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Isla Nada - Víctor Álamo de la Rosa

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Título: Isla Nada Autor: Víctor Álamo de la Rosa Editorial: Tropo Editores ISBN: 978-84-96911-69-7 (Sept'13) Páginas: 412 PVP: 19.00 €. A cabo de leerlo y no puedo dejar de escribir lo que se me pasa por la cabeza y se derrama por mis dedos, con la presión de la prisa porque tengo que escribirlo ahora, que si no mañana no puedo ni pasado tampoco, y tengo miedo que se me escape. Esta “Isla Nada”, la última novela de VíctorÁlamo de la Rosa , tiene mucho que contar, del hocico al rabo, porque con un burro empieza y con un burro acaba esta historia más que historia. Aparentemente os parecerá surrealista si la leéis pero de surrealismo tiene poco porque las situaciones descritas nos llevan a reflexionar sobre la condición humana. Esta Isla Nada sirve de lugar común, donde todo toma forma, se hace nítido, y los sentimientos se desnudan. Son dos historias aparentemente divergentes, la de Phillip, un hombre detrás de un sueño,   el de montar un curioso zoológico donde exhibir...

El oficinista - Guillermo Saccomanno

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Llevaba un año atrás de leerla. No me atraía nada en especial sino el que se hubiera llevado el  premio biblioteca breve en el año2010 . Sólo eso y esa portada tan llamativa, con esos dos perros rojos danzando amenazantes sobre la cabeza de un hombre cabizbajo, arrastrando su maletín, un hombre sin sombra. Se trata de la séptima novela de  Guillermo Saccomano , “El oficinista”. El tiempo que esperé ha valido la pena. Se puede cuestionar la historia, ya lo sé. Quizás a algunos de los que la hayáis leído opinareis que la historia en sí y el desenlace hayan sido decepcionantes. A mí no me ha pasado. Yo en la trama no voy a entrar porque no es lo que más me ha gustado del libro y al final eso es lo menos relevante porque, a mi modo de ver, lo que Guillemo Saccomano pretende de nosotros con “El oficinista” es que nos empapemos de una atmósfera, de una ciudad sin nombre en un momento atemporal . Es muy difícil en tan pocas páginas plasmar con tanta claridad un mundo que intuimos...

Pedro Guerra: el rastro de la honestidad

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E ntramos de puntillas en el salón de su casa. Éramos más de cincuenta, cien, doscientos y no le molestamos mucho. A pesar del gentío éramos un rebaño silencioso, muy educados. Ya no éramos quinceañeros con ganas de marcha sino maduros ochenteros y noventeros, de los que nos comportamos con el sosiego que da el haber pisado firme y también pasado de puntillas por nuestras vidas. Portada del último trabajo de Pedro Guerra: 30 años. Pedro entró y se quitó el abrigo, y los zapatos, y pisó descalzo el escenario y encendió la luz de la pequeña mesilla llena de recuerdos musicales que le acompañaba a su derecha. Allí reposaban su vieja bandolina rescatada de su infancia, o el pequeño timple, símbolo de su tierra. Se sentó y cogió la guitarra. Él y su guitarra, solos los dos, solos él y nosotros. Y tocó. Primero Daniela , y luego una tras otra fueron cayendo otras muchas canciones que llenaron el auditorio de sonidos y nuestras cabezas de recuerdos, porque treinta años cantando y compon...

Dianne Reeves: ¿Cómo se convierte la voz en instrumento?

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Dianne Reeves Imagen extraída de Google Images Me quedé perplejo. No es de extrañar. No fui el único por lo que pude escuchar en las conversaciones de los que salíamos del auditorio. Hay cantantes que te sorprenden por su voz. Otros por sus letras. Otros por cómo conectan con el público, por cómo se desenvuelven en el escenario. El pasado miércoles fui a escuchar a Dianne Reeves. Ella me sorprendió por algo que estaba por encima de todo esto que os he comentado anteriormente: por haber convertido su voz en instrumento musical, un instrumento de varias octavas, capaz de ir del grave al agudo de un salto, sin quedarse a medio camino, acertando de lleno en el pentagrama. Poseída. Con un estilo interpretativo que se queda a medio camino entre su Detroit natal y África, en donde a buen seguro tiene sus raíces. Ritmo, voz, ritmo y más ritmo, y voz y más voz. No paró de cantar. Tanto es así que hablaba cantando. Tanto es así que nos presentó a los componentes de la banda cantando. Tan...

Susurros asimétricos.

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El descanso del sombrero (fotografía: Miguel A. Brito) –Quítate el sombrero, deja que vea tus rizos. –¿Para qué? –No sé. Me gustan. Parecen caracoles. Me gustan los caracoles. –Hace mucho sol. ¿Quieres que me queme? –Anda. Hazme ese capricho. Precisamente por el sol lo digo. Así, ¿ves? Me encanta. –¿Te encanta el qué? Yo no me veo. –Me encanta ver cómo se cuelan los rayos entre rizo y rizo y el rubio se llena de matices, claros más claros, brillantes, oscuros. Me gusta meter mis dedos en ellos, llenarme de anillos de oro. Eso son tus pelos, anillos. –Pero si tengo ya más pelos blancos que rubios. Además, ¿no eran caracoles?  –Bueno sí, también. Anillos y caracoles. Deja que te huela. Hueles a mar, a sal especiada, a camarones, a arena, a ganas de nadar sobre mí. ¿A que tienes ganas de nadar sobre mí? –Sí, mucho. Sigue olisqueando mi pelo, que yo tengo buena vista desde aquí. Me gusta resbalarme en tu escote. ¿Sabes? Desde aquí casi puedo ver el principio de tu ...

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea - Annabel Pitcher

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Libro: Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea. Autor: Annabel Pitcher. Ediciones Siruela Páginas: 232 Precio: 12,95€ en Agapea (también disponible en edición de bolsillo a 7,99 € y en versión Kindle de Amazon a 9,49€) Seguramente nunca hubiera leído este libro si no hubiera sido una recomendación de uno de los miembros del Club de los 1001 Lectores. Eso es lo bueno de pertenecer a un club de lectores: que descubres nuevos libros, nuevos autores, y sobre todo que las propuestas vienen filtradas porque quien propone es lector, un lector crítico, que juzga, con criterio. Puede ser que entre las propuestas vengan libros menos buenos, pero casi siempre la sorpresa es grata, como es el caso. Digamos que "Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea", no es que se trate de un gran libro, tampoco es alta literatura, pero es un libro diferente, con una voz que atrapa, la del narrador Jamie, un niño de apenas diez años. Jamie vive en casa de su padre con su her...

Mirando ombligos

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Imagen extraída de google images E n este mundo hay dos clases de individuos, los que se miran el ombligo y los que viven contemplando el ombligo de los demás. Bueno, mentira, se me olvidaba y no me lo perdono, porque también existen otros, una especie en peligro de extinción y de estos casi no se oye hablar, no interesa que se hable, y encima a ellos no les gusta hablar de sí mismos aunque eso no impide que brillen cuando los encontramos. Me refiero a aquellos individuos capaces de mirarse el propio ombligo y el ajeno a la vez, una habilidad al alcance de la minoría. Los que sólo se miran su ombligo son miopes de lo demás y crean su micromundo microscópico de creencias adoptadas. Son seres carentes de espíritu de desarrollo, con techos alcanzados, únicos en el mundo, así se creen, dueños de la verdad más absoluta. La carencia de referencias distintas a las suyas hace que recalen en un cómodo puerto de aguas inmóviles y cielos despejados, libres de tempestades. Cuando éstas se ...