jueves, 22 de diciembre de 2011

Una vida

Una sola copa. Una sola copa de más. Quizás fuera un chupito, el último. Me lo imagino de vodka-pomelo. No se porqué. Es el regusto que se me ha quedado. ¡Cuántas cenas de navidad truncadas por el mismo chupito!
Esa última copa retrasó lo justo el tiempo de frenada. Lo he leído. Cada grado de más, un segundo de menos, y ¡chás! No lo cuentas. Me imagino a sus padres esperándolo para la cena de navidad. Sus abuelos también. Su hermana desolada cuando escuchó por teléfono la noticia. Ella fue la única que me vino a visitar unos días después para conocerme. No me dijo nada. Solo acarició mi mano y derramó una lágrima. Una más.   
¡Cuántas cenas de sillas vacías aquella noche solo por un chupito de más! Los Atestados, que llegarían a casa y encontrarían el guiso frío y el cava caliente. Y el cirujano... Por la hora en que lo llamaron, seguro que lo cogerían entre el consomé y el cordero, justo ahí. Me imagino el pitido del busca al ritmo de las luces del árbol del salón. Un pit y un  destello azul, un pit y un destello rojo, y vuelta a repetir. Salió corriendo el cirujano-marido, el cirujano-hijo, el cirujano-padre y el cirujano-yerno, porque no una, sino cuatro personas salieron de casa esa noche embutidas en un solo cuerpo camino del hospital, con un trozo de pan en la boca, para cambiarme la vida. 
Justo cuando yo estaba preparando la cena sonó el teléfono, ¿Rubén Larios?, Sí dígame, Llamamos del Hospital Clínico, tenemos un donante. Aquella noche yo tampoco cené. La nochebuena, la navidad y algunos días más los pasé entre tubos sedantes, lleno de costuras tras las que alojaron con mimo aquel riñón que llegó envuelto en la sangre, caliente aún, con ese sabor a vodka-pomelo que desde entonces me acompaña. Fue el mejor regalo que he recibido nunca: Una vida.  

4 comentarios:

Ana J. dijo...

Es emocionante, me ha impresionado, me ha removido sentimientos profundos.
Muy buen texto, muy bien fondo.
Excelente.

Conchy RR dijo...

Sabes lo que se puede sentir cuando necesitas un donante?? cuando dependes de otra vida que se destrosa?? Esperamos un donante..., dias tras dias. Pero, no resultó. Me ha conmovido la historia, claro que si..., Muy Buena

Miguel Angel dijo...

Ana, muchas gracias por tus palabras. Me alegra que intención y resultado hayan sido coincidentes en tu lectura.

Conchy, es crudo pero es así. El que espera por un órgano que cambie su vida, lo hace a sabiendas que para ello tiene que acabar otra.

Gracias a las dos por daros un vuelta por aquí.

Ángeles Jiménez dijo...

Gracias a ti, Miguel por regalarnos un texto tan gráfico, tan emotivo en estas fechas en que todos nos ponemos un poco "ñoños". Consigues ponernos en escena, en la casa del cirujano celebrando la Navidad, en la del paciente-receptor incrédulo con semejante regalo, una vida, nada menos. Pura generosidad.
Besos