viernes, 25 de febrero de 2011

Los ojos de la Muerte.

       Cesare Pavese cayó hace muy poco en mis manos gracias a mi amigo Coriolano que me habló de él. He leído poco. Solo algunos poemas. De ellos, me ha impactado enormemente "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos", escrito poco antes de morir en la habitación de un Hotel. Se suicidó un mes de agosto de 1.950 después de haber recibido un premio por su última novela “El bello verano" (1.949). Seguramente algo  tuvo que ver la ruptura del romance que mantuvo con la actriz Cosntance Dowling. ¿Serían los ojos de Constance, los ojos de la muerte?. Espero que os guste.

Vendrá la Muerte y tendrá tus ojos.

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Calor en el recuerdo.

          Nos dirigíamos presurosamente hacia la terraza. No queríamos que se nos hiciera tarde. 
El bar estaba aún vacío y en la terraza, sobre las mesas, las luces de las velas esperaban a ser acariciadas por alguien más que no fuera  la brisa que bajaba desde la gran montaña nevada.
Victor y Cristina, en su bar tacorontero, nos recibieron con su sonrisa y hospitalidad de costumbre. 
-¿Algo para calentarse?.- Nos ofrecían.
No necesitábamos aún calentarnos a pesar del frío. Había que traer los instrumentos, y  montar el escenario a un lado de la terraza. Y eso era suficiente trabajo para entrar en calor. 
Nos pusimos manos a la obra. Todos con esa extraña mezcla de angustia e ilusión. Correteo entre cables, amplis, atriles y altavoces. Era nuestra primera vez en un escenario ante gente desconocida. Por primera vez el aplauso no era seguro. Por primera vez teníamos que ganarnos el calor del público. Salíamos de la seguridad de nuestro cuarto de ensayos o de las audiciones en familia, que nos aplauden siempre salga bien o mal, porque día a día ven nuestro esfuerzo para que el instrumento suene bien. Y  por si solo, ese esfuerzo merece recompensa. ¡Faltaría más!.
Los chicos del grupo parecían tener treinta y los adultos parecíamos chavales de quince. El mundo al revés.
El momento se acercaba. Una cerveza y a afinar. ¿Aguantarán los instrumentos afinados a pesar del frío?. Las mesas se llenaban de caras curiosas. Niki, el jefe del grupo, lanza una última modificación sobre lo ensayado... Nos pone de los nervios. Pero él sabe porqué lo hace. Él tiene muy claro que todo va a salir bien porque tocaremos para disfrutar. Él si tiene experiencia y sabe que cuando el ritmo surge y se impone, acalla los miedos y los dedos no fallan. No martillean el instrumento. Lo acarician para hacerlo sonar.
Un, dos... Un, dos, tres,... y a comenzar. Surgen los primeros acordes y  el mundo de repente se contrae y se queda dentro del escenario, lleno de notas de colores. Acordes de marimbas y notas de viento y cuerda al ritmo del corazón del bajo y la percusión. Solo existimos nosotros. Por primera vez en la noche el calor gana al frío. 
Acorde final. Suenan los primeros aplausos. La noche solo acaba de comenzar.





martes, 15 de febrero de 2011

Caminemos... Vivamos...


     ¿No te da la sensación que la vida es para ser bebida, para ser consumida en breves sorbos o pequeños bocados?. Y mientras la saboreas lentamente, ¿no te da la sensación de que descubres olores, sabores, texturas, miradas, deseos, anhelos o caricias que siempre han estado pero que nunca aparecieron?. 
     Quiero que entre todos construyamos el camino de la vida. Vida para ser bebida. A sorbos. Lentamente. Sin prisas.
     Espero que me queráis acompañar en este viaje. Yo pondré todo lo que pueda y sepa de mi parte para intentar hacértelo pasar placenteramente, compartiendo palabras, sonidos, imágenes, sabores,... 
     Gracias por estar aquí. Sed Bienvenidos.