domingo, 12 de mayo de 2013

El secreto de la infidelidad - Ethel Krauze

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Libro: El secreto de la infidelidad
Autora: Ethel Krauze
Editorial: Alfaguara
ISBN: 9789681905057
PVP: en versión Kindle: 2,84€
(no encontrado en versión papel)
Decidí leer "El secreto de la infidelidad" de Ethel Krauze como un ejercicio de investigación. Pretendía indagar  no en la historia en sí de una infidelidad, sino en el proceso que conduce al deterioro de las relaciones humanas. Esto está íntimamente relacionado con un proyecto literario que tengo en mente y que espero que algún día vea la luz. Lo cierto es que "El secreto de la infidelidad" no son relatos sobre cuernos como cabría suponer, porque en las historias de cuernos ya no hay secretos: la infidelidad queda puesta de manifiesto, expuesta, para regocijo de unos y estupor de otros. "El secreto de la infidelidad" recoge situaciones donde los protagonistas son los procesos de deterioro de la vida de las parejas, tan comunes en nuestros días, ¿o lo era también en el pasado? Sí, creo que también lo era en el pasado, lo que ha cambiado es el re-planteamiento crítico de los protagonistas ante el deterioro de la vida en pareja, sobre todo por parte de ellas.
En "El secreto de la infidelidad"Ethel Krauze reparte sus catorce relatos en tres capítulos o partes. En la primera de ellas, predomina como tema común el tedio que acompaña como música fúnebre, el deterioro paso a paso de las relaciones de la pareja, casi siempre desde el punto de vista de ellas, que ven cómo lo que antes fue una relación armoniosa llena de detalles, caricias y atenciones, poco a poco se va transformando en desgana, reproches y necesidad de no contarse nada. Lo que ocurre es que no hay una apuesta decidida hacia la construcción de la relación o de los propios protagonistas, sino hacia la pérdida de identidad propia y la proyección de la responsabilidad en el otro (casi siempre ellos).
En la segunda parte, los relatos son dirigidos hacia otro terreno: el de la llegada a los límites de la pérdida de la relación, que a veces supone un "recogimiento de velas" y otras un salto al vacío. Muchas veces se salva la situación recurriendo a argumentos cargados de simplezas, porque así se evita profundizar y desatar una tormenta que pudiera llegar a ser fatal: otra vez la historia de "el miedo a perder" y no "la decisión de ganar". Son maquillajes que pintan de tonos pastel realidades más profundas que se quedan enquistadas.
En la tercera parte, Ethel nos deja cinco relatos más cortos que los anteriores, con una dominante común: textos en tono más poético donde sólo existe sentimiento, anhelos de que la presencia del amante fiel, estático, se perpetúe en el tiempo: "...De pronto desperté y vi el cristal que me rodeaba. Por fin estaba sumergida en la burbuja de la felicidad permanente. Era dorada, como había imaginado, y sus dulces aguas me mecían. Luego de un rato me sentí sola.", o este otro:  "...Y juntos entraron de nuevo en El Mundo de las Cosas Increíbles que se hacen Realidad".
Hay cosas que me han gustado y otras que no. Su apuesta era arriesgada. La estructura me ha parecido original, y también cómo aborda ciertas historias. Ethel Krauze escribe con una prosa plagada de imágenes, algunas veces muy cercanas a la poesía. Conoce muy bien el lado femenino. En su trayectoria literaria ha tenido mucho éxito dando voz a las mujeres (Dulce cuchillo o Todos los hombres, que a pesar de su nombre, habla de cómo han influido todos los hombres en la vida de una misma mujer). Por otra parte lo que no me ha gustado es que se presenta a la mujer casi siempre como víctima, sin que haya tenido nada que ver con cómo se han producido los acontecimientos. El deterioro de la vida en pareja, muchas veces llega porque proyectamos en el otro nuestras propias ganas de que ésta se acabe. Por tanto, ¿por qué la culpa siempre tiene que ser de uno?, ¿por qué no hay responsabilidades compartidas? En este libro, el hombre no levanta la voz, no tiene derecho a reclamar nada porque siempre parece que estuviera sentenciado por decreto. Esto, que es un tópico cuando se habla de infidelidad, resta posibilidades a una obra que podría haber sido distinta, original, haber aportado más.
En el este vídeo podéis escuchar a Ethel Krauze hablando sobre su último libro, "Todos los hombres".



De su lectura me quedo con la reflexión global, esa que he encontrado buceando en un hecho tan censurado como habitual y hasta cotidiano y que fue lo que me llevó al libro. ¿Quién no ha sido infiel alguna vez, o ha imaginado serlo por un momento? Creo que casi nadie y el que no lo ha experimentado lo desea porque en el proceso de la búsqueda quimérica de la felicidad, la curiosidad por lo prohibido impulsa al ser humano a explorarse, probarse, y este hecho hace que pensemos en clave de infidelidad. Para la autora, según una entrevista que pude leer, en la infidelidad todo se reduce a decidir dónde elegimos poner nuestro foco de atención, porque así elegimos nuestro destino. En eso lleva razón. Si nos centráramos más en lo que se comparte y no en lo que cada persona tiene que ofrecer al otro "por contrato"; si trabajáramos más el lado bueno del egoísmo bien entendido y no el compromiso de papel, ese que parece prevalecer por encima del crecimiento personal (de ambos, de manera armónica), la infidelidad terminaría diluyéndose para quedar adormilada y llenando la relación de la pareja de sosiego, confianza, ganas de vivirla: amor de verdad, en definitiva. No hay peor infidelidad que la de ser infiel a uno mismo.





1 comentario:

Francisco Concepción dijo...

Sugerente libro y compleja temática.
¿Investigar sobre la infidelidad? ¿En el deterioro de las relaciones humanas? Te metes en el lodo, eres un valiente.

Pero lo que más me sorprende es ¿de donde sacas tiempo para leer más libros a parte de los del Club de los 1.001 Lectores?