viernes, 20 de julio de 2012

Hoy


Amistad infiel:
la frágil trama del collar
no pudo atar 
los embates del deseo.
Ojos cerrados:
en los cercos dorados se atan 
ciegos.
Salto al vacío:
caemos en un colchón de plumas
blando 
como un lecho de anzuelos.
Nos despierta un llanto:
se derrama por la ventana,
pariendo, 
una luz nace en la línea del mar 
el corazón galopa,
y calienta la sangre,
lo sostengo en las manos 
sin dejar de temblar.
Blandir de espadas.
Cruzamos abrazados vacíos desiertos.
Bebimos lágrimas en vasos calientes,
libamos almíbar en noches de encuentro.

Hoy 
me levanto y las veo con gozo 
pincelar en blanco 
los negros reflejos.
Hoy
te tocan mis manos pueriles,
aquellas que moldearon
tu cuerpo virgen.
Hoy 
retengo tu belleza en mis dedos
que tiemblan jugosos,
mojados en el sudor 
que escupe tu lecho.
Hoy 
me senté en la noche a tu lado
sordo al murmullo
de otras voces que hablaron.
Hoy
busqué en tus brillos el beso 
que un día te di,
y leí en tus labios
que el tiempo pasó,
pero nunca ha pasado.

4 comentarios:

Ana J. dijo...

El pasado, que sigue vivo y palpitante en el presente. Muy emotivo.

Nieves L dijo...

Que grande eres ....

Isabel Expósito dijo...

Hermoso poema que nos acerca al amor sosegado de hoy, sobreviviente victorioso de un ayer de fuego. Un abrazo al poeta

Ángeles Jiménez dijo...

Genial, amores entrelazados en el tiempo, actualizados, amores de ayer en el hoy para mañana. Brillantes versos preñados de deseos.