martes, 15 de octubre de 2013

Purga - Sofi Oksanen



Libro: Purga
Autor: Sofi Oksanen
Editorial: Salamandra
ISBN: 9788498383522
Págs: 381.
PVP: Tapa blanda 9,52 €. También
disponible en versión Kindle
de Amazon a 8,54€
Purga es una palabra que encierra muchos significados aparentemente distintos. Según RAE, purga es, entre otras definiciones, "expulsión o eliminación de funcionarios, empleados, miembros de una organización, que se decreta por motivos políticos, y que puede ir seguida e sanciones más graves". Pero purgar, también es "limpiar, purificar algo, quitándole lo innecesario, inconveniente o superfluo", o también "sufrir con una pena o castigo lo que alguien merece por su culpa o delito", o también "padecer las penas del purgatorio", dicho esto último del alma, claro está.

He elegido empezar esta reseña con la definición de purga porque pocas veces he encontrado en un título tan corto, de apenas cinco letras, el significado tan descriptivo a nivel de contenidos que podemos encontrar en esta obra de arte de Sofi Oksanen. Sofi Oksanen (Jyväskylä (Finlandia), 1977) es muy joven pero muy madura, por lo menos desde el punto de vista literario. Lo ha demostrado con este derroche de ingenio para escribir. Con Purga, que publicó en 2010, y que es su tercera novela después de "Las vacas de Stalin" y "Baby Jane", ganó el premio de Literatura del Consejo Nórdico y el prestigioso "Premio Fémina" francés en su apartado de mejor libro de habla no francesa. Tanto reconocimiento no es casual, y menos tratándose de una escritora novel.

La trama se desarrolla, en su mayor parte, en una pequeña zona rural al oeste de Estonia. También hay una parte trascendental que ocurre en Berlín y otra en Tallín. Transcurre en varios tiempos, el actual, situado en 1992 y luego durante períodos del pasado más lejano, un período comprendido en la horquilla de 1936 a 1951, y también ocurren hechos en el pasado más cercano, el año 1991. Esto sería muy complejo de seguir, a no ser por el recurso que adopta Sofi de encabezar cada capítulo con lugar y fecha para situarnos. Allide Truu, el personaje principal, es en 1992 una anciana que vive en esa zona rural al oeste de Estonia, justo cuando la república estona recupera su independencia. Vive sola, junto al bosque, y allí una noche se presenta una misteriosa visitante, una muchacha rusa llamada Zara que llega huyendo de sus captores que la retenían obligada a prostituirse cada noche. Aliide la invita a pasar a pesar de la desconfianza que le genera en un principio, y a partir de ahí se establece una conexión débil amparada solo por las ganas de sobrevivir de la una y las ganas de combatir la soledad de la otra. Esta frágil conexión va creciendo a lo largo del relato hasta revelarnos un fuerte vínculo entre pasado y presente, un vínculo que coge fuerza conforme salen a flote las cuentas pendientes.
Sofi Oksanen

El que lea Purga, debe empaparse de su atmósfera, prestar atención a los signos, que no son trazos casuales, sino ladrillos que construyen la fortaleza de la obra. Al final no queda sólo la historia, quedan los sentimientos sobrevolando nuestras cabezas, como esas moscas que aparecen cada pocas páginas como símil de una muerte a la que acudir, o una mermelada que probar. Hay miedo a perder en Aliide (Lide), lo cual se aprecia en la relación que establece con su cuñado Hans Pekk, a quien oculta para evitar que lo descubran los soviéticos, del cual sabemos que se enamora desde las primeras páginas, un amor no correspondido ya que a quién él prefiere es a la hermana de Lide llamada Ingel. Sin embargo, Lide lo retiene valiéndose de una trama engañosa para que se quede allí, como una conserva más en su estantería a la espera de comérsela algún día, cuando el tiempo pase, con la fe de que él la aprenda a querer. Más que un miedo a perder, Purga es el miedo a no ganar, esto es lo que ata a Lide a su casa hasta el fin de sus días. 

La atmósfera de Purga, a la que hacía mención antes, está muy bien conseguida en gran parte por ese tono poético y crudo a la vez que emplea Sofi Oksanen, que la destapan como una narradora de gran talento. Cuando tiene que ser directa lo es, cuando tiene que ser descriptiva, también lo es, cuando quiere pintarnos una mirada o un sentimiento ¡vaya si lo logra! Maneja todos los registros, capaz de decirnos "Tenía una nariz bonita. Una nariz que la gente habría admirado desde el día de su nacimiento" y varias páginas después encontrarnos con "El cliente llevaba un anillo lleno de púas alrededor de la polla y algo más, aunque Zara no recordaba qué". Pero la mayor crudeza está anidada donde menos explícita es, en lo que no se cuenta, en lo que se huele.

No voy a contarles más, sólo voy a recomendarles que lo lean. Se ha convertido en un imprescindible del siglo XXI. 





2 comentarios:

Inma Vinuesa dijo...

Este libro cuesta al empezar a leerlo, pero es de los pocos que la paciencia tiene una recompensa inmensa. Aguantar las primeras 60 páginas y seguir hasta el final fue lo mejor que hice. Es de los mejores libros que he leído sin duda.

Ana J. dijo...

Es uno de los libros que más me han impactado. A ratos me desconcertaba, a ratos me perdía (debo reconocer que la historia de Zara no terminaba de engancharme, aunque tiene su miga), pero el conjunto es extraordinario.