miércoles, 19 de junio de 2013

Melodía de lágrimas

Hoy no voy a contarles mucho. Es de esas ocasiones en las que no hay palabras. Solo hay que abrir bien los ojos y escuchar el sonido de las imágenes. Las lágrimas brotan impotentes, empujadas por el desánimo, y resuenan más que una sinfonía de goterones escupidas por la tormenta. Los gobiernos invierten en tiempos de crisis, pero lo hacen para "sanear la economía" a base de poner parches en el casco de un barco que inevitablemente se hunde. Se habla mucho de "re-construir". No me gustan esas palabras que empiezan con "re": re-construir, re-cuperar, re-plantearse,... palabras que apestan a pasado, a estático, a miedo, a falta de coraje, a comodidad: "¡hagan lo que sea, pero arréglenme esto!" A mí me gustan otras palabras, más osadas, menos ajadas, palabras sin "re", palabras como construir, hacer, plantearse y también plantarse. El pasado viernes, la Orquesta y el Coro de la ERT, la orquesta sinfónica de Grecia, dirigida por Markos Moissidis ofreció su último concierto. El gobierno griego, preocupado como el nuestro en invertir los recursos que recogen en el saneamiento de las entidades bancarias, decide que no invierte más en su orquesta y echa el cerrojo. Sintomático, igual que en España: aquí no se invierte ni en investigación ni en cultura, los dos pilares para construir un futuro sano, sino en re-cuperar nuestro pasado, re-cuperar el tan manido "estado de bienestar". Lo que no se invierte en cultura se termina invirtiendo en policías (ya tenemos la prueba reciente con lo de las pelotas de goma y los chorros de agua) ¿Qué futuro nos espera?
No dejen de escuchar el último concierto de la Sinfónica de Grecia, pero sobre todo no dejen de ver el video. Véanlo hasta el final: merece la pena ver cómo el coro "llora" el himno nacional griego. Es lo más que podemos hacer ahora mismo: sufrir un rato con sus lágrimas, once minutos para ser exactos. Pero háganme un favor, a partir de que acaben de ver el vídeo, les invito a no desfallecer y a gritar en cada esquina, en cada café, que queremos un futuro, no que nos devuelvan el pasado.



3 comentarios:

Adela Smile dijo...

Hola Miguel Ángel:
El vídeo lo dice todo.Panorama desolador. Este empeño en considerar la cultura, la educación, la investigación como bienes prescindibles lo va a pagar pero que muy bien caro la sociedad.
Y sí, tenemos que gritar muchísimo más; pero desgraciadamente parece que a la gran mayoría les empieza a dar un poco igual, como si se estuviera anestesiado.

Un cordial saludo

Ana J. dijo...

Vengo de leer el editorial del domingo de La Esfera y me alegra ver las dos caras de la moneda (o dos de las caras del poliedro, porque estos asuntos no tienen solo una o dos facetas).
Sea como sea, es para llorar.
En nombre de la crisis se están haciendo barbaridades y lo peor es que las asumimos como algo normal e incluso deseable para "evitar males mayores".
Nos están haciendo esclavos y lo vemos con naturalidad.
Pues, no! Hay que levantar la voz y escandalizarse de todo lo que nos están RE-cortando.
Otra cosa es lo que apunta FranCo en su editorial (que aún me tiene cavilando): no es justo que haya tantas diferencias ni tantas prebendas. Si se moderasen estos organismos protegidos tal vez no habría que suprimirlos y, además, habría más voces que clamaran contra su desaparición.
Bueno, igual me equivoco.

Ángeles Jiménez dijo...

Voto por no re-volver a nada, ni siquiera volver, voto por ir, por inventar, por trabajar. Que a la gente no la pare el paro, es una trampa, que no se crea nada, solo a uno mismo.