sábado, 26 de abril de 2014

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Caen, hora a hora,
los minutos.

La impaciencia tiñe de urgencias
Obra de Zdzislaw Beksinski.
(extraída de Google images)
la espera.
Hoy tu voz se comió a bocados mi aire,
hablas por mí,
el desánimo amputó mi voz.
Un final estaba anunciado,
y camina perezoso.
Velo rugoso,
empaña mis soles brillantes.

Caen, hora a hora,
los minutos.

Todo final tiene un principio
que un día también fue final,
lo recuerdo.
Hoy me matas y me obligas a nacer,
en un cuerpo deforme,
amasijo de muñones inválidos,
mendigo de abrazos.

Caen, hora a hora,
los minutos.



4 comentarios:

Inma Vinuesa dijo...

Vaya texto te has marcado Miguel, impresionante.

María Estévez dijo...

Eso es dolor...


Un beso,

Ángeles Jiménez dijo...

Desgarrador, el parto con dolor. Muy bueno, Miguel

Ana J. dijo...

Dicen los entendidos que la poesía es ritmo.
Esta tiene, definitivamente, muy buen ritmo.