domingo, 27 de enero de 2013

Noa y los dioses del tiempo - Ana Joyanes Romo

Libro: Noa y los dioses del tiempo.
Autor: Ana Joyanes Romo
Ediciones Idea
ISBN: 8499418767
280 páginas
PVP: 17,95 €

Noa existe, y es real aunque no lo crean: Yo la vi. Se llama así, Noa, y nació un uno de diciembre a las 11:16 h, ni un minuto más, ni un minuto menos. Noa es hija de una madre de agua y nieta de un abuelo de tierra y su abuela es de fuego. Con semejante combinación en nuestra protagonista, ¡cómo no iba a salir un libro tan lleno de fuerza!
Ana Joyanes escribió "Noa y los dioses del tiempo" usando como piedra angular de la historia esa premisa y su libro, como no podía ser de otra manera, ha salido muy explosivo porque el agua, la tierra y el fuego son tan imposibles de combinar que solo pensarlo es para echarse a temblar. Pero no se preocupen ya que todo está pensado y en "Noa y los dioses del tiempo" también hay dioses que vienen a poner algo de sosiego y razón a hechos tan tumultuosos. 
En Marinia se para el tiempo, y lo hace justo el día y a la hora que nace Noa, las 11:16 h. Marinia se convierte a partir de ahí en un minúsculo punto geográfico donde los dioses del subsuelo y el cielo han decidido librar su batalla y para demostrar quién es más poderoso. Sus habitantes ante tales muestras de fuerza se polarizan en dos bandos desatándose una auténtica guerra civil. Solo una persona como Noa, dotada de una cualidad especial, parece ser la única capaz de evitar que Marinia y sus pobladores desaparezcan víctimas del caos generado.
Ana Joyanes
Ana Joyanes escribe con mucha fluidez, ya lo pude comprobar después de leer Lágrimas Mágicas y sobre todo en  Sangre y fuego, pero con "Noa y los dioses del tiempo" Ana da un paso más y nos va lleva de la mano a través de una historia circular o en espiral según queramos verla que encierra un mensaje que, a pesar de venir de un libro del género fantástico o épico, está más cerca de la realidad de lo que podemos imaginar. Ana nos habla de cómo los humanos, que a veces nos creemos dueños de la verdad jugando a ser los dioses que no somos, preferimos destruirlo todo desbalanceando el equilibrio de las cosas aún a costa de nuestra propia existencia. 
Iván Gonzalez, el día de la presentación del libro, hizo una intervención brillante y de entre las muchas verdades que dijo, me quedó grabada una frase: “Noa y los dioses del tiempo tiene su propia banda sonora”. Les puedo decir que es cierto. A poco que lo lean como hay que leerlo, en silencio y paladeando los pasajes, podrán oír el sonido de la escritura de Ana. Con pocos libros he tenido esta sensación. Es como si tuviera corazón y éste latiera con fuerza. Hace unos días, tomando un café con ella, me contaba una historia sobre un personaje secundario, casi inapreciable en el libro, Lorenzo, un fabricante de instrumentos de madera. Este personaje, extraído de la realidad, encierra en sí mismo una historia que daría para otro libro y que solo escucharla contada por Ana me hizo remover por dentro. Ahí descubrí, durante ese café, porqué sentí cosas distintas con la lectura de Noa y los dioses del tiempo que con otros libros: si es que al final, cuando un libro nos toca el alma, es porque el escritor ha puesto algo de sí mismo, de lo que ve, de lo que vive, de lo que es.  

9 comentarios:

Dácil Martín dijo...

Miguel Angel, te has adelantado, pues como todos los seguidores de Ana, ando también en la elaboración inevitable de una crítica sobre este libro fabuloso. Y coincido contigo; la musicalidad, la fluidez, la fuerza que desprende la historia de Noa, no es fácil de apreciar a no ser que la leas despacito, con mucha atención en cada palabra, en cada frase, pues guarda un tesoro de conocimientos como las buenas épicas. Me ha encantado tu crítica. Abrazos

Ana J. dijo...

Querido Miguel. Solo hay una cosa que supere la inmensa satisfacción que siente un escritor cuando es leído: que se sienta lo que quería comunicar.
Que hayas sentido lo que subyace en Noa y los dioses del tiempo es el mejor regalo que me puedas hacer.
Y esta crítica, no digamos!
Muchísimas gracias. De corazón, con todo el corazón que has sabido descubrir en Noa.

Ana J. dijo...

Querida Dácil. No te preocupes porque Miguel se haya adelantado. A mí me satisface (y mucho, muchísimo) que lo hayas leído y que hayas encontrado en la historia la musicalidad y la fuerza a que aludes.
Con haber sido capaz de captar tu atención y tus sentimientos, me doy por más que satisfecha.
Muchísimas gracias, cielo.

Miguel Angel dijo...

Dácil. Uno puede que esté equivocado, dos ya no es casualidad, seguro que hay algo más que real en lo que hemos visto en el libro de Ana.

Querida Ana. Me alegra que haya captado lo que querías transmitir. Lo más a lo que aspira un lector es a conectar con el libro que lee. No me pude separar en ningún momento. Enhorabuena de corazón.

Inma Vinuesa dijo...

Y tres Miguel, ya ni te cuento. Este libro es de los que se pegan a tus manos y a tus ojos desde la primera página hasta la última letra. Es una genialidad aunque la humildad de su escritora le impida reconocerlo.

Ángeles Jiménez dijo...

Pues yo no puedo hablar, tengo la garganta reseca de cenizas, no puedo respirar porque se me quemó la tráquea con el calor volcánico, y todavía no he recuperado el olfato intoxicado con las emanaciones sulfúricas, por no hablar de esta sensación persistente de que se mueve el suelo que me tiene completamente mareada. En fin, terrible, aún no me he recuperado...

Miguel Angel dijo...

Bueno, pues tanta coincidencia no puede ser casualidad. El libro tiene algo, por descontado que lo tiene, probablemente ese "alma" que yo he captado.

Ana J. dijo...

Inma mía, si es que con la pasión que lees mis cosas a la fuerza te empapas de su espíritu. Gracias, cielo, porque no solo las lees sino que vas un paso más allá.

Ana J. dijo...

Hibitane, Ángeles. Y líquidos abundantes. No falla.
Pero lo mejor es que esperes a que escampe, que espero, dioses mediante, que escape.
Besotes y litros de agua.