domingo, 10 de febrero de 2013

Reencarnación


¿Existe la reencarnación? Muchas civilizaciones creen en la existencia de la reencarnación como una cadena eterna de transformaciones que llevan a nuestra alma a una vida eternizada, embutida en distintos cuerpos. A través de esas distintas existencias, el alma aprende y aprende hasta alcanzar una especie de estado de liberación o conciencia que trasciende lo humano: el nivel máximo de conocimiento del mundo.
Creo en la reencarnación aunque no desde esa forma de ciclo eterno ya que todo cuerpo tiene un límite. Tengo mi propia teoría al respecto. Hoy más que nunca necesitamos de ese modelo de filosofía de muerte y renacimiento buscando cuantas reencarnaciones hagan falta a fin de encontrar sentido a nuestra existencia. Ese proceso dinámico, que bien podría decirse que está íntimamente unido al concepto de búsqueda de la felicidad, lo vivimos a diario. Cada poco tiempo nos encontramos en la encrucijada de tener que decidir entre dos, tres, cinco caminos, y hacemos lo que nos dicta el corazón, el alma o el ese-yo-que-sé que llevamos dentro. Algunas veces esos caminos que elegimos nos conducen hasta el borde de un precipicio y no tenemos posibilidad de volver ya que detrás de nosotros se han borrado las huellas y ha crecido un bosque que no nos deja ver el camino de vuelta, no hay vuelta atrás, nos decimos. En este punto nos toca decidir: o morir y volver a nacer, o sentarnos a esperar a que el tiempo haga su trabajo por nosotros. Lo que está claro es que para reencarnarnos tenemos que morir. Algunos eligen morir en ese momento y volver a nacer convertidos en otra persona distinta y vivir una nueva vida cargada de proyectos renovados. Otros sin embargo se ven paralizados por el miedo, y deciden morir en vida o vivir en muerte según se quiera ver, esperando a que sea el tiempo el que haga su trabajo y los mate de alguna enfermedad, cuanto más rápido mejor, o de puro envejecimiento. Otros sencillamente no soportan la indecisión y deciden acabar con todo de una vez, rápido, y no darse una nueva oportunidad.
Yo soy de los que se reencarnaron. No estaba contento con lo que era y decidí tirarme por ese precipicio y morí. Ahora tengo tres años, ya camino. Volví a nacer y me reencarné en escritor. Nunca es tarde. Estoy aprendiendo y aspiro a escribirte antes de morir ese libro que nunca hubieras leído si yo no habiera muerto.

5 comentarios:

Francisco Concepción dijo...

Grande reflexión. Eres de los míos.

Aniagua dijo...

Por supuesto.. por esto estás aqui otra vez!!
Besos

Ana J. dijo...

Metafórico o reencarnado, ¡qué bueno que escribas!
Sobre todo, para los que te leemos.

Ángeles Jiménez dijo...

Cierto, siempre es tiempo de revivir, de reinventarse, o de inventarse inauguralmente, de lo que no es tiempo es de morirse, ni en muerte ni en vida, es muuuy aburrido: ¡leamos!, ¡escribamos!, ¡vivamos!!!

Miguel Angel dijo...

En esas estamos. Desde lo del Ave Fénix, que vuelve de sus cenizas, el ser humano se ha reinventado, se ha reencarnado. Es esa curiosa dinámica que conduce al progreso y al crecimiento personal.