domingo, 12 de junio de 2011

Instrucciones para subir una escalera

Ya en alguna ocasión he comentado que Cortázar es para mi uno de los mejores exponentes de la palabra, y sus juegos lingüísticos están llenos de originalidad; de genialidad.
¿Pueden encontrar una manera más precisa de describir algo tan cotidiano y desapercibido como subir una escalera?


Instrucciones para subir una escalera

     Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
     Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
     Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

(Texto de "Historias de Cronopios y de Famas", Julio Cortázar, 1962)

8 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

No por conocido este texto es menos necesario. Uno lo pondría como ejercicio obligatorio a imitar en a partir de 1º de la ESO. Y también lo haría obligatorio para seleccionar a quienes escriben los manuales de instrucciones que explican el modo en que se ha de actuar para que algo quede como debe o que funcione correctamente.

Sigrid dijo...

Cortázar es un maestro. Es capaz de engancharte con la subida de una escalera o con la puesta de un pullover... un genio.

Miguel Angel dijo...

Gracias Amando y Sigrid. Verdad que era un genio. Hoy me voy a la cama con una última perla de Cortázar que me acaban de recomendar en un curso que estoy haciendo. Se llama "La salud de los enfermos". El título promete...

Inma Vinuesa dijo...

Dos joyas, la que has puesto en este blog y la que nos han mandado leer.
Maestría para describir y llevarte de la mano por la historia.

Miguel Angel dijo...

Leyendo a Cortázar, me siento como haciendo piruetas, cabriolas. La lectura "La salud de los enfermos" a la que haces referencia es una auténtica joya. Todavía me da vueltas en la cabeza.

Ana J. dijo...

Había olvidado esta pieza de genialidad. Algo tan simple y logra captar nuestra atención como si estuviera disertando sobre física cuántica... si es que cuando se es un genio, se es un genio.

Miguel Angel dijo...

Y cuántas cosas, Ana, por cotidianas, nos las perdemos en nuestro afán de simplificar nuestros pensamientos.

Ángeles Jiménez dijo...

Cierto, Amando, creo que debería ser un texto exigido en la enseñanza obligatoria para aprender a describir con precisión cualquier cosa. Leyendo este texto un marciano sabría en qué consiste la física de la escalera, seguro que le parecería cuántica, eso sí.
Grande, Cortázar.
Gracias, Miguel