sábado, 26 de marzo de 2016

NOALUR y su Badakit

La descubrí por casualidades, porque un amigo me empujó a descubrirla, porque se acordó de que era viernes y había música en vivo y yo no. Llegué con la lengua fuera al teatro porque casi no tenía tiempo de pensar en cómo ajustar mi agenda al evento. Llegué tarde, por supuesto. Me senté con las pulsaciones a mil y cabreado porque no me gusta llegar así a los sitios. Me gusta hacerme a la idea, tomarme mi tiempo, echar unas risas antes de entrar, entrar en ambiente como se dice. Pero allí estaban, ella y él, Noa y Eliseo, voz y guitarra, guitarra y voz, y no tardé en dejarme llevar.

Al final del concierto en el Teatro Leal, en aquella pequeña sala sobre el tejado lagunero, estos amigos con los que fui me compraron y me regalaron el CD (¡encima!, ¡vaya detalle!). Desde ese día, las canciones de Noalur me acompañan en el coche, tal como se lo prometí a ella, porque esperé a Noa para que me lo firmara y ella me puso en la dedicatoria, con tinta de color azul, azul de blues, "Miguel, la música es amor y es lo que hay en estas canciones ¡Gracias!".

Noalur nos enseña que nada se canta por casualidad, porque lo escribieron otros y toca cantarlo, o porque ella misma se levantó y se le ocurrió un día así porque debía ocurrírsele. Ella nos enseña en sus conciertos de pequeño formato, que cada canción es una historia y que merece ser contada más que cantada y que encierra algo grande que merece todos nuestros respetos, algo tan grande como el amor que puso el autor en escribirla. No hubo tema esa noche que Noa no introdujera con un par de frases que explicaran el porqué había nacido, y en casi todas sus explicaciones tocaba una parte de mí, porque ¿quién no ha sentido alguna vez que un episodio de su vida merece tener una banda sonora?

Mi amigo Manolo y yo posando con Noalur
la noche del concierto

Su trabajo Badakit (que puedes escuchar en la sección te sugiero que escuches del blog), está compuesto por 9 temas más un bonus track. Temas propios y prestados. Empieza con dos clásicos como Cry Me a River y The Lady is a Tramp, para luego caer en temas mucho más intimistas y diría que personales, como I Remember, uno de sus temas propios, o Angel Eyes y Throw it Away por ejemplo, para terminar con el tema que da título al disco y que será el penúltimo, antes del bonos track, ese Badakit escrito por ella. Badakit en euskera significa "lo sé", y según ella fue escrito en un momento de "punto de inflexión". Quizás por eso, no por casualidad, está al final del disco. Una manera de tomar impulso, de volar y seguir.

Su voz tiene un tinte especial, no debes perdértela. Una aparente facilidad para mantener las notas en un hilo, jugando con caerse o salirse del tono, como quien hace funambulismo, y con una solvente capacidad para la improvisación, como un instrumento más. Sólo con una guitarra y su voz se valieron ella y Eliseo para llenar el escenario.

Noalur y Eliseo Lloreda llenaron el escenario sólo
con una guitarra y voz.
(foto: extraída de Google Images)

Me fui contento y sereno, se me olvidaron las prisas y el ajetreo de un viernes de locos, y todo gracias a unos amigos ociosos y una voz privilegiada. Me apunto a seguir escuchándote Noa. 

Puedes ver su programa de conciertos aquí.


1 comentario:

Francisco Concepción dijo...

En ocasiones aparecen pequeños "grandísimos" artistas que nos hacen disfrutar. Y que empiezan a formar parte desde ese primer concierto de nuestras escuchas en el coche y en cualquier lugar.
Mucha envidia.