martes, 21 de abril de 2015

¿Qué fue?

Ganas de escuchar tu silencio,
¿Qué fue?
(Foto: Miguel A. Brito)
de mirarme en tus ojos 
esquivos
de descifrar tu código roto.

Ansias de encontrar el minuto
que encierre en esta urna
las cenizas del reencuentro.

Esquinas para esperarte.

Arrestos para apostarme.

Razones para buscarte.

Quisiera inventarte otra vez:
frases que no tiemblen al nacer,
abrazos que no quieran abrasarme.

Rasgar tus manos,
hacerte sangrar, herir tu orgullo
hasta que tu dolor aúlle
y grite

¡sufro!

miércoles, 1 de abril de 2015

La nieta del Señor Linh - Philippe Claudel

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Libro: La nieta del señor Linh
Autor: Philippe Claudel
Ediciones Salamandra
ISBN: 978-84-9838-515-1
4ª Edición, febrero 2015
pvp: 6 € en Agapea

¿Quién dijo que hay que ser rebuscado en recursos lingüísticos para escribir una gran novela? Hay quien para describirnos una imagen busca palabras complicadas para presumir de culto, o recarga de adjetivos la escritura y de símiles los escenarios. Pues les voy a decir algo: no hace falta, no. Voy a hacer una prueba. Voy a abrir el libro por donde primero cuadre y voy a leer la página y os pondré algo. Ya está, página 88 (bonito número). A ver Aquí está:

“El anciano se siente raro. Detrás de la puerta de la habitación hay un espejo grande. Se mira y ve una marioneta con un largo vestido azul. La marioneta parece perdida dentro del vestido, cuyas mangas le ocultan las manos. Su cara es infinitamente triste.”

Yo me imagino a Philippe terminando de escribir este párrafo y diciendo et voilà! “La marioneta”, esa es la palabra, esa es la clave. Si leen el libro verán por qué lo digo. La marioneta. Sólo una palabra y cuánto significado. Pues bien, el libro está lleno de aciertos. Con muy pocos recursos, Philippe nos cuenta en poco más de cien páginas una gran historia. Juega con los contrastes: el viejo señor Linh, flacucho, encogido y arrugado, siempre con esa niña en brazos, que se hace amigo de Bark, grandullón, robusto y parlanchín que no para de fumar. Se hacen amigos y no se entienden entre ellos. ¿No es grande? Por cierto, la niña. Lean el libro hasta el final y busquen luego la primera imagen, esa primera vez en el libro en que aparece la niña, cuando el viejo Linh la coge en brazos, vuelvan a leer la escena, en el capítulo 1. No cuento nada más.

Philippe Claudel
Autor de la nieta del señor Linh
(imagen extraída de google images)
Destacaría de La nieta del Señor Linh su escritura sin adornos, sus imágenes certeras, cómo se vale de eso para crear una atmósfera irrespirable a través de una estructura de capítulos cortos y frases de pocas palabras. Esta escritura angustia por momentos al lector, en otros lo relaja para luego hacernos reír y más tarde provocar que se nos encoja el corazón. Y todo esto, como decía al principio, en algo más de 100 páginas. 


Más que una novela, esta fábula que nos trae Philippe Claudel, nos habla del desarraigo, de cómo se siente alguien en un país extraño, sin entender el idioma cargando en sus brazos el dolor del pasado. Pero también de la esperanza, de cómo por muy grande que sea el lugar, por mucha gente que haya en el camino, siempre puede que encuentres a alguien tan solitario como tú, y que de sentimiento a sentimiento, casi no hace falta que haya palabras. Que una expresión o una intensión transmite más que una hora de cháchara, y que el vínculo que se crea entonces es infinito: Amistad pura, generosa. De eso habla la nieta del señor Linh. Lo demás lo tendrás que buscar tú. Lee y busca. Encontrarás.