viernes, 18 de agosto de 2017

Todo cuanto amé - Siri Hustvedt

Libro: Todo cuanto amé
Autora: Siri Hustvedt
Editorial: Circe Ediciones S.A.
ISBN: 978-84-7765-211-3

Me decidí por "Todo cuanto amé" en cuanto me la recomendó una gran amiga y lectora Ángeles Jimenez, y también una de mis autoras de cabecera, la escritora Clara Obligado. Fue una manera de entrar en el mundo de Siri Hustvedt (1.955, Nothfield, Minnesota, Estados Unidos), más conocida por ser la esposa de Paul Auster que por su gran altura literaria. Siri tiene identidad propia, y para mí, desde hoy, Siri Hustvedt es Siri Hustvedt y Paul Auster que se quede donde está. Por cierto: Siri Hustvedt dedicó todo cuanto amé precisamente a Paul Auster

En "Todo cuanto amé", Siri Hustvedt nos narra la historia de la amistad entre el historiador de arte Leo Hertzberg y el pintor Bill Wechsler. Esta amistad empieza a raíz de un cuadro pintado por este último llamado autorretrato, que sin embargo es el retrato de una mujer. Es el principio de una relación que se va construyendo entre ambos y en la que también entran las respectivas parejas, Erica, la esposa de Leo y Lucille, poeta y pareja de Bill. Más tarde se añadirá Violet, antigua modelo y futura pareja de Bill tras su ruptura con Lucille. Esta relación a cinco bandas transcurre como si no pasara nada hasta que, a raíz de un acontecimiento clave, surge un nuevo escenario en el que los personajes navegan por senderos que nunca imaginaron ni desearon.

"Todo cuanto amé" es una novela que me descubre una escritora meticulosa, dotada de una técnica narrativa muy refinada, capaz de tejer una trama en la que cada trazo encaja con el anterior y nos deja una pista sobre lo que nos vamos a encontrar más adelante. Por esta razón exige entrega al lector, que debe comprometerse a entrar en la novela sin perder un solo detalle. Si lo hace, la recompensa será alta, porque podrá descubrir un análisis sobre las relaciones humanas y también sobre el fascinante mundo de las bambalinas del arte. "Todo cuanto amé", ese título con verbo amar en pasado, nos da ya una pista sobre lo que encontramos en sus páginas. Querer que todo sea como antes, nos impide vivir y ocuparnos del presente, de construirnos y avanzar. Así acabamos envueltos en un mundo de mentira o fantasía que nada tiene que ver con la realidad; así acabamos viviendo una realidad a la que llegamos sin saber muy bien cómo y de la que no somos capaces de salir: 

“Las mentiras siempre son dobles: lo que uno dice coexiste con lo que no dice pero podría haber dicho. Cuando uno deja de mentir, el abismo entre las palabras y el convencimiento interior se cierra, lo que nos permite continuar a lo largo de un sendero en el que intentamos adaptar las palabras habladas al lenguaje de nuestros pensamientos o al menos de aquellos que nos parecen aceptables para el consumo ajeno”.

Siri Hustvedt, autora de Todo cuanto amé
(imagen extraída de Google images)
Seguramente no sea casual, y esté muy bien estudiado por parte de la autora, que el narrador en primera persona, que en este caso es Leo, acabe la novela esperando que un amigo venga a leerle ya que su degeneración visual le impide ya leer por sí mismo. Ciego al final de los días, quizás ciego por decisión propia, ciego y vacío. Amar es un verbo que no puede escribirse en pasado.


Siri Hustvedt es una autora a la que pienso volver pronto. Si hacemos un breve recorrido por sus 6 novelas publicadas, vemos que le gusta investigar muy a fondo los temas que aborda, por lo que sus novelas van a caballo entre la ficción y el ensayo. En las dos primeras (“Los ojos vendados (1994)” y “El hechizo de Lily Dahl (1997)”), nos habla sobre las relaciones entre los seres humanos y cómo éstas nos llevan a construir nuestra propia identidad. En “Todo cuanto amé” y en “Elegía para un americano (2009)”, al tema de las relaciones humanas se suma esa búsqueda en el pasado de respuestas a lo que tenemos en el presente. Finalmente, en las dos últimas (“El verano sin hombres (2011)” y “El mundo deslumbrante (2014)”) Siri Husdvedt se adentra en la figura de la mujer y en lo que significa su propia identidad al margen de la del hombre. Esta última novela, “El mundo deslumbrante”, comparte también con “Todo cuanto amé" el gran tema del arte y sus modas y lo que supone esa gran mentira (¿o verdad?) del valor de las obras.

2 comentarios:

Ana J. dijo...

También yo leí esta magnífica novela por recomendación de Ángeles (gracias!).
De las que no se olvidan.

Ángeles Jiménez dijo...

Que preciso análisis de la obra y de lo que sugiere de la vida. Me ha encantado eso que apuntas de que amar no se puede escribir en pasado, sería la muerte, lo mismo que la ceguera para un crítico de arte que además le arrebata la posibilidad de leer; aún así, deja una rendija a la esperanza en la figura de Lazlo, que le presta sus ojos para leerle lo que le queda de vida, parece que a pesar de todo algo de lo que se ama permanece siempre presente.
A mí también me encantó la novela, de lo mejor que he leído últimamente, no dejen de leerla.