jueves, 29 de noviembre de 2012

Voces de noche.


Voces sordas de día, 
vocean de noche.
Susurran los vientos,
y empujan impunes
y atizan mi pecho.

Desatan el alma,
la vuelven jirones.
Se alzan al cielo.
Se escapan de mi,
avivan el fuego.

Me digo que no,
que no, que no quiero.
Que sí, que sí puedo,
que no, que no debo.
Lucho.
¡Que sí!, ¡que sí vuelo!

El día me llega.
Vago vencido,
no escucho sus voces, y
enmudo el silencio.
Me espera la noche.
Vuelvo a mi lecho.

3 comentarios:

Inma Vinuesa dijo...

Siempre que leo tus escritos parece que me susurran de cerca al calor del mejor ambiente.
Cuando leo tu poesía me meto en ti, te metes en mí.

Ana dijo...

Ay de nosotros cuando esas voces nos alcanzan y vocean por las noches. La quietud aparente del alma se transforma en un huracán de emociones.

Hermoso poema, Miguel Ángel.

Un abrazo!

Ángeles Jiménez dijo...

Voces de noche, susurrantes y voladoras, evocadoras. Bellos versos, mi querido amigo. Estás que te sales, enhorabuena.