domingo, 19 de febrero de 2012

Tablas

Nos sentamos. Un saludo inicial, protocolario, más distante y frío de los que acostumbramos, dió paso a nuestro juego.
Te tocó mover primero: Las Blancas cayeron de tu lado y las Negras del mío. Te decantaste por una apertura de centro, y esos movimientos de imitación ya escritos siguiendo el guión de los maestros, nos llevaron a las posiciones igualadas y previsibles del gioco piano de la defensa italiana. No podía ser de otra manera porque antes, mucho antes de empezar a jugar, sabíamos que no podíamos hacernos daño.
Sin embargo, algunas de mis intenciones avivaron tu curiosidad dormida, y te acercaste titubeante hasta el umbral de mi puerta, que encontraste entreabierta, pero
el miedo a entrar del todo y verla cerrar a tus espaldas, te hacía esperar, quieta, escrutando el interior oscuro de mi estancia ancha, balanceando tu cuerpo en el filo de un escalón, sin atreverte a dar el paso decisivo que te hiciera caer y rodar, engullida por tus propios impulsos.
Volviste entonces sobre tus pasos y me enseñaste tu camino, esperándome, mirando de reojo, preguntándome con tu mirada hasta donde sería yo capaz de seguirte; y tras de ti fui, decidido a ganar la partida. Detuviste tu huída y, desafiantes, tus ojos encontraron los míos, esquivos, tan llenos de anhelos escondidos con ansias de salir. Sacrificamos piezas clave en luchas que, con intención premeditada, hicimos que fueran vanas y finalmente me detuve a dos pasos de ti, sabiendo que las reglas del juego no permitían que nos acercáramos más.
Hicimos tablas. No podía ser de otra manera.

Fotografía: Tablas (Miguel A. Brito)

7 comentarios:

David Henriquez dijo...

Me gusta, para empezar bien la mañana antes de escribir algo...

Inma Vinuesa dijo...

Yo soy capaz de seguir tus letras hasta que mis ojos aguanten. Me apasiona leerte...

Ana dijo...

Hermosísimo, Miguel Ángel. Me encantó. Un enorme placer leerte.

Abrazo!

Ángeles Jiménez dijo...

Genial ese juego de estrategias para acabar en tablas, ¿quién quiere ganar para quedarse solo en el tablero? Me gusta, el juego de la seducción, el miedo a "caer engullida por tus propios impulsos", el que "las reglas del juego no permitían que nos acercáramos más". Muy gráfico.
¿Jugamos?
Besos

Miguel Angel dijo...

Muchas gracias a todos.

David, si te sirvió mi texto de alimento para tus letras, como quien toma un café, me alegro. Luego me paso a leerte también.

Inma, escribir caminos donde anden tus ojos hasta desfallecer... ¡Qué inmenso placer!

Ana., muchas gracias. Me alegro mucho de verte por aquí.

Ángeles, el ajedrez, es un tópico, pero siempre se dice que es como la vida, también para expresar ese juego de seducción, pero a veces queda en tablas porque tiene que ser así. Jugamos cuando quieras.

Isabel Expósito dijo...

Poético juego disfrazado de buena prosa: excelente estrategia, lúcidos movimientos para un final en el que él que cuenta, gana. Un gustazo leerte. Saludos

Miguel Angel dijo...

Gracias Isabel. El gustazo es mío de verte por aquí. Un abrazo