le de seguridad, que le diga que el camino que quiere tomar tiene vuelta atrás, que puede ir a donde le dice su corazón sin miedo a errar el tiro.

Visto así, seguro que te has sentido en alguna ocasión como nos cuenta Sito Morales en sus canciones. No es de extrañar. Sólo unos pocos tienen antecedentes penales, pero todos, absolutamente todos, tenemos huellas, antecedentes carnales.




viernes, 1 de agosto de 2014

Julio y la música

Julio, primeros calores, extraños fríos a destiempo para dejarse notar. Primeras cervezas, amigos, muchos amigos. Primeros largos en la piscina: estoy en baja forma, mi cuerpo lo nota. Medio año que se va, otro medio que empieza: este ritmo de vida nos parte el calendario en trocitos, átomos de año, nanomeses minúsculos. Días más largos, noches más cortas, intensas. Como más, bebo más. Un brindis, luego otro. Por qué, nos preguntamos: da igual por qué se brinde, brinda es sólo brindar, por lo vivido, por lo que queda por vivir, para olvidar, para recordar. Julio para mí ha sido punto de inflexión, un paréntesis musical, una pausa necesaria, un paso al frente.

Este mes de julio me ha dejado muchas sensaciones y vivencias. En sus noches me ha acompañado la cámara y la música, la familia y los amigos. Les dejo una breve muestra de todo lo que he podido ver y escuchar. En la sección "Te sugiero que escuches", una lista que he creado para compartir con vosotros lo que he podido escuchar en directo. 

Al Jerrau: La eterna juventud. Ya le dediqué hace poco una entrada entera. La ocasión lo merecía.

Al Jerreau, incombustible.
(imagen extraída de Google Images)


Maraca y Ramón Valle Quartet: Cuba en Tenerife. Gran banda, gran concierto. Fuerza latina en la improvisación de Maraca a la flauta y un piano de lujo de la mano de Ramón Valle.

Ramón Valle
(Fotografía: Miguel A. Brito)

Maraca
(Fotografía: Miguel A. Brito)


Ester Rada: Un volcán hecha de tierra, guerras, sed y hambre. De lo mejor que he escuchado en mucho tiempo: ¡El Soul vive!

Ester Rada
(Fotografía: Miguel A. Brito)


Esther Alfonso y Augusto Báez: Un dúo bien armado, hechos el uno para el otro, para rescatar a los clásicos con estilo. Esther con ese registro tan cercano a Ella Fitzgerald y Augusto con ese fraseo y esa pose al tocar que recuerda al gran Bill Evans.

Esther Alfonso y Augusto Báez
(Fotografía: Miguel A. Brito)


Dick Oatts y José Alberto Medina: Dick Oatts, el profesor, encarna uno de los mejores estilos actualmente al saxofón. Sus máster class por Canarias, espero que hayan sembrado gran parte de la semilla de su legado. La colaboración de ambos, pianista y saxofonista, materializada en el trabajo "There you are" es de altísima calidad. Lo pude comprobar.

Dick Oatts
(Fotografía: Miguel A. Brito)

Esther Ovejero: La potencia de su voz y su presencia en el escenario lo llenan todo. Una de las voces mejor dotadas que he tenido la oportunidad de escuchar en vivo.

Esther Ovejero
(Fotografía: Miguel A. Brito)